Publicado el 24 de abril, 2019

«Empatía que Impacta»: Hogar de Cristo, problemas sociales y pobreza en Chile

Autor:

Magdalena Olea

Rosa Madera y Cristóbal Vásquez, fundadores de "Empatthy", conversan con Juan Cristóbal Romero, director ejecutivo del Hogar de Cristo, quien explica que "la cara más dura de la pobreza son las personas en situación de calle", una población que oscilan entre diez y quince mil personas. Afirma que hay cerca de un millón y medio de niños que están en situación de pobreza en Chile, y ciento cincuenta mil adultos mayores en el mismo estado, quienes llegan muy deteriorados física y mentalmente, pero con una "perspectiva de vida bastante larga".
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Magdalena Olea

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«Nosotros estamos hoy en un doble propósito que tiene nuestra misión, que es acoger y convocar para la construcción de un país más justo y digno. Acoger a los más pobres entre los pobres y convocando a la comunidad en esta tarea», afirma el director ejecutivo del Hogar de Cristo Cristóbal Romero, y explica que, en términos generales, la fundación identifica cuáles son los sectores más pobres que existen en el país, los desafíos especiales que existen, y se buscan nuevas formas para involucrar a la sociedad, especialmente a los jóvenes en los colegios.

Afirma que la cara más dura de la pobreza en Chile son las personas en situación de calle, una población que oscila entre diez mil y quince mil personas, y donde se vulneran todos los derechos humanos. «Es verdaderamente una condición infrahumana, donde la dignidad está muy en juego, son personas expuestas a la violencia, con problemas de salud mental, de drogas muchas veces o consumo problemático de alcohol, necesidades de inserción social, laboral y soledad total», dice Romero.
Además, explica que hoy hay cerca de un millón y medio de niños que están en situación de pobreza, y dice que hay alrededor de ciento cincuenta mil adultos mayores en el mismo estado, de los cuales ochenta mil son extrema pobreza.
«Ahí se conjuga nuevamente problemas de abandono, soledad, salud mental y amplificado por la longevidad. Las personas llegan muy deterioradas física y mentalmente pero con una perspectiva de vida bastante larga, pueden pasar en ese estado cuatro o cinco años, y hoy no existe un sistema de protección social que permite apoyarlos o estimular su autonomía. Las situaciones diarias son bien dramáticas, mujeres en sus piezas abandonadas con problemas de inanición muchas veces, los vecinos advierten que han pasado días sin tener noticias de ellas y llegamos a las casas y son situaciones extremas», afirma durante la conversación.
También dice que una persona en situación de pobreza tiene múltiples necesidades, y que si bien siempre ha sido así, hace muy poco las políticas publicas y las fundaciones lo conceptualizaron.
«Si una persona en situación de calle entraba a una hospedería, pero tenía problemas de discapacidad mental también o de salud o de droga, si hubiera entrado por la ventana de una fundación que atiende el consumo problemático hubiera sido un drogadicto. Si hubiera entrado por una fundación que atiende a la discapacidad mental hubiera sido una persona con discapacidad mental, pero la misma persona (…) Hoy lo que estamos haciendo en el Hogar de Cristo es entender que si uno pone a la persona en el centro la persona tiene múltiples necesidades y estamos intentando integrar los servicios», explica.
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