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Publicado el 07 de octubre, 2019

Qué puede hacer Chile para mejorar en el principal ránking internacional tributario

Autor:

Bastián Garcés

Tax Foundation publicó el Índice de Competitividad Fiscal Internacional 2019, medición que compara los sistemas impositivos de los 36 países que componen la OCDE y en el cual Chile se encuentra entre los peores evaluados, en el puesto 32. Daniel Bunn, director de proyectos globales del centro de estudios, plantea a El Líbero que el principal desafío que tiene el país con el impuesto corporativo es que «la tasa base impositiva no es competitiva».

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Bastián Garcés

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Desde 2014 Tax Foundation, centro de estudios fundado en 1937 enfocado en las políticas tributarias, realiza anualmente el Índice de competitividad fiscal internacional, cuya versión 2019 fue publicada el miércoles pasado. Se trata de una medición que analiza comparativamente la calidad de los sistemas tributarios de los 36 países que componen la OCDE.

En el estudio Chile aparece entre los cinco países que tienen el sistema tributario menos competitivo. El lugar 32 que ocupa el país solo lo instala delante de Portugal, Italia, Polonia y Francia. Con una valoración global de 49.1 puntos, Chile se ubica muy lejos de los primeros lugares, ocupados por Letonia, Nueva Zelanda, Latvia, Lituania y Suiza.

En la versión de este año se midieron 5 categorías de competitividad de las políticas tributarias: impuestos corporativos, impuestos personales, impuestos al consumo, impuestos a la propiedad y reglas fiscales internacionales, aspectos en los que Chile se ubica en los puestos 30, 23, 28, 17 y 36, respectivamente.

Si bien la ubicación de Chile mejoró un puesto en comparación a 2018, en el que quedó en el lugar 33, se mantiene lejos de la posición 29 que ocupó en 2014, cuando se realizó por primera vez el estudio.

En medio de la actual discusión de la Reforma Tributaria en el Congreso, El Líbero contactó a Daniel Bunn, director de proyectos globales de Tax Foundation, para que abordara cómo podría mejorar la situación de Chile en el índice en que caso de que se aprueba la reintegración o se decante, como ha propuesta la oposición, una disminución del 27% al 26% de la tasa impositiva de primera categoría.

«La simplificación de los impuestos a la mano de obra y al consumo podría aliviar las cargas de cumplimiento y mejorar la competitividad en esos frentes», explica el experto, y agrega que «la integración total de los impuestos corporativos y personales no significa efectivamente un segundo nivel de impuestos sobre los dividendos porque los accionistas recibirían un crédito por los impuestos corporativos ya pagados».

«Un sistema totalmente integrado, como se ha propuesto, sería un poco más competitivo que el sistema actual, pero no abordaría algunos de los problemas fundamentales del impuesto corporativo en Chile.

Para el Índice, utilizamos la tasa de impuestos corporativos asociada con el «Régimen de ingresos atribuidos» (25 por ciento) en lugar del «Régimen de ingresos distribuidos» (27 por ciento). Por lo tanto, reducir la tasa que se aplica bajo el régimen de ingresos distribuidos no mejoraría el puntaje de Chile.

El principal desafío con el impuesto corporativo en Chile es que la tasa base impositiva no es competitiva. Si una empresa desea invertir en nuevos equipos o instalaciones, el sistema tributario trabaja para reducir el valor de esas deducciones de costos».

La integración total de los impuestos corporativo y personales no significa efectivamente un segundo nivel de impuestos sobre los dividendos porque los accionistas recibirían un crédito por los impuestos corporativos ya pagados. Esto mejoraría la clasificación tributaria individual de Chile en el Índice, porque el beneficio recaería en los accionistas. Dado que la tasa impositiva total sobre los dividendos ya es bastante baja, 13,3 por ciento, mover esa tasa a 0% mejoraría la clasificación en el ránking del impuesto personal del lugar 23 al 19, pero la clasificación general no cambiaría.

El principal desafío con el impuesto corporativo en Chile es que la tasa base impositiva no es competitiva. Si una empresa desea invertir en nuevos equipos o instalaciones, el sistema tributario trabaja para reducir el valor de esas deducciones de costos. El sistema tributario de Chile tampoco permite que una empresa deduzca costos relacionados con la adquisición de activos intangibles; si, por ejemplo, una empresa chilena comprara una patente que quisiera utilizar para una nueva línea de productos, ese costo no sería deducible.

En Chile, las ganancias extranjeras se gravan sin exención».

Estos problemas, junto con una tasa impositiva corporativa superior al promedio, perjudican la competitividad de Chile en los impuestos corporativos.

Chile también trata las ganancias extranjeras de manera diferente a otros países de la OCDE, teniendo un sistema tributario internacional más que territorial. La simplificación de los impuestos a la mano de obra y al consumo podría aliviar las cargas de cumplimiento y mejorar la competitividad en esos frentes.

Otros países de la OCDE solo gravan a las compañías sobre sus ganancias extranjeras bajo ciertas circunstancias, de lo contrario, las ganancias extranjeras pueden pagarse a los accionistas sin un nivel adicional de impuestos. En Chile, las ganancias extranjeras se gravan sin exención. Si se observa el cuadro E del apéndice, se puede ver que solo Chile, Israel y México son los únicos tres países que no proporcionan ninguna exención de dividendos o de las ganancias de capital para utilidades extranjeras.

Los sistemas tributarios internacionales como el de Chile pueden dificultar la expansión de las empresas en el extranjero, poniendo a las empresas chilenas en una desventaja competitiva en relación con las empresas de otros países en el mercado mundial».

Si una empresa en Chile tiene una subsidiaria extranjera que quiere devolver un dividendo a Chile, ese dividendo no estaría exento del impuesto chileno. Los sistemas tributarios internacionales como el de Chile pueden dificultar la expansión de las empresas en el extranjero, poniendo a las empresas chilenas en una desventaja competitiva en relación con las empresas de otros países en el mercado mundial.

Sobre el impuesto al consumo, los datos de PwC que incluimos en nuestro Índice muestran que se dedican 123 horas en promedio para cumplir con las leyes del impuesto al consumo en Chile. En promedio en la OCDE, se requieren alrededor de 55 horas para cumplir con los impuestos al consumo. Muchos países han implementado reformas para simplificar la recaudación y el pago del IVA utilizando sistemas digitales, y eso también podría ser un camino a seguir para Chile«.

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