Publicado el 8 abril, 2021

Director de formación de la FJG: “Los problemas de la UDI se reflejan en temas doctrinales que tienen que ver con falta de formación, convicción”

Autor:

Francisca Escalona

Claudio Arqueros reflexiona sobre el desvanecimiento del proyecto político impulsado por Jaime Guzmán. Advierte sobre la ausencia de un liderazgo en la UDI “que aúne y logre conformar filas”, en tiempos en los que la disciplina que caracterizó al partido, que durante años votó en bloque y de pie aunque fuesen temas controversiales, se pone a prueba. Eso, afirma, ha llevado a la tienda a dividirse “entre los que votan a favor del gobierno, por lealtad, y aquellos que se entregan a las decisiones populares por temor o falta de convicción”.

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Francisca Escalona

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Parlamentarios del oficialismo han entregado su apoyo a una serie de proyectos de ley levantados por la oposición: el retiro del 10% de los ahorros previsionales, el royalty minero e, incluso, participado de las negociaciones para conseguir más ayudas económicas a cambio del aplazamiento de las elecciones.

Con esta revuelta en Chile Vamos, un tuit de 2015 del actual ministro de Justicia y Derechos Humanos, Hernán Larraín, reapareció. A través de su cuenta de Twitter el ex presidente de Unión Demócrata Independiente expresó: “Me sorprende que decir que no soy de derecha genere tanta reacción. Lo he dicho, es una convicción personal, difícil para mentes anticuadas”. Esto, tras una entrevista en T13 Radio donde aseguraba que ni él, ni su partido eran de esa tendencia.

Tales dichos, sumados a las idas y venidas en las votaciones legislativas del partido que siempre se ha caracterizado por ser “el más disciplinado de la derecha” hacen que el director de formación de la Fundación Jaime Guzmán, Claudio Arqueros, plantee el desvanecimiento del proyecto político que impulsó el senador como uno de los principales problemas del partido.

“Más allá de la discusión de si Guzmán esperaba que la UDI fuera un partido grande o pequeño, lo importante es que UDI se ha abierto estos años a un pragmatismo cuya referencia es la popularidad, mantener los escaños“, enfatiza. 

El pasado 1 de abril se cumplieron 30 años del asesinato de Jaime Guzmán. En medio de la conmemoración de su muerte, surge el cuestionamiento de si el rumbo que está tomando la colectividad está acorde a los planteamientos iniciales de su fundador. Arqueros describe que “Guzmán fue constante en el discurso de que si hay que pasar por períodos de impopularidad con tal de mantener el proyecto político hay que pasarlo. De hecho, eso era lo que más debería caracterizar a la UDI, su condición granítica, y aquello fue lo que le permitió mantener el respeto político durante los años noventa. Los 40 diputados de la UDI votaron cuadrado y eso es reconocido por actores de la primera línea política de la ex Concertación”.

-Si bien la UDI nació como un partido de extracto popular no era intención de Jaime Guzmán que creciera hasta aglutinar a tantas personas. ¿Eso efectivamente es así?

-La intención de Guzmán más explícita era ciertamente atravesar la sociedad y en eso la UDI es un partido que va más allá de los horizontes típicos de la derecha, desde el punto de vista del espectro de la votación o de la dimensión de las votaciones. Hago ese hincapié porque hay una controversia: quienes creen que Guzmán explícitamente cree que tenía que haber un partido chico y otros que creen que no. El discurso de la UDI iba llegar a todos los segmentos, pero además eso venía acompañado de una solidez discursiva, o sea Guzmán siempre tuvo claro o en mente que había un proyecto político y con ese proyecto político había que llegar. Guzmán en el fondo no creía que había que ir a alimentar los deseos de la sociedad, sino que guiarla en virtud de aquellas ideas que creíamos eran mejores, él hablaba de eso. Más allá de que Guzmán haya pensado que el partido tenía que ser más grande o más chico desde el punto de vista de su electorado, de la garantía de escaños, etc. Lo fundamental es que tenía que ir acompañado de un proyecto político y eso Guzmán siempre lo tuvo claro.

Lo importante que nos deja Guzmán, y que la UDI debiera recordar, es que para atravesar transversalmente la sociedad hay que ir con un discurso claro respecto a nuestro proyecto político, no adular a las masas para llegar al poder”.

-Según su análisis ¿a qué apuntaba Guzmán entonces?

-El proyecto político de la UDI estaba súper claro y era una sociedad libre, que aspiraba la justicia, inspirada en sólidos valores morales y esos valores morales estaban claramente sustentados en la inspiración cristiana que representa a la UDI. No sé si necesariamente tenía que ser un partido de nicho. Guzmán era el líder y murió todavía en un proceso muy reciente. El partido se constituye recién en 1989, había conseguido algunos escaños en el noventa. Un partido que crece como ha crecido la UDI o como han crecido otros partidos, tienden a tener estos conflictos, lo que pasa es que además estamos enfrentando un momento sociopolítico donde los liderazgos, donde los horizontes, donde los proyectos se ven más diluidos, donde los partidos, no solamente la UDI, han visto socavada su supremacía de representación.

Los aportes de Guzmán a la política son precisamente dos: una renovación de estilo, ir contra las consignas, contra la demagogia, contra el discurso retórico, pero también un discurso que iba más allá de la esfera material que muchas veces copa a la política. Esa cosmovisión guzmaniana yo creo que no es la misma o no es transversal y homogénea hoy día en la UDI. La UDI es un partido que tiene un amplio espectro o una amplia variedad de creencias alrededor de quienes la componen. 

A medida de que ha crecido -la UDI- lo ha hecho recibiendo variedad de gente que no necesariamente se comporta de manera tan homogénea en términos doctrinarios como nosotros y eso nos supera”.

-El voto en bloque ya no es característico del funcionamiento del partido.

-La UDI sigue siendo un partido ordenado y disciplinado, es el partido más disciplinado de la derecha y eso tiene que ver más con una cuestión de estilo y de origen. La UDI es un partido de amigos, donde la mayoría de sus candidatos y parlamentarios siguen siendo parte de todo un proceso de formación, de conocidos, de gente que se educó y fue formada en común y eso la hace, sobre todo en estilo de camaradería. Suele votar más ordenado que el resto. Eso responde más bien a un tradicionalismo de la UDI que a una convicción y eso se puede ver en que hay diputados que se salen de las filas, eso preocupantemente se está perdiendo y no lo estoy descubriendo yo.

Si hay algo que desordena a la UDI es esta falta de cohesión desde el punto de vista de la cosmovisión, hay gente más liberal, gente atea, gente más progresista, algunos que se han declarado socialdemócratas, pero el elemento común es precisamente no poder ir más allá de lo estrictamente material de la dimensión política. La UDI está entrampada en la discusión en que está entrampado todo el resto del sistema político. 

-Algunos cientistas políticos apuntan sobre los militantes de la UDI que se sienten de derecha en lo económico pero no en lo político.

-Claro, en rigor hay una homogeneidad que Guzmán define en la UDI y esa homogeneidad hoy día no está. Guzmán tenía un protagonismo importante. Hoy eso se ha perdido, no existe ese liderazgo que aúne y logre conformar filas. Había un sentido pragmático en Guzmán en entender que no todos iban a pensar igual probablemente, pero hay ciertos principios que enmarcan a la UDI y si usted no está de acuerdo se va o no promueve nada en contra. Hoy día y, eso le ha ocurrido a todos los partidos, el marco doctrinario no es lo más importante, se puede faltar a los principios y eso es gratis. Piense que la Democracia Cristiana dentro de su declaración de principio tiene el respeto a la vida desde la concepción y los diputados votaron a favor de la ley de aborto y es gratis. El desvanecimiento de la importancia o de la homogeneidad doctrinal ha afectado a los partidos de forma transversal. 

La UDI se ha abierto estos años a un pragmatismo cuya referencia es la popularidad, mantener los escaños”.

-La Fundación Jaime Guzmán tiene el rol de preservar el ideario y profundizar y defender la libertad de pensamiento. ¿Esto trasciende al partido? 

-La Fundación sigue siendo una institución que colabora, que asesora y participa en actividades de formación de la UDI, es una institución cercana al partido en términos de orientación para la votación parlamentaria, como también en materias de formación, pero no somos los únicos. La UDI es un partido que crece, sus militantes participan de otros centros de estudios, ese abanico se ha abierto. A eso hay que agregarle que a medida que ha crecido ha recibido variedad de gente que no necesariamente se comporta de manera tan homogénea en términos doctrinarios como nosotros y eso nos supera, porque nosotros respetamos el rol de los partidos, no somos la UDI. Tenemos el rol de tratar de influir o de inculcar y transmitir el legado de la importancia y la vigencia del proyecto humano y político de Guzmán y hasta ahí llegamos. La UDI lo acepta y nos acepta. Nos considera como una institución muy cercana que les aporta en materia de formación a sus militantes, de asesoría, de consejo a sus parlamentarios, alcaldes, pero esto dentro del contexto de entender que nosotros no los podemos obligar y entendiendo que la UDI ha crecido de un modo no homogéneo. 

-¿Qué ha sucedido con la formación de los militantes, se asemeja a los noventas, o el aumento en el número obstaculiza un poco este proceso? 

-No creo que sea un problema de la cantidad de militantes. A nosotros nos toca apreciar una UDI con una variedad de creencias y liderazgos políticos. Eso depende de ellos, no solamente del partido. Los partidos políticos están presos de cierto materialismo y exitismo, de cierta popularidad y la UDI no está ajena a eso, tampoco está ajena a esa falta de homogeneidad en proyecto político, ese es su principal problema, eso claramente nos toca. 

“Hay que ir con un discurso claro respecto a nuestro proyecto, no adular a las masas para llegar al poder”

-¿Cree que existe cierto nivel de temor a críticas o funas y que esto haya incidido en la votación de los políticos de la UDI, en el caso de los parlamentarios?

-Las funas le han hecho mal a todo el sistema político porque lo que buscan precisamente es amedrentar. Los parlamentarios de la UDI son valientes, o han tenido históricamente parlamentarios valientes. El tema de las funas es un problema porque es un amedrentamiento real a la integridad de las personas. Puede haber alguna incidencia como en todos los lados, pero lo más importante es que no hay ciertas convicciones respecto a aquellas ideas que se defienden. Por otro lado, en la UDI hay otro problema, que es que a veces entiende que la lealtad al Gobierno la pone en una situación difícil como a todo partido oficialista.

El retiro del 10% de los fondos de pensiones es una muy mala política pública, porque no llega a todo el mundo, hay una cantidad importante de trabajadores no formales que no tocan ese retiro, pero es popular para la mayoría de las personas que lo reciben aunque los estamos empobreciendo a futuro. Sin embargo, se vota a favor precisamente porque es más popular, porque no hay convicción a otra cosa. Aquellos que votan a favor sabiendo que aún así puede ser insuficiente tampoco promueven otra cosa. No hay nadie que vote algo distinto y quedan entrampados en esa situación. Creo que a la UDI le falta esa fuerza autónoma de decir ‘sabe que sí se ha invertido harta plata, vamos a tener lealtad con usted, pero nos parece insuficiente, pensamos que lo podríamos hacer mejor o más eficiente’, pero en vez de eso la UDI se divide entre los que votan a favor del gobierno, por lealtad, y aquellos que se entregan a las decisiones populares por temor o falta de convicción, pero podría haber otro planteamiento entre medio. Al final caemos en apoyar mociones populares o jugando una lealtad al gobierno que está bien tenerla, pero sin proponer nada nuevo, y es una trampa que tienen todos los partidos de gobierno que forman parte de una coalición. 

La UDI se divide entre los que votan a favor del gobierno, por lealtad, y aquellos que se entregan a las decisiones populares por temor o falta de convicción”.

-¿Cree que los ideales de la UDI están realmente reflejados en los parlamentarios, que están hoy en el Congreso?

-Esa es una pregunta para los parlamentarios: qué tan cercanos se sienten a los principios de la UDI. Lo que me parece más importante es que ciertamente las nociones antropológicas han variado y no son homogéneas. De los mayores problemas de la UDI es que no logra ofrecer un proyecto más allá del materialismo político.

-Menciona que los parlamentarios de la UDI han sido históricamente valientes, recuerda por qué los parlamentarios debían votar de pie, pese a que su voto no fuese popular. ¿Por qué cree que eso se perdió?

-No sé si se deba a que ya no es un voto firme, yo puedo votar de cualquier forma. Conozco diputados que votan sentados pero con harta convicción, tal vez es parte de un simbolismo que se pudo haber mantenido, pero más importante que el gesto de votar de pie o no, para mi es sentirse parte de un proyecto político, que sea claro y mantenga homogeneidad, eso la UDI lo ha perdido ciertamente. Hay parlamentarios que votan sentados pero que están claros con sus convicciones y las transmiten.

-La época en que Joaquín Lavín fue candidato presidencial en 1999 fue cuando la UDI creció más en militantes. ¿Considera que esas personas ideológicamente coinciden con el partido? ¿O más bien cree que con ese ingreso hubo un cierto matiz en el modo en que una vez dentro del partido, orientaron sus actuaciones?

-Más bien creo que la UDI creció sostenidamente durante los noventa. El problema de la UDI fue confundirse o abandonar una noción de poder guzmaniana: el poder como la posibilidad de abrazar el Ejecutivo o el poder como la posibilidad de influir en la cultura de las sociedades. Esto último era lo que le interesaba a Guzmán.

Lo importante que nos deja Guzmán, y que la UDI debiera recordar, es que para atravesar transversalmente la sociedad hay que ir con un discurso claro respecto a nuestro proyecto político, no adular a las masas para llegar al poder, sino que en la medida que estamos convencidos de un proyecto, debemos transmitirlo y así tratar de conquistar a la gente. En alguno ha faltado esa convicción y entienden que ser popular es llegar a la gente diciendo lo que la gente quiere y eso es un problema y, por ende, la UDI no es lo que esperaba Guzmán y confunde el sentido de representación política, porque no es solamente transmitir lo que dice el otro, sino que representarlo con mis ideas.

Estamos enfrentando un momento sociopolítico donde los liderazgos, donde los horizontes, donde los proyectos políticos se ven más diluidos, donde los partidos han visto socavada su supremacía de representación”.

-Esta semana reflotó un tuit del ministro Hernán Larraín en el que él dice que no es de derecha. ¿Cree que ahora existe un poco de “vergüenza” por ser de esta tendencia?

-Nunca he hablado con él de ese tema, ni lo he escuchado explicarse al respecto, pero tal vez eso se da en un contexto donde los clivajes en Chile estaban cambiando de lo tradicional. De hecho, Guzmán entiende que la UDI no es un partido tradicional de derecha, lo dice claramente. En el caso de Hernán Larraín quizás él quería cambiar los clivajes, no entenderse de derecha o querer cambiar los clivajes, no lo sé. Yo no sé si los problemas que hay en la UDI se reflejan en esa frase, los problemas de la UDI se reflejan en temas doctrinales que tienen que ver con falta de formación, convicción y el lugar secundario que ha ocupado el proyectos políticos. La idea de un proyecto político claro ha pasado a un segundo plano.

  1. Eugenio Lagos Baquedano dice:

    Los problemas de la UDI, a mi juicio, se deben a que se cambió el foco: de ser un partido de personas con convicciones y principios pasó a ser un partido que le interesa llegar al poder a como de lugar. ¿Que le habría dicho Jaime Guzmán a Lavín cuando se declaró “Bacheletista-Aliancista” o después “socialdemócrata” (sin entender lo que decía probablemente)? Creo que Guzmán habría preferido un partido mas chico pero compuesto por gente confiable y no uno grande lleno de personas que solo dicen lo que la masa quiere oír.

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