Parlamentarios de oposición firmaron el proyecto que presentaron Jaime Mulet (FRVS) y Rodrigo González (PPD) pasadas las 11:00 horas para adelantar las elecciones de Presidente de la República, Senadores y Diputados para el 11 de abril del próximo año.

Según los parlamentarios firmantes se debe a la «falta de respuestas desde el Gobierno y Parlamento y así legitimar el sistema democrático». González declaró desde la Cámara que «el Parlamento y el Presidente, que fueron elegidos democráticamente, ya no tienen ni la misma representación ni la misma legitimidad».

De esta manera materializaron los llamados de otros legisladores de oposición a un «golpe institucional» como Alejandro Guillier y Carmen Hertz, quienes pidieron la renuncia del Presidente justo después de que éste anunciara que recurriría al Tribunal Constitucional por el segundo retiro de fondos de pensiones.

El abogado constitucionalista, Javier Couso, cuestiona las razones de los diputados y se pregunta: «¿En qué puede legitimar el sistema democrático alterar el itinerario cuando queda menos de un año para la elección presidencial y parlamentaria? A mí me parece francamente un acto irresponsable de estos parlamentarios».

Sergio Verdugo, académico constitucional de la Universidad del Desarrollo, señala que el proyecto debe ser leído «no como un intento serio de adelantar las elecciones, sino que como una forma para poner presión al Gobierno respecto al problema del 10%». Esto, ya que plantea que el proyecto «probablemente no va a tener los votos porque las reformas constitucionales requieren de mayorías superiores».

Couso, académico de la Universidad Diego Portales, enfatiza en que «es inoportuna como medida, irresponsable y también autoflagelante por parte de los parlamentarios, en tanto dicen que la corporación de la cual forman parte no ha dado respuestas» y asegura que «solo confunde a la ciudadanía».  Además, plantea que «va en la exacta línea contraria a lo que el país había hecho ordenada, democrática e institucionalmente el 25 de octubre».

En la misma línea comenta Verdugo: «Esto implica desconocer la existencia de un sistema presidencial, fortalecer la idea de que hoy día estamos en un parlamentarismo de facto, que es muy dañino porque no está regulado, e implica desconocer los resultados electorales del año 2017, cosa que evidentemente es muy mala para la democracia».