Publicado el 13 junio, 2021

Hugo Llanos Mansilla: “Debe restituirse la asignatura de Educación Cívica en la enseñanza media”

Autor:

Pía Orellana

El académico ha sido nominado al Premio Nacional de Humanidades 2021, y destaca por una extensa trayectoria en la defensa de los Derechos Humanos, el medioambiente, la aplicación del  Derecho Internacional y la defensa de los intereses de Chile en la materia.

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Pía Orellana

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La promoción y defensa de los intereses marítimos de Chile es parte de los valores que representa Hugo Llanos Mansilla, quien ha sido nominado por la Universidad Central de Chile al Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales 2021.

Abogado de la Universidad de Chile y Máster en Derecho Internacional (LLM) de la Universidad de Harvard, Estados Unidos, se ha desempeñado como integrante de la Corte de Apelaciones de Santiago, como miembro de la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya, como Secretario General y Secretario Adjunto para Asuntos Jurídicos de la Comisión Permanente del Pacifico Sur (CPPS), e integró el consejo asesor del Ministerio de Relaciones Exteriores para el litigio entre Chile y Bolivia, entre otros cargos.

Además, como consecuencia de la intervención del Papa Juan Pablo II para evitar un conflicto armado entre Chile y Argentina, creó junto con la académica Iris Vittini en 1997 la cátedra ‘Juan Pablo II’, que busca enseñar materias que fomenten el acercamiento y amistad entre ambos países, y que se enseña ininterrumpidamente hasta hoy.

Pero Hugo Llanos se ha desempeñado sobre todo como académico. Es también la definición que siente más propia: “Enseñar Derecho Internacional es abrir una ventana, tal vez la única en la carrera de derecho, para que los alumnos se asomen al mundo de países que componen la comunidad internacional, descubran nuevos horizontes, aprendan las experiencias que nacen de las comparaciones con otros países, de los logros obtenidos, de sus aspiraciones, de sus diversidades y aprendan a dialogar, a ser más tolerantes y aspiren a ser mejores profesionales y también, a crecer como seres humanos”, dice.

En sus 54 años como docente ha impartido cátedra en destacadas universidades nacionales  y en diversos centros de estudios latinoamericanos, siendo también profesor visitante de Derecho Internacional en las Universidades de Harvard y Stanford, en Estados Unidos.

Un llamado a recuperar el diálogo

La postulación al Premio Nacional de Humanidades lo “pilló” en medio de la paz que da la experiencia y los años. “Estoy como todos los días escribiendo y enseñando. Recibí esta nominación con sorpresa, incredulidad y, sobre todo, humildad. Agradecido por la impronta que mis enseñanzas, que como profesor, ha dejado en tantos alumnos de los cuales he recibido estos días múltiples notas de agradecimiento que me han emocionado, porque no estaba consciente de las huellas, de las semillas que uno puede sembrar, en las almas ansiosas  de conocimiento de los jóvenes estudiantes”.

Con respecto a la situación política actual en Chile, dice constatar que muchos políticos y constituyentes han perdido la amistad cívica excluyendo el diálogo, “que es esencial para que una democracia y sus instituciones funcionen a plenitud”. Es por eso que cree que debe restituirse la asignatura de Educación Cívica en la enseñanza media y poner énfasis en una sociedad democrática en la que todos los ciudadanos/nas ejerzan su obligación de sufragar. “Se debe enseñar, incansablemente, que  sin un diálogo ciudadano la alternativa podría conducir a la violencia y a la posible destrucción de toda convivencia democrática y que  el espíritu republicano, que tantas satisfacciones ha dado a Chile en el pasado, debe conservarse y proyectarse en el futuro como el permanente ejemplo que siempre exhibimos, con orgullo, a toda la comunidad internacional”.

Su llamado es a que las personas ligadas a las Humanidades enseñen que la democracia representativa es “indispensable para la estabilidad, la paz y el desarrollo de Chile, que el crecimiento económico y el desarrollo social basados en la justicia, la equidad y la democracia son interdependientes; y que luchar contra la pobreza, es esencial para la promoción y consolidación de la democracia, lo que constituye una responsabilidad común y compartida entre todos los chilenos/as”.

  1. Veronica Munita Bennett dice:

    Actualmente sí se está enseñando educación cívica a los jóvenes. El problema es el enfoque que se les entrega en términos políticos. Cuando en un colegio católico de un barrio “acomodado”, por ejemplo, se les dice que la derecha se caracteriza por el “individualismo” y el “conservadurismo”, la señal es que debemos dar la batalla cultural en la educación. Porque qué se puede esperar entonces del adoctrinamiento que se está dando en otros sectores.

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