Publicado el 11 de enero, 2020

Cruz-Coke (Evópoli): «Mientras las condiciones de violencia se mantengan no vamos a correr al Apruebo como teníamos pensado»

Autor:

Pilar Molina

El jefe de bancada del partido afirma que está de acuerdo con reformar la Constitución, pero reprocha a la oposición que no colabore en avanzar en el proceso de paz. «Hay muchas cosas que se pueden mejorar, pero no con violencia», señala. «¿Cómo vamos a asegurarle a 155 o 186 constituyentes, la seguridad y la libertad de deliberación que deben tener?», se pregunta.

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Pilar Molina

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El lunes y martes de la semana pasada, en distintas sedes de rendición de la PSU manifestantes impidieron que se pudiera tomar el test de Matemáticas, de Ciencias y de Lenguaje. Sin embargo, el mayor golpe contra el proceso se produjo cuando a menos de media hora de iniciar la prueba de Historia, el Demre junto al Cruch comunicaron la suspensión nacional de la PSU debido a la filtración de un facsímil del examen. El saldo del boicot fue que el 14% de las cerca de 298 mil personas inscritas en el sistema de selección no pudieran completar el requisito de admisión.

Como consecuencia de este hecho, y seguido de los constantes episodios de violencia que se han registrado a lo largo del país en la últimas semanas desde el inicio de la crisis -esto pese al «acuerdo por la paz y por una nueva Constitución» alcanzado el 15 de noviembre por las distintas fuerzas políticas- la opción por el «Rechazo» comenzó a generar más adeptos dentro de los partidos de Chile Vamos.

En RN ocho senadores anunciaron que votarán en contra para una nueva Constitución debido al clima de inseguridad y de violencia, y los diputados de Evópoli se declararon «en reflexión» por el proceso constituyente. En el programa La Mirada Líbero en Agricultura, el  diputado y jefe de bancada de Evópoli Luciano Cruz-Coke conversó con la periodista Pilar Molina sobre esta situación.

-Usted pidió interrumpir la interpelación al ministro de Hacienda, que es el tercer ministro interpelado en una semana. ¿Por qué lo solicitó cuando había el quórum inicialmente para hacer esa sesión?

-Había un quórum inicial, pero cuando baja de 52, que es el mínimo para sesionar, se debe suspender la sesión necesariamente, y acá la paradoja es que se han pedido cuatro interpelaciones a ministros en menos de una semana, perdiendo un tiempo muy valioso para tratar temas de la agenda social, que hemos buscado defender con mucha fuera, y el ministro Briones, que además es militante nuestro, ha hecho una muy buena labor, y ha tratado de hacer que avance la agenda social. El ministro es una persona que es muy seria y dio respuestas muy adecuadas a todo lo que le señaló el diputado Jaime Mulet. Sin embargo, de los 62 diputados que pidieron la interpelación, había en la sala exclusivamente 12, y eso hizo que en la práctica, bajara el quórum a menos de 52 y al bajar a menos de 52 yo solicité que la sesión no siguiera adelante, asunto que un un principio me negaron, y luego tuvieron que hacerlo por la fuerza de los hechos. Esto dice relación con el tipo de oposición que hemos tenido, curiosamente desde el 15 de noviembre, a partir del acuerdo por la paz y una nueva Constitución, es una posición que no solamente le niega la sal y el agua al gobierno, si no que acusa constitucionalmente a dos ministros y al Presidente de la República. Hay una actitud permanentemente obstruccionista.

Al gobierno le está costando mucho ejercer algo que es básico en un estado de derecho, que es precisamente la seguridad de las personas. Y para eso, se requiere apoyo político, que era precisamente lo que se convino en la noche del 15 de noviembre».

-¿Pero fue un error de la derecha haber firmado ese acuerdo? Porque al final se ha avanzado solo hacia una nueva Constitución, y en términos de paz y seguridad, ¿cuánto se ha avanzado con la oposición?

-No creo que uno pueda dudar de la buena fe, del espíritu que había esa noche y el espíritu que vimos en todos los presidentes de las fuerzas democráticas que representan cerca del 85% de la tasa votante de la última elección, era precisamente un espíritu de tregua, de tratar de contener la violencia que estaba desatada en las calles.

-¿Pero qué cedió la izquierda en ese acuerdo?

-Bueno, se supone que cedía en ese momento un espíritu, un ambiente, un cambio de condiciones, para no solamente generar condiciones de gobernabilidad, si no que, además, llevar adelante un proceso de cambio constitucional que se podía hacer por la vía de la condiciones que plantea el capítulo 15 de la Constitución, o se podía hacer a través de una convención constituyente, que es lo que se acordó hacer. Y en ese espíritu concurrimos todas las fuerzas democráticas. Todo lo que pasó después ha sido una muestra palmaria en las declaraciones de Jaime Quintana, de Heraldo Muñoz, del diputado Winter… Y quiero excepcionar tal vez a personas como el senador Felipe Harboe que ha tratado de mantener un cierto espíritu de diálogo, y ha dado ciertas muestras de que se puede llegar a acuerdos un poco más amplios en el espíritu de esa noche.

Cuando las circunstancias cambian uno tiene el deber de reflexionar racionalmente acerca de los hechos y de lo que sucede en el país, y es responsable hacerlo así. Las condiciones que se dieron el día de la firma por la paz y la nueva constitución no han prosperado en el tiempo».

-En términos concretos, en la agenda de seguridad, de proyectos sociales, ¿ha habido apoyo de la oposición para avanzar, o no?

-Muy poco, muy poco, la agenda anti saqueos, la ley que permite que las fuerzas armadas puedan resguardar infraestructura crítica, y todo aquello que dice relación con darle herramientas a la autoridad para poder ejercer el orden público ha sido, o muy tibiamente apoyado o con indicaciones que finalmente en la práctica las hacen inoperantes. Hay un cuadro que es muy duro decirlo, porque yo soy partidario de este gobierno, y qué más hubiese querido yo que esto no estuviese hoy en un 12% de aprobación, pero tenemos un problema de orden público y de seguridad que es grave. Acá no podemos tener un carabinero por persona, y lamentablemente al gobierno le está costando mucho ejercer algo que es básico en un estado de derecho, que es precisamente la seguridad de las personas. Y para eso, se requiere apoyo político, que era precisamente lo que se convino en la noche del 15 de noviembre.

-¿Y ese apoyo político no ha estado presente? ¿El gobierno tiene las herramientas, o requiere apoyo político para nuevas herramientas?

-Requiere apoyo político precisamente porque hay que aprobar leyes, porque hay que darle apoyo político cuando se cuestiona su accionar en materia de seguridad, y ahí no solamente no ha habido voluntad de hacerlo, y vamos a dejar de lado todo el asunto que dice relación con responsabilidades que puedan tener personas en violaciones a los derechos humanos, que han existido, pero son responsabilidades que se están investigando por la vía de la fiscalía y en los tribunales. Pero, por parte de la oposición, en la práctica, parece haber un intento permanente de tratar de hacerle un daño político al gobierno, a través de interpelar ministros.

-¿Usted cree que tienen una estrategia de fondo, criticar al gobierno por no haber sido exitoso en restablecer el orden público, y por otro lado, no darle las herramientas para que imponga ese orden público, o es responsabilidad del gobierno finalmente?

-Acá hay responsabilidades compartidas. No puedo eximir tampoco al gobierno de la parte que le corresponde, y eso es lógico, estamos en un sistema muy presidencialista, pero ante un problema político de la envergadura que este país ha tenido, ante el estallido de violencia que hubo a partir del 18 de octubre, y la carencia total de herramientas que hemos visto que el país tiene en materia de inteligencia, en materia de calidad técnica de las policías para poder enfrentar algo por el estilo; se requería un nuevo contrato entre los políticos, para darle gobernabilidad al país, acuerdos transversales que se basaron en el acuerdo por la paz y una nueva constitución, pero la paz no llega y la nueva Constitución se empieza a vislumbrar en el futuro. El acuerdo no era así.

-¿Eso es lo que ha hecho que estemos hoy día en una posición en que la derecha se ha ido dando vuelta? Porque una buena parte de la derecha, de RN y todo Evópoli, estaba  a favor de una nueva Constitución. El presidente de Evópoli sigue diciendo que lo apoya, y el único senador que tiene el partido se declaró en reflexión. Todos los senadores de RN, salvo el senador Ossandón, dieron también un giro. ¿Cual es su posición? ¿Usted también al interior de Evópoli ha estado presionando por revisar la opción de apoyar un plebiscito?

-Cuando las circunstancias cambian uno tiene el deber de reflexionar racionalmente acerca de los hechos y de lo que sucede en el país, y es responsable hacerlo así. Las condiciones que se dieron el día de la firma por la paz y la nueva constitución no han prosperado en el tiempo, y yo no soy y nunca fui una persona que considerara que la Constitución de 1980 o del 2005 fuera una Constitución antidemocrática, porque es una Constitución que efectivamente en la práctica ha generado jurisprudencia, ha generado fallos, ha permitido que el país se desarrolle en 30 años con todas las críticas que nuestros sistema de desarrollo pueda tener. Por lo tanto, el problema no era si la Constitución era o no antidemocrática, sino que había un voluntad de que no se siguieran generando aquellos problemas que genera la Constitución por su ilegitimidad de origen en la práctica, y para que cuando, se fuera al TC nadie pudiera decir que esta Constitución es ilegitima, por lo que había la voluntad de generar un proyecto de nueva constitución por la vía que se acordó, pero las condiciones cambiaron. (…) Veo que ha habido una tibieza enorme en tratar de llevar adelante aquello que se prometió en términos de la paz, por ende eso hizo que yo me declarara en reflexión, y mientras las condiciones se mantengan así nosotros no vamos a correr al apruebo como originalmente teníamos presupuestado. Esto se va a tratar institucionalmente en un consejo que solicitó la comisión política el día 25 de enero, para definir una posición. Y aquellos que en algún momento aparecieron moderados, sencillamente utilizaron ese acuerdo para poder avanzar en aquellas materias que a ellos les interesaban, pero no prestándole ningún apoyo al gobierno en otras materias, como en la agenda social, como en la aprobación de los proyectos que se necesitan para mejorar el trabajo de las policías en seguridad pública y eso me parece que finalmente ha terminado asustando a un montón de gente que tenía la esperanza que con este acuerdo se podía arribar a una Constitución que todo el mundo considerara legítima.

-¿Que tiene que pasar entonces, para que el consejo el 25 de enero se decida por el Rechazo al proceso constituyente o siga apoyándolo?

-Quiero defender lo que ha hecho Hernán Larraín, nosotros hemos venido trabajando hace muchos años en un proyecto de Constitución liberal, o de constitución mínima. Creemos en una Constitución que sea un marco más general normativo para el país, y que le deje a otras instituciones el debate político. En general, las constituciones suelen ser marcos normativos más bien genéricos que una lista enorme. Hay un proyecto fantástico que se llama constitute.org que compara los niveles de libertad respecto de aquellas constituciones que tienen mucha norma incorporada y respecto de aquellas que lo tienen menos. Pero acá, con lo que nos estamos encontrando es con una amenaza permanente. La pregunta que me hago yo es que si hoy no pueden rendir la PSU jóvenes de 18 años que están por entrar a la universidad, cómo vamos a asegurarle nosotros a 155 o 186 constituyentes, la seguridad y la libertad de deliberación que deben tener. Ninguna de las dos posiciones es ilegítima, pero sí hay una ilegitimidad en tratar de llevar adelante un proceso con una amenaza sobre la mesa, y siento que eso no está despejado.

La pregunta que me hago es que si hoy no pueden rendir la PSU jóvenes de 18 años que están por entrar a la universidad, cómo vamos a asegurarle nosotros a 155 o 186 constituyentes, la seguridad y la libertad de deliberación que deben tener».

-La toma de colegios esta semana, y el uso de la violencia para impedir que los 250 mil jóvenes rindieran la PSU, ¿Acerca a Evópoli, o lo aleja de apoyar o rechazar el proceso constituyente que habían apoyado?

-Las personas en general de derecha o centro derecha, lo que buscan es la reforma, es el gradualismo, es la mantención de un cierto orden que permita vivir en paz y desarrollar las actividades propias de la sociedades. Cualquier cosa que atente contra eso, que haya un grupo organizado de jóvenes que atentan contra jóvenes, y no contra jóvenes ricos, no contra jóvenes pudientes, si no contra sus pares… Creo que hay que reformar ciertos capítulos, en el artículo 19 tal vez haya que incorporar algunos derechos, mínimo derecho a la seguridad no está incorporado en la Constitución. En materia Tribunal Constitucional se pueden hacer reformas, y en el sistema político, y hay muchas cosas que se pueden mejorar, pero no con violencia. Con violencia no. Con una pistola sobre la mesa no. Estoy a favor de las demandas que el movimiento social ha levantado en términos de salud, de pensiones.

-¿Y qué le ha parecido la reacción de la oposición que ha criticado que el gobierno se querelle por la Ley de Seguridad Interior del Estado contra los dirigentes de la Aces?

-Ese es el problema. Que se dice condenamos la violencia, pero cuando se toman acciones en la práctica… esto es como el síndrome del segundo día. El primer día todo el mundo condena, pero el segundo día, cuando hay que tomar acciones y cuando la prensa no está encima, y la gente ha dejado la noticia un poquito de lado, o no te aprueban al proyecto, o le meten una indicación, o condenan al gobierno por ejercer las facultades que debe ejercer. 

 

*Versión adaptada de la entrevista radial que puedes ver acá

 

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