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Publicado el 27 de junio, 2019

Estudiando con el enemigo, cuando la amenaza está en la propia sala

Autor:

Bastián Garcés

La Universidad Católica de Temuco ha vivido una serie de tomas y movilizaciones durante junio, en las que además de las típicas consignas, uno de los blancos han sido los mismos estudiantes de la casa de estudios que abogan por el desarrollo normal de clases. Amenazas, bullying a través de redes sociales y el veto a alumnos de centroderecha para que ocupen y transiten por los campus, marcan la historia de hostigamiento que se vive en el plantel desde fines del año pasado.

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Bastián Garcés

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«Es un hostigamiento que estamos viviendo constantemente, pero la gota que rebalsó el vaso fue la ‘toma antifascista'», comenta Yerko Herrera, estudiante de Derecho de la Universidad Católica de Temuco (UCT) y coordinador de la Centro Derecha Universitaria (CDU), sobre la situación que vivieron los alumnos que adhieren a dicho movimiento, cuando un grupo de estudiantes de la UCT decidió tomar el Campus San Francisco de la casa de estudios, el pasado 3 de junio.

En medio de carteles contra el Tratado Transpacífico (TTP-11), la Ley Aula Segura y el Plan Impulsa para La Araucanía, los estudiantes de centroderecha se dieron cuenta que había uno que destacaba y los aludía directamente: la sigla CDU encerrada con un círculo y tachado. La señal era clara, los alumnos movilizados no permitirían el ingreso de miembros del movimiento al Campus, en el que se encuentran las Facultades de Derecho y de Ciencia Política, y la oficina de la Federación de Estudiantes de la universidad (Feuct).

Según explican quienes estuvieron en la asamblea que aprobó la ocupación de la casa de estudios, esta se llevó a cabo en el Campus Norte de la universidad cerca de las 18:00 horas. En esa instancia, en la que había cerca de 400 personas, se había fijado como un punto en tabla discutir sobre instaurar un «perímetro antifascista». «Se decidió que las personas que tuvieran opiniones contrarias a las que se tomaran en esa asamblea, serían expulsadas de la toma», explican desde el interior el estudiantado.

En las elecciones de federación de 2018 perdimos por casi 60 votos, lo que fue algo inédito. Entonces hay todo un tema de poder que no se quiere compartir, y como estamos creciendo hemos sido hostigados, afirma Yerko Herrera, coordinador de la CDU.

De hecho, las dos entradas del Campus San Francisco fueron bloquedas por los alumnos, algunos de ellos encapuchados, quienes solo permitían el ingreso de estudiantes que portaran la credencial de la universidad y que no pertenecieran el movimiento de centroderecha. Según comentan algunos jóvenes que no pudieron entrar a la casa de estudios, quienes realizaron la ocupación tenían fotografías de los adherentes de la CDU para prohibirles la entrada al campus.

A mí o a mi polola nos seguían a cualquier parte a la que fuéramos durante las elecciones. Si entrábamos a clases, había dos o tres personas afuera de la sala esperándonos, incluso nos gritaban cosas», recuerda el presidente del Centro de Estudiantes de Ingeniería Comercial, Ignacio Lagos.

Según explican dirigentes de la CDU, este fue el punto culmine de hostigamientos que comenzaron a finales de 2018.

Amenazas, seguimientos y bullying por redes sociales

«En la UCT históricamente han existido movimientos de izquierda organizados y nunca existió un movimiento de derecha», explica Herrera quien agrega que es en ese contexto que se crea la CDU, movimiento que ha ganado fuerza durante los últimos años. «En las elecciones de federación de 2018 perdimos por casi 60 votos, lo que fue algo inédito. Entonces hay todo un tema de poder que no se quiere compartir, y como estamos creciendo hemos sido hostigados», explica el alumno de Derecho, quien agrega que «la universidad siempre ha sido un foco de diversidad pero pareciera ser que muchos entienden esa diversidad solo para un lado».

De hecho, según cuentan los estudiantes las amenazas comenzaron durante la campaña de federación del año pasado. Durante esos días, los alumnos aseguran que habrían sido seguido por jóvenes que identificaban de izquierda, que portaban objetos contundentes. «Nos esperaban en los estacionamientos, no podíamos ir ni siquiera al baño tranquilos porque ahí había alguien que te seguía», afirma un estudiante de la CDU. Este tipo de hecho afectó incluso al presidente del Centro de Estudiantes de Ingeniería Comercial, Ignacio Lagos, quien señala: «A mí o a mi polola nos seguían a cualquier parte a la que fuéramos durante las elecciones. Si entrábamos a clases, había dos o tres personas afuera de la sala esperándonos, incluso nos gritaban cosas».

Aunque este no fue el único tipo de amedrentamiento que debió soportar Lagos. A raíz de los paros y tomas del año pasado, que han sido apoyados por la Feuct, los estudiantes de Ingeniería Comercial levantaron, en una asamblea, la moción de mantener una postura autónoma ante las convocatorias realizadas por entidades como la Confech o la misma federación de la U. Católica de Temuco. «Salimos muy perjudicados de las movilizaciones, con chicos que estaban en práctica, con pruebas y exámenes en enero, gente que pagó pensiones extra y gente que dejó la carrera por desmotivación», explica el presidente del centro de alumnos de Comercial.

Entendemos que los estudiantes han tenido desacuerdos entre ellos en la manera como enfrentan el conflicto de paro y tomas», señala el rector de la Universidad Católica de Temuco, Aliro Bórquez.

Esta decisión causó la molestia del resto de centros de estudiantes de la universidad, quienes han intentando sancionar a los alumnos de Ingeniería Comercial proponiendo medidas como cortar los fondos que entrega la Dirección General Estudiantil, negar la posibilidad de llevar un candidato que sea de dicha carrera a la federación y evitar que los estudiantes de Comercial puedan votar en las elecciones de la federación, lo que dejaría afuera del proceso a casi 600 jóvenes.

Esta situación incluso ha llegado a instancias formales de los estudiantes, como las asambleas de federación, en las que Lagos asegura que «miembros de otros centros de alumnos no nos dejan hablar, o si lo hacen nos cortan los discursos o nos hacen callar, también nos tratan con insultos».

Sobre  este tema, Herrera explica que «en el modelo de asamblea a mano alzada hay operadores políticos de movimientos de izquierda que se adueñan del espacio y nos hostigan» y agrega que «difícilmente podré participar si me empujan y me insultan. Yo mido 1,80 y peso 90 kilos, pero imagínate que le hagan eso a una compañera que mide 1,60 y pesa 60 kilos, las pueden hasta golpear».

Los estudiantes señalan que algunas alumnas que adhieren a la CDU han sido insultadas al caminar por el Campus San Francisco. «Les gritan que son fascistas, piñeristas o pinochetistas. Es un hostigamiento que estamos viviendo constantemente», afirma sobre este tema el coordinador de la Centro Derecha Universitaria.

Esta situación, también se ha repetido en redes sociales. Los estudiantes de centroderecha comentan que hay cuentas de Instagram en las que alumnos, de forma anónima, suben contenido para burlarse de ellos y sus posturas a favor de las clases. De hecho, en una de ellas se puede apreciar cómo intervienen un afiche en la que Cambiemos la UCT -plataforma de la CDU-, llama a una asamblea general extraordinaria para abordar las movilizaciones que se viven en la casa de estudios. «Mañana nuevamente a dar cara a la derecha universitaria» y «la derecha universitaria se está organizando nuevamente, con la derecha no se dialoga, se le combate«, son las frases que acompañan la publicación.

Esta tensión constante, también fue un foco de atención para el ex secretario ejecutivo de la Universidad de Chile y coordinador nacional de la CDU, Juan Carlos Bustos, quien el 12 de junio subió a su cuenta de Twitter una fotografía de una manifestación de estudiantes pro clases en la UCT, quienes realizaron una contratoma en protesta las movilizaciones de los alumnos de izquierda. Dicha acción, fue objeto de burlas en las páginas de memes.

Al ser consultado por esta situación el rector de la Universidad Católica de Temuco, Aliro Bórquez, comenta a El Líbero: «Entendemos que los estudiantes han tenido desacuerdos entre ellos en la manera como enfrentan el conflicto de paro y tomas». Bórquez agrega que «la universidad nunca ha tolerado ni permitido que grupos minoritarios alteren el normal funcionamiento coartando el derecho de miles de estudiantes y funcionarios a realizar las tareas que le son propias en la universidad». Agrega que «siempre usará todas las herramientas legales y reglamentarias para prevenir y sancionar actos arbitrarios y contrarios» al normal funcionamiento de la casa de estudios.

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