Publicado el 24 de agosto, 2019

Las cuatro señales de los «aires de cambio» en el Instituto Nacional

Autor:

Emily Avendaño

La reunión del lunes en la Intendencia Metropolitana entre el alcalde Felipe Alessandri, la intendenta Karla Rubilar, la ministra de Educación Marcela Cubillos y el ministro de Interior Andrés Chadwick, dio pie a una semana de anuncios para el liceo emblemático. A partir de ese día hay factores de transición en la institución: se reunieron, después de meses, el alcalde y el centro de estudiantes; el período de cinco años del rector Fernando Soto finalizará el 31 de agosto y nombrarán a uno nuevo de forma interina; cambió la directiva del Centro de Padres y Apoderados Liceo A-0; y los días jueves y viernes no hubo disturbios en la institución. 

Autor:

Emily Avendaño

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Fue una semana de decisiones en el Instituto Nacional. Quizás la más representativa ocurrió ayer, cuando después de varios meses en conflicto, la Municipalidad de Santiago y el Centro de Estudiantes del liceo emblemático llegaron a un acuerdo para resguardar la seguridad del colegio. “Es una luz al final del túnel”, dijo el alcalde Felipe Alessandri. “Vienen aires de cambio. Vienen aires de transformaciones que no veíamos hace bastante tiempo”, declaró el presidente del centro de alumnos, Rodrigo Pérez. 

Estos «aires de cambio» también alcanzan a los adultos. El lunes 19 de agosto hubo elecciones para escoger a la nueva directiva del Centro de Padres y Apoderados Liceo A-0 (Cepa A-0), que tiene a más de 1.200 afiliados y de los tres que operan en el liceo es el único que tiene voz y voto dentro del Consejo Escolar. El jueves se anunció la nueva conformación del directorio. Judy Valdés se encuentra de salida y la presidencia de la organización quedó en manos de Karina Leyton. 

La semana permitió, además, una reanudación parcial de las actividades escolares. Los días jueves y viernes no hubo disturbios tras la polémica generada luego de que Fuerzas Especiales de Carabineros se apostaran en el techo los días martes y miércole, para evitar ataques de encapuchados con bombas molotov. Una determinación de Alessandri con la que ni padres, ni estudiantes estuvieron de acuerdo. 

“La medida de los carabineros en los techos es políticamente muy fea para la comunidad, aunque sea efectiva en el sentido de quitarle el espacio a los capuchas, cuyo centro de operaciones son los techos. Pero es discutible y también transitoria, porque carabineros no puede estar toda la vida en los techos”, argumentó Aquiles Herrera, presidente de la Corporación de Padres y Apoderados José Miguel Carrera.

Para Valdés no fue por la presencia de los carabineros que en el Instituto hubo calma en los últimos días, sino por las conversaciones iniciadas entre la Municipalidad y los estudiantes, quienes tuvieron un primer encuentro el 21 de agosto. 

Esa reunión entre los estudiantes y Alessandri comenzó el miércoles pasadas las 10:00 am y se prolongó hasta al mediodía, pese a que no hubo declaraciones de ninguna de las partes a su salida trascendió que se abordó la presencia policial en los alrededores del colegio. Ayer los estudiantes y el municipio acercaron nuevamente posiciones. El presidente del Centro de Alumnos, Rodrigo Pérez, resumió que habrá revisiones en la malla curricular, la jornada horaria y una reforma en la infraestructura del complejo educativo, que prevé una inversión de $1.700 millones, para lo cual se solicitó presupuesto al gobierno regional y al Ministerio de Educación. Además, puso énfasis en que ahora será la misma comunidad educativa la que aborde cualquier problema de violencia que pueda ocurrir al interior de la institución. 

Nadie puede dar garantía de que las situaciones de violencia no se van a desarrollar, pero sí creo que quien tiene en manos hoy día mayor fuerza, mayor potencial para poder disminuir, y anular definitivamente cualquier episodio de violencia es la misma comunidad educativa”, dice Rodrigo Pérez, presidente del Centro de Estudiantes.

“Hay que diferenciar dos cosas de manera clara y explícita: hay manifestaciones que son democráticas del estamento estudiantil, y hay cuestiones de conflictos violentos que no se condicen y que no representan a nadie de la comunidad educativa. En esas cosas nosotros vamos a intervenir”, explicó Pérez. Agregó: “Hay situaciones que claramente se escapan de las manos incluso de las policías, si hay personas que se meten en el liceo, que no conocemos su procedencia, no sabemos cuáles son sus intenciones o de dónde vienen. Nosotros vamos a hacer todo lo posible por intervenir. Nadie puede dar garantía de que las situaciones de violencia no se van a desarrollar, pero sí creo que quien tiene en manos hoy día mayor fuerza, mayor potencial para poder disminuir, y anular definitivamente cualquier episodio de violencia es la misma comunidad educativa”.

En esa línea dijo que ya se repartió en las salas un texto con los compromisos a los que se está llegando con la Municipalidad, y que elaboraron un acta que permita dar formalidad a tales acuerdos a ser firmada por las partes. 

El alcalde Alessandri también tuvo un tono más positivo al mostrado en días pasados, cuando dijo estar sobrepasado y planteó la posibilidad de cerrar el año -alternativa que ya fue descartada-: “No queremos más desórdenes al interior de los establecimientos, no queremos más bombas molotov, no queremos más gases lacrimógenos, y en ese sentido involucrar a la comunidad, a los apoderados, es fundamental, y este entusiasmo antes no lo habíamos visto y eso, sin duda, es rescatable. Yo espero que el mes de agosto termine bien, que podamos terminar este segundo semestre y recuperar las clases cuando corresponda. En ese sentido, valoro profundamente este acercamiento que hemos tenido con el centro de alumnos y con la nueva directiva del centro de apoderados”.

La nueva directiva del Cepa A-0 y la rectoría interina del liceo

El jueves se dio a conocer el Directorio de Centro de Padres Cepa A-0, para el período 2019-2021. Sus miembros alcanzaron las primeras once mayorías de votos en la elección llevada a cabo el día lunes 19 de agosto. Resultó en la Presidencia Karina Leyton y en la Vicepresidencia Ana Montes, apoderada que logró mayor cantidad de votos. 

“Nuestro estatuto determina que las once primeras mayorías se reparten entre ellos los cargos. No necesariamente el que tenga más votos debe ser presidente. Entre ellos ven las cualidades que tiene cada uno y en lo que quiere trabajar cada uno”, explica Valdés, quien ahora se encuentra en un proceso de transición.

Involucrar a la comunidad, a los apoderados, es fundamental, y este entusiasmo antes no lo habíamos visto y eso sin duda que es rescatable. Yo espero que el mes de agosto termine bien, que podamos terminar este segundo semestre y recuperar las clases cuando corresponda», afirmó el alcalde Felipe Alessandri.

“Soy presidenta saliente. Voy a estar teniendo reuniones con ellos por 15 días para ponernos al día en la forma de trabajo. Sigo en los equipos de trabajo de las comisiones, aconsejo a los voceros”, subraya Valdés. 

Leyton, por su parte, tiene un perfil de activismo en sus redes sociales en lo que tiene que ver con el Instituto Nacional. Se muestra crítica de las decisiones tomadas en el pasado por Alessandri y de la presencia de Carabineros en los alrededores del liceo. 

“Que no se diga que es jornada de clases ‘normal’. Es violento, es amedrentamiento, es sometimiento y el Instituto Nacional se caracteriza por enseñar y promover el pensamiento libre y cívico. Necesitamos espacios educativos que cumplan el rol y no creen resentimientos ni rechazos”, escribió en Twitter el 20 de agosto ante la presencia de carabineros en las entradas.

También estuvo el 19 de agosto frente a la Intendencia solicitando la inclusión de los apoderados en la reunión de ese día. 

Además, el rector Fernando Soto dejará su cargo en el Instituto. El próximo 31 de agosto se termina su período y la municipalidad nombrará a un director o directora en carácter de interino. Esta persona permanecerá en el cargo mientras se elige a la persona definitiva a través del sistema de Alta Dirección Pública. 

No obstante, Soto sale cuestionado por la ministra Cubillos, tras haber dicho que estaba dispuesto a reunirse con los violentistas, incluso si ellos iban encapuchados. “No puede el rector decir por televisión que está disponible para conversar con los encapuchados cuando ellos quieran, si lo que corresponde es que los expulse del colegio haciendo uso de sus facultades legales y del deber que tiene de asegurar el derecho a la educación de todo el resto de la comunidad educativa que él dirige. Es a los alumnos que quieren estudiar a quienes debe escuchar”, reaccionó Cubillos en la ocasión.

Aún no hay nombres sobre quién asumirá este período interino, pero entre los pasillos de la institución se especula con el vicerrector Carlos Urzúa -a quien un grupo de apoderados escupió el pasado abril- y de Lilian Vincent, directora del Liceo Darío Salas. 

También está pendiente que se dé a conocer quién será el fiscal exclusivo anunciado por las autoridades para investigar los hechos de violencia dentro del colegio, pero al respecto los apoderados no manejan aún ningún tipo de información. 

Para Aquiles Herrera, presidente de la Corporación de Padres y Apoderados José Miguel Carrera, es necesario que la justicia actúe sobre esos encapuchados y sus nexos. “La verdad el daño ha sido tan grande este año, de imagen, de impacto a la parte psicológica, a toda la comunidad. Aquí hay un grupito que en realidad está ganando la batalla, los anarquistas, violentistas. Hay que llamarlos como son: son delincuentes, no son alumnos. Usar una capucha y llevar una molotov no puede ser un alumno, es un delincuente”.

Extraoficialmente se conoció que hay 62 encapuchados identificados con todos sus antecedentes; que reciben apoyo de otros 250 a los que llaman “polillas”, que siempre van a las asambleas y apoyan en los enfrentamientos con carabineros. 

El Instituto Nacional ha atravesado un período de inestabilidad que comenzó el 29 de marzo, cuando se celebra el Día del Joven Combatiente. Estos meses, después de seis semanas consecutivas de conflicto los estudiantes votaron a favor de una toma que se inició el 10 de junio; dos estudiantes resultaron con quemaduras cuando manipulaban bombas molotov; un grupo de apoderados agredió a diputados de Chile Vamos, encapuchados quemaron el estandarte del liceo -considerado patrimonio y por lo cual la municipalidad inició una querella-, y hubo que adelantar las vacaciones de invierno.

Pero, al finalizar la semana, según sus protagonistas, comenzaba a verse luz en medio de la crisis.

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