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Publicado el 29 de diciembre, 2018

Jefe de Extranjería: «Es importante definir en el Congreso si se quiere una migración ordenada o seguir con el modelo de la Nueva Mayoría»

Autor:

Bastián Garcés

En conversación con «El Líbero», Álvaro Bellolio destaca la disminución de los tiempos de espera para lograr obtener una visa y los más de 100 mil extranjeros que pudieron normalizar su estatus. Sobre el Pacto Migratorio, señala: «Si hay 41 países que lo cuestionan, entonces hubiera sido bastante más razonable haber renegociado alguno de sus puntos para lograr un consenso mayor».

Autor:

Bastián Garcés

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«Los tiempos de tramitación son inaceptables, por la alta demanda y porque el proceso es bastante arcaico y análogo. La idea es que con digitalización y automatización se puedan disminuir considerablemente«, señala Álvaro Bellolio respecto de los desafíos que tendrá en 2019 el departamento de Extranjería y Migración que el ingeniero civil encabeza desde el 11 de marzo de este año.

En conversación con «El Líbero«, el jefe de Extranjería revisa su primer año de gestión en el que destaca las más de 100 mil visas regularizadas en 2018 que beneficiaron a «personas que estaban invisibles para la administración del Estado». También recuerda las críticas que recibió el gobierno tras la decisión de expulsar a extranjeros que cometieron delitos en Chile o en sus países de origen. Y sobre el retorno de haitianos, señala: «¿Por qué voy a impedir que alguien libremente quiera volver a su país de origen?«, cuestiona Bellolio.

-Uno de los primeros anuncios del gobierno fue instaurar la política de «ordenar la casa». ¿Por qué se toma esta decisión?

En los años anteriores hubo una indolencia por el tema migratorio muy importante. En Chile, entre 2014 y 2017, entraron como turistas y se quedaron 700 mil personas, de las cuales muchas de ellas cayeron en la irregularidad. Cerca de un tercio de ellos estuvieron en régimen irregular, principalmente de nacionalidad haitiana. Y la administración anterior no tuvo el coraje de tomar alguna decisión, a pesar de que incluso el ex canciller Heraldo Muñoz dijo que conocía la situación. Para nosotros, uno de los primeros desafíos fue cómo ordenar este proceso, hacerlo lo más digno posible para el migrante que viene y cómo solucionar este tema para las personas que ya estaban en Chile.

Fue bastante complejo en la oposición criticar la expulsión de personas condenadas por narcotráfico, debido a que ellos tenían claro que había una indolencia brutal sobre el tema migratorio y no hicieron absolutamente nada».

-¿Qué balance hace de la gestión que realizó el departamento de Extranjería y Migración este año?

-Este año llevamos cerca de 100 mil visas resueltas para personas que estaban invisibles para la administración del Estado, nos hicimos cargo de los migrantes que estaban haciendo filas de hasta 9 horas para conseguir un número, hoy en día es con fila digital, que ha bajado los tiempos de tramitación hasta menos de 48 minutos. Y finalmente, nos hemos hecho cargo de ordenar el proceso. Hay muchas personas que tenían antecedentes penales graves y, a pesar de los intentos de algunas clínicas jurídicas y organizaciones de evitar que se expulsen a estar personas, nosotros seguimos en la línea de continuar con las expulsiones de personas que han sido condenadas, principalmente por narcotráfico.

-Venezuela, junto a Haití, fue uno de los países que protagonizó la política migratoria del gobierno. Este año se implementó la visa de Responsabilidad Democrática. ¿El gobierno pretende continuar con esta medida el 2019?

-La visa de Responsabilidad Democrática está pensada por tres años y después pueda volver a ser evaluada, principalmente por la situación de crisis que se ha generado en Venezuela. Muchos de los venezolanos que han venido con esta visa, como ya la tienen estampada y tienen carné de identidad, han tenido una inmersión mucho más exitosa o rápida en la práctica.

-Uno de los aspectos que contiene la política migratoria es la expulsión de personas condenadas por algún delito. Esto generó cuestionamientos desde la oposición. ¿Cómo analiza esas críticas en perspectiva?

En general fue bastante complejo en la oposición oponerse a la expulsión de personas condenadas por narcotráfico, debido a que ellos tenían claro que había una indolencia brutal sobre el tema migratorio y no hicieron absolutamente nada. Por lo que la oposición ha tratado de criticar otras medidas más anexas.

Muchos de los venezolanos que han venido con esta visa, como ya la tienen estampada y tienen carné de identidad, han tenido una inmersión mucho más exitosa o rápida en la práctica».

-A raíz de estos cuestionamientos usted señaló que se «estaría impidiendo el legítimo derecho a expulsar quienes infringen nuestra norma». ¿Cree que se intentó aprovechar políticamente esta situación?

-Nosotros estamos cumpliendo con el mandato que tiene el ministerio del Interior y el Estado de Chile de expulsar a personas que según la norma han cometido delitos graves ya sea en Chile o su país de origen. Respetamos la posición que tienen estas personas, especialmente las clínicas jurídicas y otras ONG, que han presentado constantemente recursos de amparo para impedir las expulsiones de personas condenadas por delitos graves. Hay un caso bien emblemático del año 2017, de una institución, que también es parte de estos críticos, que puso un recurso de amparo para evitar la expulsión de una persona que había internado más de 1.800 kilos de droga. Entendemos su rol y la lógica de la legítima defensa, pero llamamos a que sean transparente con su rol, porque lo que tratan de señalar con eso es que no creen que las personas deban ser expulsadas, independiente de los delitos que hayan cometido.

«¿Por qué voy a impedir que alguien libremente quiera volver a su país de origen?»

-Usted menciona el plan de retorno humanitario, ¿cuál fue el impacto de esa política?

-En general la misma gente que hizo la política del avestruz, que escondió la cabeza en la arena y fomentó la irregularidad, salió en un principio a criticar el programa. Además, estaba la percepción de organizaciones o personas que creen que ellos deben decidir qué es lo mejor para los migrantes, nosotros los tratamos como personas libres que de forma razonable pueden tomar decisiones. ¿Por qué voy a impedir que alguien libremente quiera volver a su país de origen?

-En su momento se habló de replicar este plan para extranjeros de otros países. ¿Esta idea sigue en evaluación?

-Eso está, pero lo que pasa es que aún no hay suficiente gente inscrita de otros países. De los más de 2 mil inscritos el 95% son ciudadanos haitianos, colombianos hay cerca de 50, pero para evaluar un avión a Colombia necesitamos por lo menos 200, porque la idea es justamente hacer un viaje directo y necesitamos llenar el avión.

-A raíz del viaje a Haíti, el gobierno repatrió a chilenos que estaban en Venezuela.

-Este es un programa que hace la Cancillería que se trata de repatriación y la idea era coordinar esfuerzos entre Interior y Cancillería en la línea de encontrar una solución que fuera eficiente y que permitiera dar una respuesta humanitaria a los chilenos que viven en el exterior, en específico en Venezuela.

-¿El gobierno pretende seguir con este tipo de operaciones?

Quedan cerca de 70 personas que están inscritas y que no han vuelto. Tenemos que coordinar bien con la Cancillería para los próximos vuelos, tenemos la mejor disposición y si la Cancillería continúa en esta línea nos encantará hacer más vuelos de repatriación.

Hay dos desafíos para 2019: el enfoque territorial, pensando en cómo homologar los trámites a nivel nacional y preparar la lógica del Servicio,(…) y la modernización y los tiempos de los procesos».

-En ese sentido, ¿el gobierno no ha dado por finalizado el proceso de «ordenar la casa»?

El ordenar la casa es un proceso constante. No hay una meta específica para la expulsión, pero siempre que haya personas con expulsiones administrativas o judiciales decretadas, que hayan cumplido delitos graves, se va a continuar expulsando. Pero también nuestra idea es que todo extranjero no turista que tenga ánimos de residencia y que esté en Chile pueda tener su carnet y su visa para poder ejercer sus derechos plenamente.

-¿Cuáles son los objetivos del Departamento de Extranjería para el próximo año?

-Hay dos desafíos para 2019: el enfoque territorial, pensando en cómo homologar los trámites a nivel nacional y preparar la lógica del Servicio, porque hoy en día el Departamento de Extranjería solo tiene la oficina en Santiago y las otras dependen de las gobernacione; y la modernización porque los tiempos de tramitación son inaceptables, por la alta demanda y porque el proceso es bastante arcaico y análogo. La idea es que con digitalización y automatización se puedan disminuir considerablemente los tiempos.

«Hay 41 países que no adhirieron al pacto: 5 que votaron en contra,12 abstenciones y 24 que no llevaron delegación a votar»

-Este año el gobierno reimpulsó la reforma a la Ley de Migraciones. Este fue un argumento que se entregó para no adherir al Pacto de Marrakech porque había que tener primero claridad sobre la normativa interna para ver cómo se adecuaba a un acuerdo internacional.

En general la actual legislación se adecúa a, por lo menos, 47 normas y el pacto tenía algunas indefiniciones importantes. Permitir justamente una discusión interna es razonable porque hay algunos puntos donde se habla de la creación de estatus migratorios intermedios, como el de migrante vulnerable o el humanitario, los que no tienen bien definidas sus condiciones. Entonces, es importante definir en el Congreso si se quiere una migración ordenada, respetando las convenciones internacionales y los derechos de los migrantes, o si se quiere seguir con el modelo de la Nueva Mayoría, que también han defendido los defensores del pacto, en donde cualquiera viene como turista y se queda de forma indefinida.

Si hay 41 países que cuestionan el pacto de Marrakech, entonces hubiera sido bastante más razonable haber renegociado alguno de sus puntos para lograr un consenso mayor».

-¿La aprobación de una reforma a la Ley de Migraciones influirá en el Pacto Migratorio?

-Son temas distintos, en general el pacto es un tema más global, pero claramente va a ser un tema que se va a discutir. El Presidente y el canciller han sido muy claros en decir por qué no adherimos, y no solo eso, hay 41 países que no adhirieron al pacto, ya sea 5 que votaron en contra, como República Checa o Polonia, 12 abstenciones, como Suiza, Australia y Chile, y 24 que no llevaron delegación a votar, como Paraguay, Panamá o Ucrania. Si hay 41 países que cuestionan el pacto de Marrakech, entonces hubiera sido bastante más razonable haber renegociado alguno de sus puntos para lograr un consenso mayor.

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