El pasado domingo se cumplieron 100 días del Gobierno de Gabriel Boric, 100 días llenos de polémica y bastantes contradicciones. La situación no es baladí, pues impacta en la vida diaria de los chilenos, quienes requerimos de un gobernante y autoridades de gobierno a la altura de la crisis social, política, económica y de seguridad que vive nuestro país.

El Gobierno no ha atendido las necesidades de los chilenos en estos primeros meses. Más bien, aparentemente espera la aprobación de la nueva Constitución para gobernar. No se ven avances en los asuntos que más urgen, por ejemplo, en salud. Si miramos el programa del Presidente Boric, observaremos la profunda desconexión de este con las necesidades de los chilenos. Si bien este gobierno no ha terminado con las isapres aún –que sí propone el borrador constitucional–, en temas de salud el programa del Presidente Boric establece lo siguiente: “Generar condiciones de vida que nos protejan. Las personas deben tener derecho a vivir en un entorno que no las enferme. Con ello terminaremos con el negocio de las ISAPRE”.

La administración de la salud es un tema distinto a los problemas de calidad del sistema de salud pública. Por otra parte, queda claro que esta propuesta está totalmente desconectada de la ciudadanía, ya que el 63% ha manifestado que prefiere poder elegir el sistema de salud entre el público y el privado (Panel Ciudadano, UDD, primera semana de mayo). Además, el programa enfatiza constantemente en la necesidad de contar con un sistema de salud de calidad y con una atención oportuna, sin embargo, a la fecha, hay 3 hospitales que fueron terminados el 2021 y que aún no pueden funcionar porque necesitan la autorización sanitaria, retrasándose así un beneficio para más de 765 mil personas.

Si vamos a los anuncios de la Cuenta Pública del 1 de junio, veremos, entre otras cosas, que en materia de seguridad no hay propuestas relevantes para enfrentar la crisis actual, a pesar de ser la primera preocupación de los chilenos. Según la Encuesta de Opinión Pública N°86 del Centro de Estudios Públicos (CEP) publicada el mes de mayo, más del 50% de los encuestados señala que el mayor de los esfuerzos del gobierno debe estar en combatir la delincuencia. Las señales en esta materia son importantes, sin embargo, hemos tenido un gobierno timorato a la hora de hacerse cargo de esta crisis y enfrentar con señales claras a los delincuentes. Basta con recordar que la ministra Siches no se querelló contra quienes hicieron un atentado en su visita a Temucuicui o que una de las primeras medidas del gobierno fue quitar las querellas por ley de seguridad del Estado contra quienes cometieron graves delitos en el inicio de la revolución de octubre de 2019, considerando su extensión hasta el 2020. 

Ahora, si bien en este artículo no podríamos mencionar todas las descoordinaciones del Gobierno, señalaré dos más que han sido recientes en medio de estos 100 días y que han generado gran revuelo público. Uno de ellos es en materia educativa con el anuncio del adelanto y extensión de las vacaciones de invierno basados en la congestión del sistema de salud debido al aumento de enfermedades respiratorias. Cabe mencionar que esta fue una decisión que no se tomó en coordinación entre el Ministerio de Educación y el Ministerio de Salud, que no fue aprobada por la Comisión Nacional de Respuesta Pandémica, que fue anunciada por medios de comunicación sin ser avisadas previamente las familias y las comunidades educativas. Asimismo, llama profundamente la atención, que siendo este gobierno abiertamente feminista, no haya considerado los problemas a los que se enfrentarían las mujeres con esta medida con esta medida. Según datos del INE, por efecto de las medidas tomadas para evitar la propagación del COVID-19, entre ellas, el cierre de escuelas, más de 938 mil mujeres dejaron de trabajar, disminuyendo su participación en el mercado laboral de 53% a 41%.

Esto no debiera ser tomado a la ligera por el gobierno, pero no es solo en esto en lo que yerran en materia de mujer, sino también en el cargo de Primera Dama, que en palabras del Presidente Boric en su campaña decía respecto del cargo: “Hay que darle un giro diferente y más contemporáneo a este rol, despersonalizarlo”. Si bien lo enmendaron, recibieron justificadas críticas al renombrar el cargo como “Gabinete Irina Karamanos” –como si la institución le perteneciera o le debiera algo— que entre otras cosas se arrogó funciones que corresponden el Ministerio de Desarrollo Social y Familia, y de la Mujer y Equidad de Género. 

Lo descrito es claro en demostrar no solo la falta de coordinación interministerial en las medidas tomadas por el gobierno en diferentes ámbitos, sino también la desconexión de este con las urgencias sociales del país. Esperamos por el bien de todos que encaucen el rumbo, se conecten con la realidad del país y pongan a los chilenos primero que sus intereses personales y políticos.

*Macarena Bravo es cientista político y prosecretaria del Partido Republicano.

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