COLUMNAS DE OPINIÓN

Jaime Abedrapo

Director de Investigación de la Escuela de Gobierno, Universidad San Sebastián

Las razones de Estado en muchas ocasiones han deshumanizado nuestra sociedad internacional, pero no por ello se puede renunciar a reivindicar la dignidad humana, que más que nacer de un consenso entre las partes se sustenta en la razón. Los apegos o simpatías ideológicas tienden a distraernos de una acción oportuna en favor de la protección de los derechos humanos. Además, juegan un papel de filtro o selección en la acción que decididamente debiera emprender la organización cada vez que se constatan violaciones a los derechos humanos.

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