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Publicado el 08 de julio, 2019

Jaime Bellolio y agresión a diputados en el Instituto Nacional: «Hay adultos que usan a los estudiantes para sus fines violentos»

Autor:

Bastián Garcés

Tras su visita al liceo emblemático, junto a otros legisladores, el integrante de la comisión de Educación asegura que la palabra que más repitieron los alumnos fue «temor». Además, el diputado UDI afirma que «hay un grupo de apoderados organizados para elevar el nivel de tensión y justificar la violencia».

Autor:

Bastián Garcés

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«El inicio fue súper agresivo porque había unos apoderados que nos insultaron y golpearon, que patearon a la diputada María José Hoffmann (UDI) y le tiraron un café al diputado Luis Pardo (RN)«. Así relata el diputado Jaime Bellolio (UDI) la tensa mañana que vivieron los integrantes de la comisión de Educación de la Cámara Baja en el Instituto Nacional.

Ayer se reanudaron las clases del liceo emblemático luego de que el alcalde de Santiago, Felipe Alessandri, decidiera adelantar las vacaciones de invierno por los hechos de violencia que han marcado el año escolar del establecimiento. En ese contexto se dio la visita de los legisladores.

«Nosotros habíamos recibido a centros de padres, estudiantes y gente de la Municipalidad de Santiago, para ver el caso del Instituto Nacional. Habíamos hecho lo mismo con el Darío Salas y fue una buena visita», explica el diputado Bellolio, quien también fue increpado por apoderados mientras realizaba un punto de prensa afuera del Instituto Nacional.

En conversación con El Líbero, el integrante de la comisión de Educación, comenta: «Había muchos estudiantes con temor. Temor a que les pasara algo. Lo decían derechamente, que los encapuchados les hicieran algo o que por eso ingresara Carabineros y no tuvieran cómo probar que no estaban haciendo nada».

Y apunta a un sector de los apoderados del colegio: «Uno lamenta que haya algunos que se escudan en el conflicto en el Instituto Nacional para seguir incendiándolo y aprovechándose políticamente de ello«.

-En otras oportunidades diputados y senadores visitaron colegios en toma, pero esta vez fue en un contexto institucional y se produjo una agresión bastante fuerte. ¿Cómo evalúa la situación?

-Nosotros vamos institucionalmente, porque los centros de padres nos pidieron ir a ver la situación. Los estudiantes fueron tremendamente respetuosos, no hubo ningún tipo de manifestación. Fueron los apoderados, o adultos, los que tuvieron una actitud de prepotencia y agresión, y fueron ellos los que le pegaron patadas a la diputada Hoffmann y le tiraron café al diputado Pardo.

-Según comentan apoderados que estaban presentes, la situación se produjo contra legisladores que aprobaron la Ley Aula Segura, pero también fue agredido el diputado Gonzalo Winter (Convergencia Social), quien estuvo en contra del proyecto.

-Era solamente agresión, no sé qué hubiera pasado si no hubiera habido más gente conmigo. No te dejaban hablar, se cruzó por delante un hombre que fue muy agresivo y fue el mismo que había increpado a Sebastián Torrealba. Uno ve que hay un grupo de apoderados organizados con tal de armar polémica, elevar el nivel de tensión y justificar la violencia. Es realmente terrible porque esto empuja también a estudiantes.

-¿Este tipo de situaciones les da pie a los estudiantes para realizar acciones más osadas?

-Por supuesto, porque en un comienzo eran los adultos los que insultaban y al final se sumaron dos o tres estudiantes.

Uno ve que hay un grupo de apoderados organizados con tal de armar polémica, elevar el nivel de tensión y justificar la violencia. Es realmente terrible porque esto empuja también a estudiantes».

-A fines de abril, apoderados agredieron al vicerrector del Instituto Nacional

-Lo que me dicen otros apoderados es que son los mismos de siempre. Lo que uno lamenta es que haya algunos que se escudan en el conflicto en el Instituto Nacional para seguir incendiándolo, aprovechándose políticamente de ello, que viven del conflicto, del odio y eso le hace muy mal a la comunidad. Los estudiantes adentro decían «tenemos problemas de infraestructura y tiene que mejorarse», pero varios también reconocían que no se sentían seguros adentro.

-Hace un año una inspectora del colegio dijo: «¿Saben cuál es la pesadilla? Que se nos muera acá en el colegio uno de sus hijos«.

-Eso es y lo repitieron bastante, no con esas mismas palabras, pero en el fondo profesores decían «si empiezan los encapuchados a tirar bombas molotov, va a entrar Carabineros y tendré que sacar a los alumnos de la sala, pero si lo hago no podremos salir porque está cerrado por piquetes de Carabineros. ¿Entonces qué? ¿Los estudiantes van a decir que los llevé ahí para que los detuvieran? Y si están ahí les empiezan a llegar piedras de los encapuchados». Hay un clima que no se condice con lo que tiene que pasar adentro de un colegio. La única salida es una reflexión de todas las partes para deponer la violencia de forma inmediata y que aquellos que han sacado provecho de la violencia o la justifican dejen de hacerlo.

«La palabra que más se repitió fue ‘temor'»

-¿El episodio de ayer en el Instituto Nacional resume la situación del colegio?

-La resume porque se dan los mismos ingredientes: son muy pocas personas, completamente ideologizadas, que justifican la violencia, que la usan, que insultan, que agreden, que no tienen ningún interés en la educación, en escuchar a otros. Así es súper difícil solucionar el conflicto, porque ellos viven del conflicto, no tienen ningún interés en solucionarlo. Mientras tanto, los 4.300 estudiantes, por culpa de unos muy poquitos encapuchados y apoderados que justifican esas actuaciones, terminan siendo secuestrados junto a la educación pública. Eso es inaceptable, no es normal que un estudiante tenga temor a que salga un encapuchado a tirar una bomba molotov y se pueda quemar, ni tampoco que entre Fuerzas Especiales con gases lacrimógenos. ¿Cómo puede haber en eso aprendizaje? Se requiere que aquellos que han usado la violencia una y otra vez, y la siguen justificando como método legítimo de expresión, la depongan completamente, y también que el actuar del alcalde y Carabineros sea distinto, que haya un nuevo trato.

-¿Qué acciones tomará la comisión de Educación luego de lo que vivió ayer en el Instituto Nacional?

-Nos corresponde recabar la información que se nos ha entregado, ponderarla y tratar de ser un puente para terminar con el conflicto. Esto hace bien porque, de lo contrario, pareciera que hay una sola versión de la historia. Hay muchos diputados, sobre todo de oposición, que tienen vínculos con los estudiantes o agrupaciones de los apoderados y nunca están expuestos a la otra versión. Y que todos estemos expuestos a que los estudiantes nos digan «tenemos miedo de los capuchas, pero también tengo miedo que me saquen de acá y me lleven detenido», es súper potente. La palabra que más se repitió fue «temor» y cuando hay temor en una sala de clase no puede haber aprendizaje.

Es la segunda vez que su cuenta hace una provocación de esta manera. El presidente del Centro de Alumnos se toma esto como si fuera un juego, cuando fue a la comisión de Educación le escribió al diputado Diego Schalper ‘muérete’ y ahora dice que entrar a clases es una guerra».

-¿Cómo se puede abordar este tipo de agresiones realizadas por apoderados considerando que Aula Segura está enfocada en estudiantes?

Hay adultos que usan a los estudiantes para sus fines violentos. Ahí hay que hacer un llamado ético. Utilizar a los menores de edad para el fin que sea es inaceptable. Pareciera que para algunos todo vale, que porque ellos están en desacuerdo en una cosa pueden insultar, agredir, patear, funar, lanzar bombas molotov. En una democracia no es aceptable el todo vale, precisamente es en una democracia donde se tiene que respetar la dignidad y derechos de las personas. Ese discurso ha sido demasiado permanente y luego nos sorprendemos cuando un 13% de los jóvenes dice que la democracia no es la mejor forma para solucionar los problemas. Es difícil que te digan que sí cuando han visto que hay apoderados que violentan, agreden y justifican la violencia, y no pasa nada.

-La diputada Karla Rubilar subió a su cuenta de Twitter una publicación del presidente del Centro de Alumnos del Instituto Nacional, Rodrigo Pérez, en la que pregunta por «panoramas antes de volver a la guerra (en referencia al regreso a clases)» y le responden «matar a Alessandri».

-Es la segunda vez que en su cuenta hace una provocación de esta manera. El presidente del Centro de Alumnos se toma esto como si fuera un juego, cuando fue a la comisión de Educación le escribió al diputado Diego Schalper «muérete» y ahora dice que entrar a clases es una guerra. Para él todo es jocoso, pareciera que le resbala, que no es serio, pero la violencia y la amenazada a la vida e integridad de las personas sí lo es. Le pediría en su rol de estudiante y sobre todo de representante de los estudiantes, que actuara dándose cuenta de las consecuencias que tienen sus palabras, que no puede ser un factor que promueva la violencia, que se muera un diputado o que haya que matar a un alcalde.

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