«Estoy muy emocionada y contenta», resume la astrónoma Mónica Rubio, doctora en Astrofísica por la Universidad de París y académica de la Universidad de Chile, la experiencia con el reciente Premio Nacional de Ciencias Exactas 2021, que le fue otorgado por el Ministerio de Educación en reconocimiento por su aporte y descubrimientos en la formación de estrellas.

«Hay muchos buenos científicos en Chile, muchos de ellos han postulado a los premios nacionales, y por lo tanto, esto fue algo inesperado para mí», sostiene.

La astrónoma, presidenta de la Sociedad Chilena de Astronomía e integrante de la Unión Astronómica Internacional, habla de su trayectoria, que la ha puesto en la palestra nacional e internacional, durante el programa Mirada Líbero en Agricultura. «Cuando uno se dedica a algo que le apasiona es capaz de vencer todas las vallas que se presentan. A mi me interesó como funcionaba el universo y las estrellas desde muy joven. Veraneaba cerca de Matanzas, salíamos a caminar con mis papás en las noches estrelladas, con la luna, y me preguntaba qué eran esos puntitos brillantes».

«Hay que atreverse a pasar las puertas que se abren. Yo tempranamente asistí a una escuela internacional para astrónomos jóvenes, que dicta la Unión Astronómica Internacional, y ahí tuve la oportunidad de viajar, de conocer a otros astrónomos jóvenes, y darme cuenta que esta era una ciencia internacional y que para poder hacer buena ciencia hay que estar conectado en un mundo internacional… En esa época se veía que Chile se iba a transformar en una potencia astronómica, por la calidad de sus cielos».

Además, dice que «hoy el mundo ha cambiado, estamos todos conectados de forma virtual, y creo que eso es tremendamente atractivo para que jóvenes y mujeres se inserten en una disciplina que es muy internacional«.

Soy una convencida de que el talento y las capacidades no tienen género».

También destaca que «la astronomía ha crecido mucho en los últimos 20 años, y la cantidad de estudiantes que se matriculan en los distintos programas a lo largo de todo el país, en las 24 universidades que tienen astronomía, son del orden de 800 anualmente. Lo más lindo es que la mitad de ellos son mujeres». Y agrega: «Hay mucho interés en las mujeres en dedicarse a un área que tradicionalmente era muy masculina (…). Soy una convencida de que el talento y las capacidades no tienen género, y por lo tanto si el ejemplo que puedo dar ayuda en esa tarea, por supuesto que muy contenta de poder influir de alguna manera».

Con respecto a la astronomía en Chile, Rubio recuerda que hace más de 50 años llegaron los observatorios internacionales. «Ha sido todo un proceso a lo largo del tiempo. En un comienzo la Universidad de Chile ha tenido este liderazgo y ha podido negociar desde un inicio ventajas muy buenas en los acuerdos internacionales que se fueron firmando, y que posteriormente el Gobierno de Chile, a través de su institucionalidad, Conicyt y el Ministerio de Relaciones Exteriores, fue incorporando».

Subraya que es clave «garantizar el acceso a esta infraestructura de vanguardia, que es muy costosa y que, por lo tanto, para nuestro país es muy difícil de construir (…). El 10% del tiempo de telescopio es un activo muy importante, que ha permitido que la disciplina se desarrolle a nivel internacional».

Hoy tenemos 24 instituciones, 300 astrónomos profesionales y 800 estudiantes que quieren aprender sobre astronomía».

Por otra parte, admite que los acuerdos firmados por Conicyt y el Gobierno de Chile a partir de 1996 establecieron fondos de desarrollo para la astronomía, «y el tener financiamiento significa que uno puede invertir y crecer en talento. Y es así que desde el 2000, cuando había solo tres instituciones que hacían astronomía en Chile, con 30 astrónomos profesionales, hoy tenemos 24 instituciones, 300 astrónomos profesionales y 800 estudiantes que quieren hacerlo».

Así, «una combinación de políticas adecuadas permite el desarrollo, pero no es inmediato, toma su tiempo, y esperamos en el futuro que esto pueda seguir creciendo», afirma la Presidenta de la Sociedad Chilena de Astronomía.

Rubio cuenta con más de 150 artículos en revistas científicas indexadas, como Nature, Astrophysical Journal, entre otras, y fue utilizando el radiotelescopio de ALMA que logró identificar el proceso de  formación estelar de una galaxia enana. Además, su investigación cuenta con de más de 700 noches de observación en observatorios internacionales y espaciales, y se centra principalmente en el estudio de las propiedades y condiciones físicas del medio interestelar y el proceso de formación de estrellas.

«El tiempo, a pesar de que el 10% está reservado para los astrónomos chilenos, es muy competitivo. Se presentan muchos más proyectos para usar estos instrumentos que el tiempo disponible que  hay para los chilenos. Entonces, la primera cosa que uno tiene que hacer es escribir proyectos en el cual propone una observación para contestarse una pregunta. Si el comité que evalúa los proyectos que se reciben considera que eso tiene importancia, se le asigna a uno las horas o noches de observación», relata sobre su trabajo, y su rutina.

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