COLUMNAS DE OPINIÓN

José Rodríguez Elizondo

Abogado, académico, ex embajador

Con su suicidio, Alan salió de la crónica policial de los expresidentes corruptos para entrar “a caballazos” a la historia. Muy propio de ese ego suyo, tan superlativo, que no admitía comparación con sus predecesores y sucesores. Pero, simultáneamente, fue un galopón muy complicado para sus compañeros del APRA, que ahora deben hacer no sólo el balance histórico del gobernante sino, además, su balance propio, como partido político.

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