Publicado el 10 de agosto, 2020

San Francisco: «Chile enfrenta nuevos problemas, que no han sido resueltos a tiempo ni del modo que deberían, tanto en lo político, como en lo económico y social»

Autor:

El Líbero

El 4 de septiembre próximo se cumplen 50 años desde la elección presidencial de 1970, que llevó a Salvador Allende a La Moneda. La polarización de la sociedad, la crisis económica y el escenario de la guerra fría son explicados por el historiador Alejandro San Francisco. «Ha vuelto a emerger una polarización más clara en la sociedad, que era muy visible en otras épocas, con gran movilización social como la que existió entre 1970-1973 (frente a la clara desmovilización que existió después de 1990). Sin embargo, también hay diferencias muy claras: Chile hoy es mucho más rico que hace cincuenta años, la población tiene más oportunidades», señala.

 

 

«Hoy Chile enfrenta nuevos problemas, que no han sido resueltos a tiempo ni del modo que deberían, tanto en lo político, como en lo económico y social, lo que hace que la sociedad tenga importantes desafíos pendientes que enfrentar adecuadamente».

Autor:

El Líbero

¿Debiese llegar a más gente El Líbero?

Si tu respuesta es afirmativa, haz como cientos de personas como tú se han unido a nuestra comunidad suscribiéndose a la Red Líbero (0.5 o 1 UF mensual). Accederás a eventos e información exclusiva, y lo más más importante: permitirás que El Líbero llegue a más gente y cubra más contenido.

SUSCRÍBETE AHORA
Recibe en tu correo Lo mejor de la prensa
Suscribirse

El proyecto Historia de Chile 1960-2010, impulsado por el Centro de Extensión y Estudios de la Universidad San Sebastián (CEUSS) es una investigación en curso iniciada a fines de 2014. El equipo de historiadores está integrado por Alejandro San Francisco (director general), José Manuel Castro, Milton Cortés, Myriam Duchens, Gonzalo Larios y Ángel Soto. Además, se han incorporado Sergio Carrasco Delgado, en el Tomo 2, y Monserrat Risco, en los tomos 5 y 6. Varios pertenecen al Instituto de Historia de la USS y otros han participado específicamente en este proyecto de investigación.

Hasta ahora se han publicado los 6 primeros tomos de esta Historia de Chile, abarcando desde mediados de siglo XX hasta el gobierno de la Unidad Popular. En enero de 2020 se presentaron los tomos 5 y 6, titulados Las vías chilenas al socialismo. El gobierno de Salvador Allende (1970-1973), Primera y Segunda Parte.

Estos volúmenes estudian el proceso político y social que llevó a Salvador Allende y a la Unidad Popular a La Moneda en 1970, la organización del gobierno, el desarrollo del proceso político y la crisis de la democracia chilena. La obra busca comprender el periodo desde distintas perspectivas, incluyendo la historia política, económica y las relaciones internacionales, la situación especial del mundo de la cultural y de la Iglesia Católica en aquellos años, así como también de la educación en tiempos de reforma y revolución. Adicionalmente, estos dos tomos desarrollaron una explicación pluricausal para analizar las razones que llevaron a la crisis de la democracia en Chile y al 11 de septiembre de 1973.

Actualmente, el equipo de historiadores está trabajando en los tomos 7 y 8, que abarcarán la historia de Chile entre 1973 y 1981.

El Líbero conversó con Alejandro San Francisco, director general del proyecto, para analizar algunos aspectos del trabajo sobre la Unidad Popular, lo que cobra especial renovada importancia, considerando que el 4 de septiembre próximo se cumplen 50 años desde la decisiva elección presidencial de 1970, que llevó al socialista Salvador Allende a La Moneda.

-¿Cuáles son los ejes que trata la Historia de Chile 1960-2010 que ustedes desarrollan, de la cual se han publicado ya los seis primeros tomos?

-Nuestra historia está vertebrada sobre una base política, que busca conocer y comprender la trayectoria de Chile en los últimos cincuenta años del Bicentenario, entre 1960 y 2010. Para ello hemos pensado un proyecto en varios tomos, de los cuales han aparecido los seis primeros: el 1 se llama Democracia, esperanzas y frustraciones. Chile a mediados del siglo XX; el 2 es El preludio de las revoluciones. El gobierno de Jorge Alessandri (1958-1970); los tomos 3 y 4 se denominan Las revoluciones en marcha. El gobierno de Eduardo Frei Montalva (1964-1970); finalmente hemos presentado Las vías chilenas al socialismo. El gobierno de Salvador Allende (1970-1973), también en dos tomos. La idea es seguir trabajando los temas, gobiernos y problemas históricos más relevantes, hasta llegar a analizar el Chile del Bicentenario, es decir del 2010.

Cada tomo ha analizado la trayectoria de quien llegó a ocupar la Primera Magistratura del país, luego la respectiva elección presidencial y la organización del gobierno, así como los hitos y problemas políticos fundamentales. Adicionalmente, hay capítulos específicos sobre la economía, las relaciones internacionales, la cultura, la educación, la Iglesia Católica y otros factores relevantes en el desarrollo social y político del país, como los movimientos sociales o el Ejército, según sea el caso. Como hemos explicado, se trata de una obra colectiva, que está en pleno desarrollo.

-Los tomos 5 y 6 abordan el tema de la Unidad Popular. ¿Por qué se impuso finalmente la candidatura de Salvador Allende en las elecciones presidenciales de 1970?

-Salvador Allende y la Unidad Popular habían optado por conquistar el gobierno por medios electorales y de esa forma iniciar la llamada “vía chilena al socialismo”. Aunque Allende obtuvo la primera mayoría de los votos en la elección presidencial del 4 de septiembre de 1973, eso no lo convertía automáticamente en presidente electo, según la Constitución de 1925. Al ser un candidato que no había conseguido una mayoría absoluta de los votos, sino una mayoría relativa, es decir, poco más de un tercio del electorado, la decisión sobre quién sería el próximo Presidente de Chile estaba en manos del Congreso Pleno, como se había aplicado para elegir a Gabriel González Videla, Carlos Ibáñez del Campo y Jorge Alessandri, los cuales también en su momento habían obtenido la primera mayoría relativa. Fue entonces cuando los parlamentarios de la Democracia Cristiana, el partido mayoritario en el Congreso, jugaron un rol fundamental: acordaron con la Unidad Popular un Estatuto de Garantías Constitucionales a cambio de brindarle su apoyo a la investidura de Allende. Sin el apoyo de la Democracia Cristiana, Allende no habría sido Presidente de la República. Tampoco habrían sido aprobadas una serie de reformas constitucionales que aspiraban a fortalecer el sistema democrático chileno. La señal enviada por la DC fue clave, según expresaron sus máximos dirigentes: si Allende quería impulsar una revolución socialista en Chile, debía ceñirse a la Constitución.

Al igual que en 1964, la elección de 1970 concitó la atención de las dos superpotencias, si bien en un nivel de intensidad muy distinto, puesto que Chile era parte de la zona de influencia de Estados Unidos».

El contexto de la época también es importante. Hacia 1970 la sociedad estaba profundamente dividida y el ritmo político estaba marcado por la idea de revolución, en un contexto de crisis. Tanto el desarrollo de las campañas de Alessandri, Tomic y Allende como el resultado de las elecciones de 1970 dieron cuenta de una sociedad fragmentada, polarizada, enfrentada y con episodios de violencia política. Jorge Alessandri, el candidato de la derecha obtuvo tan solo 40.000 votos menos que Allende, alcanzando el 34,9% contra el 36,2% del candidato de la Unidad Popular; Tomic quedó bastante lejos en el tercer lugar. El periodo de campaña mostró inusitados niveles de violencia en que hubo detenidos, heridos e incluso muertos. Hubo uso de bombas incendiarias y explosivas contra sedes partidarias, peleas en las calles a piedrazos y a palos. El propio Jorge Alessandri fue víctima de funas y ataques organizados por sus adversarios mientras alguna prensa justificaba tales actos.

-En 1964 hubo una gran influencia norteamericana en la elección chilena. ¿Cómo se dio en 1970 esta situación, en el marco de la Guerra Fría?

-Al igual que en 1964, la elección de 1970 concitó la atención de las dos superpotencias, si bien en un nivel de intensidad muy distinto, puesto que Chile era parte de la zona de influencia de Estados Unidos, que tenía numerosos intereses económicos y políticos en el país, mientras que para la URSS era una región del mundo relativamente marginal, donde primaba un interés en aumentar su influencia y contrarrestar la de EE.UU. Este interés se tradujo en financiamiento encubierto, por parte de la URSS, que aumentó sustantivamente el aporte anual que se entregaba al PC chileno, llegando a 400 mil dólares para ese año. Por parte de Washington, se dio una diferencia fundamental con relación a la elección de 1964: en vez de apoyar a un candidato, como lo fue entonces Eduardo Frei, para 1970 no apoyó directamente ni a Alessandri ni a Tomic, sino que financió una campaña publicitaria antiallende, con más de 400 mil dólares, con la posibilidad de fondos adicionales en caso de que la elección correspondiera al Congreso Pleno, pero siempre creyendo que Alessandri obtendría la primera mayoría. La Casa Blanca no siguió esta contienda electoral con el mismo interés que la de 1964, por lo que el resultado del 4 de septiembre produjo un verdadero shock, que para el presidente Nixon era equivalente a la pérdida de Cuba en su revolución de 1959, lo que puso en alerta a los Estados Unidos, que iniciaron una nueva fase de intento de intervención.

Hoy Chile enfrenta nuevos problemas, que no han sido resueltos a tiempo ni del modo que deberían, tanto en lo político, como en lo económico y social, lo que hace que la sociedad tenga importantes desafíos pendientes que enfrentar adecuadamente».

-Llama la atención que la elección de 1970 tiene un carácter especial: fue más participativa, con canciones y actividad del mundo de la cultura, con gran movilización popular, como si se tratara efectivamente de un momento decisivo en la historia de Chile.

-Efectivamente los comicios de 1970 fueron especiales. La elección de 1964 ya había tenido un gran nivel de participación y polarización, la campaña de la Patria Joven de Frei logró movilizar a cientos de miles de personas, despertando las esperanzas del Chile que venía. En 1970 pasó algo parecido, especialmente de parte de la candidatura de la Unidad Popular, que fue especialmente convocante y generó una gran participación del mundo de la cultura. En esa ocasión adhirieron a la postulación de Allende los cineastas, numerosos miembros de la Nueva Canción Chilena y otras tantas figuras que veían en la candidatura de la izquierda la representación de sus propios ideales de cambio político, presencia que ciertamente se mantuvo durante los tres años de gobierno de la UP. Canciones como “Venceremos” tenían la particularidad de animar y llamar a la victoria a sus partidarios, así como preocupaban y generaban temor en sus adversarios, lo que era otra manifestación de la polarización que vivía Chile.

El resultado del 4 de septiembre produjo un verdadero shock, que para el Presidente Nixon era equivalente a la pérdida de Cuba en su revolución de 1959, lo que puso en alerta a los Estados Unidos».

Otra cambio interesante que se puede constatar en relación a 1964 fue la posición de la Iglesia Católica, cuyos dignatarios se entusiasmaron con Frei en esa oportunidad, apoyando abierta o solapadamente su postulación. La situación cambió en 1970, e incluso emergieron sectores favorables a la postulación de Allende, que luego se reflejarían en los llamados “cristianos por el socialismo”, lo que también mostraba la politización de la sociedad chilena en los más diversos ambientes.

-Después de los resultados del 4 de septiembre hubo reacciones inmediatas, como salidas de gente al extranjero y una incipiente crisis económica, según denunció el saliente gobierno de Frei Montalva, ¿qué sucedió exactamente?

-El temor respecto de qué pasaría con la economía ante un eventual triunfo de Allende ya se sentía en los días previos a la elección. El propio ministro de Hacienda Andrés Zaldívar recordó que esa noche del 4 de septiembre se puso en marcha un “plan de emergencia” que había sido preparado previamente. Estaba convencido que vendría una crisis económica. Una de las primeras medidas fue imprimir billetes con el objetivo de contar con el dinero necesario para la eventualidad que los ahorrantes concurrieran a los bancos a retirar sus ahorros, tal como efectivamente sucedió.

Las bolsas de Santiago y Valparaíso se vieron obligadas a suspender sus actividades, mientras que, en representación de Allende, Pedro Vuskovic enfrentó al ministro de Hacienda y lo increpó, exhortándolo a cerrar las fronteras y bancos a fin de impedir que las personas sacaran su dinero.

El gobierno mantuvo silencio y comenzó a recabar información respecto de lo que estaba sucediendo, lo que acrecentó la incertidumbre, hasta que el 23 se septiembre el propio Zaldívar transmitió al país la preocupante realidad en que había caído el país, especialmente al poner “en serio peligro los resultados esperados y anulando los efectos positivos de las políticas económicas que el Gobierno” de Frei había aplicado. Una fuerte emisión proporcionó la liquidez necesaria, pero se instalaba la bomba de tiempo de la inflación desatada. Algunos acusaron a Zaldívar de generar terror o de exagerar, pero la verdad es que Chile vivía un ambiente de gran expectación, por una parte, y de profundos temores, por otra.

-En una carta de agosto de 1973 Radomiro Tomic reflexionaba sobre el proceso político que vivía Chile: “Como en las tragedias del teatro griego clásico, todos saben lo que va a ocurrir, todos desean que no ocurra, pero cada cual hace precisamente lo necesario para que suceda la desgracia que pretende evitar”. ¿Qué factores explican el último quiebre de la democracia en Chile?

-Chile experimentó una crisis política e institucional durante el gobierno de Allende, pero en realidad los problemas venían de antes. Esto no puede explicarse desde una sola perspectiva, sino que debe integrar una serie de factores. Como apunta Radomiro Tomic en esa cita, una cuota de responsabilidad importante en la crisis de la democracia chilena recae en los actores políticos de entonces que condujeron al país a un cuadro de crisis sistémica. Evidentemente sobre esto hay explicaciones cruzadas: mientras para el Presidente Allende los causantes era “el capital foráneo” y “el imperialismo unido a la reacción” como señaló en su último mensaje radial, las Fuerzas Armadas que asumieron el mando el 11 de septiembre esgrimieron razones como “la gravísima crisis económica, social y moral que está destruyendo al país”, “la incapacidad del gobierno (de Allende) para detener el proceso y el desarrollo del caos”, así como “el incremento de grupos paramilitares”, según señalaron los primeros bandos de la Junta Militar. El ex Presidente Eduardo Frei, por su parte, no tenía duda de que “la responsabilidad íntegra” de la ruptura correspondía “al régimen de la Unidad Popular instaurado en el país”, por su vocación totalitaria y el desastre de su administración.

Los adversarios políticos pasaron a ser considerados como verdaderos enemigos, en una lógica que es propia de las guerras civiles, lenguaje que se hizo habitual en 1973″.

Más allá de las posturas de los actores políticos de la época, hemos procurado dar una explicación pluricausal sobre el quiebre de la democracia en Chile. En primer lugar, existía una crisis de legitimidad política que se había arrastrado durante años, en la que se combinaba el desarrollo político democrático con un lamentable subdesarrollo económico y social, que fue denunciado por diferentes sectores. En el mediano y corto plazo, la polarización, el odio político y la enemistad cívica fueron relevantes, ya que los adversarios políticos pasaron a ser considerados como verdaderos enemigos, en una lógica que es propia de las guerras civiles, lenguaje que se hizo habitual en 1973, e incluso muchas veces la violencia fue justificada como método ordinario para desarrollar la actividad política. Por su parte, en las Fuerzas Armadas se vivió un proceso doble de politización militar y de militarización de la política, especialmente tras el contundente Paro de Octubre -la primera gran medición de fuerzas sociales y la mayor crisis del Estado hasta entonces-, ocasión en que el general Carlos Prats, Comandante en Jefe del Ejército, asumió como Ministro del Interior. Finalmente, también existió una discordia política, institucional e ideológica muy amplia, que eliminó del escenario político cualquier posibilidad de avanzar mediante consensos entre los distintos partidos, así como de conquistar a amplios sectores de la ciudadanía. El gobierno de la Unidad Popular se enfrentó a un creciente anticomunismo político y social que disentía en lo fundamental con el programa de gobierno planteado por Allende, así como de la forma específica de ejercer el gobierno y llevar a cabo el proceso revolucionario. No debemos dejar de mencionar que las fórmulas pacíficas de resolución del conflicto fallaron o no se llevaron a cabo: las elecciones parlamentarias de marzo de 1973 no lograron clarificar el escenario, por cuanto constituyeron un verdadero empate político, a pesar de ser una victoria opositora; el diálogo UP-DC que propició el cardenal Raúl Silva Henríquez tampoco dio resultados; no se hizo la convocatoria al plebiscito del cual se habló, ni tampoco estaba claro su contenido; entre otras alternativas. De esta manera, se cumplió la dramática profecía del propio Tomic, en el sentido de que todos estaban llevando la democracia chilena “al matadero”.

-Varios analistas señalan que la crisis político-social que vive Chile desde el 18 de octubre de 2019 tiene rasgos semejantes a la crisis que se comenzó a incubar con la llegada de la Unidad Popular al poder hace casi 50 años. ¿Usted estaría de acuerdo con esas afirmaciones, desde el punto de vista histórico?

La crisis del 18 de octubre tiene elementos similares -aunque ciertamente también muchos distintos- respecto de las crisis que sufrió Chile en 1891, en 1924-1925 y en 1973. Mirado en relación a la Unidad Popular hay una lucha de posiciones muy claras y contrastantes, una denuncia a un régimen al que se acusa de obsoleto, como lo hizo la candidatura de Allende respecto de la Constitución de 1925, proponiendo en su reemplazo una nueva Constitución. Paralelamente ha vuelto a emerger una polarización más clara en la sociedad, que era muy visible en otras épocas, con gran movilización social como la que existió entre 1970-1973 (frente a la clara desmovilización que existió después de 1990). Sin embargo, también hay diferencias muy claras: Chile hoy es mucho más rico que hace cincuenta años, la población tiene más oportunidades. Pensemos que el Programa de la UP denunciaba que uno de cada dos niños menores de 15 años padecía desnutrición, mientras hoy una de cada dos personas de esa edad tiene posibilidades de estudiar en la educación superior. Sin embargo, Chile enfrenta nuevos problemas, que no han sido resueltos a tiempo ni del modo que deberían, tanto en lo político, como en lo económico y social, lo que hace que la sociedad tenga importantes desafíos pendientes que enfrentar adecuadamente.

Las columnas de Opinión son presentadas por:
Ver más

¿Debiese llegar a más gente El Líbero?

Si tu respuesta es afirmativa, haz como cientos de personas como tú se han unido a nuestra comunidad suscribiéndose a la Red Líbero (0.5 o 1 UF mensual). Accederás a eventos e información exclusiva, y lo más más importante: permitirás que El Líbero llegue a más gente y cubra más contenido.

SUSCRÍBETE AHORA

También te puede interesar:

Cerrar mensaje

¿Debiese llegar a más gente El Líbero?

Si tu respuesta es afirmativa, haz como cientos de personas como tú se han unido a nuestra comunidad suscribiéndose a la Red Líbero (0.5 o 1 UF mensual). Accederás a eventos e información exclusiva, y lo más importante: permitirás que El Líbero llegue a más gente y cubra más contenido.

Suscríbete