Publicado el 10 septiembre, 2020

Martín Hopenhayn: «Esto debería leerse como un nuevo Pacto de Protección Social»

Autor:

Ximena Torres Cautivo

Invitado a presentar «Pobreza y Pandemia: Diagnóstico y Propuestas para un Chile más Digno y Justo», trabajo que hicieron 8 organizaciones -desde Hogar de Cristo, TECHO-Chile y la UAH, entre otras–, el filósofo y académico afirma que es un meta relato que detalla las falencias estructurales de las políticas de ayuda social en Chile. Lo considera lectura obligatoria para los constituyentes en caso de ganar el Apruebo.

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Ximena Torres Cautivo

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«Quizás suene feo decirlo, pero la pandemia ha resultado un involuntario laboratorio social, con mucho aprendizaje y evidencias que este documento capitaliza muy bien. Aborda desde la coyuntura la estructura de las políticas sociales, lo que, estando a poco más de un mes del plebiscito por una nueva Constitución, es lo más cercano a proponer un nuevo Pacto de Protección Social».

El filósofo y académico de la Universidad Diego Portales, Martín Hopenhayn (65) no se queda corto en elogios a la solidez del contenido del texto que se presentará en un encuentro online hoy jueves 10 de septiembre a las 10 de la mañana en www.uahurtado.cl, con el título «Pobreza y Pandemia: Diagnóstico y Propuestas para un Chile Más Digno y Justo».

«El documento es un meta relato con una serie de contenidos específicos, que dan cuenta clara y pormenorizada de las fallas estructurales del modelo de protección social de Chile, el que a medida que ha ido avanzado la pandemia, ha ido revelando que las coberturas son insuficientes, las focalizaciones mal orientadas, la desigualdad evidente en áreas como salud, estabilidad laboral, educación… En distintos campos, el Estado ha tenido falencias para ir paliando los efectos de la crisis, donde se han ido manifestando estas fallas estructurales».

En “Pobreza y Pandemia: Diagnóstico y Propuestas para un Chile más Digno y Justo” trabajaron los equipos técnicos de TECHO-Chile, INFOCAP, Fondo Esperanza, Servicio Jesuita al Migrante, Fundación Súmate, Fundación Emplea, Fundación Lican, Espacio Mandela, el Centro de Ética y Reflexión Social Fernando Vives de la Universidad Alberto Hurtado y Hogar de Cristo. Todas estas organizaciones participaron del diagnóstico a partir de su trabajo territorial de Arica a Punta Arenas con los grupos poblacionales más afectados por la pandemia y generaron una serie de propuestas específicas de protección para afrontar y superar la emergencia. Allí aparecen medidas para los adultos mayores, las jefas de hogar, las personas en situación de calle, los hombres y mujeres con discapacidad mental, los migrantes, la población privada de libertad, los niños, niñas y adolescentes, que han sido los grupos más golpeados por la pandemia.

Hopenhayn, autor de “Multitudes Personales”, su más reciente publicación, donde reúne columnas, ensayos y aforismos, que son su manera de escribir nueces poéticas con la mano del gato, destaca que se haga un mapeo pormenorizado de las dimensiones del bienestar social más afectadas por la pandemia, así como de los grupos vulnerables más golpeados por ella. “A esto se agrega un diagnóstico, región por región, de la realidad que están viviendo esas poblaciones, y un detalle de políticas sociales tomadas en otros países para afrontar la crisis. Y a partir de todo eso, entrega un diagnóstico y una serie de propuestas sociales pormenorizadas”.

-¿Cuáles de esas propuestas le parecieron más novedosas y le hicieron más sentido?

-Me llamaron la atención las de educación y las de habitabilidad o vivienda, por lo específicas y detalladas que son. Hay un cruce interesante entre educación y competencias digitales, porque el documento demuestra con datos la tremenda brecha en digitalización, las desiguales condiciones de los hogares para estar en educación online. Me interesó mucho que en las propuestas, lo digital no se reduzca solo a lo tecnológico, sino al esfuerzo pedagógico que se requiere para mantener el vínculo con los alumnos, el apresto que debe tener la escuela misma para adaptarse a esta nueva forma de enseñar y que el rol no es solo dictar clases. Hay una lógica en las propuestas marcada por lo que se llama hoy educación inclusiva, que se adapta a la realidad de los diferentes grupos de alumnos.

-Y en materia de vivienda, ¿qué le llamó la atención?

-Las iniciativas que buscan reducir la vulnerabilidad de los espacios que las personas habitan. Y eso pasa por resguardar que no haya precios abusivos de arriendos o de venta, que la vivienda sea segura en el sentido de que no puedes quedarte de un día para otro de patitas en la calle. Un aspecto muy importante que consideran las propuestas es terminar con la segregación espacial, que no tiene que ver solo con que haya barrios para pobres y barrios para ricos, barrios feos y barrios lindos, sino sobre todo con que la ciudad obligue a los más pobres a desplazarse largas distancias para acceder a los servicios y al empleo.

En términos más generales, destaca que en todo el documento está presente el enfoque basado en derechos y en una mirada integral de la pobreza, que es lo que, a su juicio, ha faltado en las medidas para enfrentar la crisis sanitaria. Sin embargo, hace notar algunas cosas que sí fueron incorporadas para paliar la pobreza y la vulnerabilidad en estos últimos cuatro meses, cuestiones propias de la emergencia, a las que llama “embriones de un pacto social”, donde podría haber un compromiso mucho más fuerte con los grupos más desprotegidos.

Dice: «Todas las deudas sociales que están detrás del estallido social del 18 de octubre, saltan con la pandemia: cosas que no se hicieron o que se hicieron de manera mal hecha, mal integradas entre sí, sin foco, y que dan pie a una plataforma de nuevas políticas de protección social de aquí en adelante. Es una feliz coincidencia que, junto con la crisis, tengamos un plebiscito y la oportunidad de redactar una nueva Constitución, donde quepan las propuestas contenidas en este documento».

-Después de leerlo, ¿cree que tendrá eco en las autoridades, en los tomadores de decisiones?

-Realmente creo que el momento es preciso; la oportunidad, indicada. Yo lo siento como las bases de un nuevo pacto hacia un real sistema de protección social. Repito: estando a casi nada del plebiscito, siempre que gane el Apruebo y avancemos en una nueva Constitución, este trabajo me parece de lo más oportuno. Yo lo presentaría como un nuevo pacto hacia la protección social. El momento es este. Creo que es un texto que alimentará el debate sobre cuestiones fundamentales.

A propósito del lanzamiento de su último libro, “Multitudes Personales”, Hopenhayn dijo en una entrevista que la pandemia constituye un frenazo al sistema capitalista, pero no un frenazo que te para en seco, sino uno que te tira de cabeza por el despeñadero. Así, lo explicó: “Hay una relación muy curiosa, porque mientras antes la aceleración era garantía de continuidad, ahora el frenazo es garantía de precipitación y de colapso en muchos niveles. Ya se han hecho miles de pronósticos para después de la pandemia, pero quizá lo que queda es que nunca ha habido tal nivel de precipitación histórica como en este momento de frenazo de la historia, lo que es una paradoja”.

Ese frenazo en caída, le resulta tan paradójico, como que el hecho de que confinarse, de guardar cuarentena, sea también tan extrovertido. Que uno, al final, se exponga tanto, se muestre puertas adentro.

-La pandemia ha dividido, casi ideológicamente a las personas, en cuarentenistas furiosos y los que abogan por el cuidado pero en libertad. ¿Dónde se sitúa usted?

-Yo muté. Era de los que se indignaba con los que rompían la regla y salían a la calle en cuarentena, Ahora, la evidencia ha demostrado, que el encierro a ultranza no sirve. Ahí tienes lo que pasa en Argentina, el país que ha estado más tiempo en cuarentena y hoy tiene las curvas de contagio disparadas, lo mismo Colombia. Por otro lado, está Suecia, donde no hubo ningún confinamiento. Mi posición hoy es no a la cuarentena y sí al autocuidado, al salir protegido y protegerse en la calle, en los espacios públicos. Yo voy con mascarilla a todas partes.

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