Apóyanos este 2022

Los comicios del próximo 11 de abril será un hito importante para el país, porque ese día se realizarán cuatro procesos electorales, donde se definirá a las autoridades para la convención constituyente, gobernadores, alcaldes y concejales, en un contexto de alta polarización política y hechos de violencia que se siguen reiterando, especialmente en la macrozona sur y todos los viernes en la Región Metropolitana.

Si bien no será fácil elegir entre los casi 18 mil postulantes que se presentan a las cuatro elecciones, teniendo en cuenta lo que se juega Chile en esta oportunidad, no da lo mismo por quién votar. Y esta premisa corre también para los comicios municipales, aun cuando son considerados los menos políticos de los procesos electorales.

Al ser elecciones de carácter local, se afirma que los ciudadanos se inclinan más por la persona y sus propuestas, que por sus posturas o afinidades políticas. En cierta medida es así, pero en los cuatro años que fui concejal de Vitacura, reafirmé mi convicción de que lo que piensa un alcalde o concejal en términos de principios y valores también es fundamental.

Esto lo planteo, porque especialmente en la derecha se ha vuelto frecuente que muchos de sus dirigentes han optado por ocultar sus ideas, disfrazarlas, omitirlas o vestirlas con ropajes de izquierda. Los motivos para esto son variados, desde razones electorales, temor a ser atacados por la izquierda radical, y falta de convicción en sus propias ideas.

Esto es especialmente riesgoso en el contexto actual, donde sectores minoritarios de la sociedad aspiran a derribar el sistema institucional y democrático del país. El dejar de defender nuestros principios y valores, provoca que esos sectores minoritarios se sientan con la creciente capacidad para imponerse por la fuerza.

Cuesta comprender que muchos en la derecha no promuevan ni defiendan las ideas que llevaron a Chile a distinguirse en la región, logrando gran prestigio internacional por el progreso social y económico, especialmente en reducción de la pobreza. A pesar que el modelo propuesto por la izquierda ha comprobado reiteradamente que sólo genera miseria y subdesarrollo en los países. En el continente americano hay ejemplos de sobra.

Como candidato a un cargo de representación me siento orgulloso de ser de derecha y defender con fuerza las ideas de nuestro sector, sin eufemismos ni dobleces. Por eso voté por el Rechazo en el plebiscito constitucional, y me declaro un férreo defensor de la vida, la democracia, la familia, el orden público, la libertad expresión, de educación y emprendimiento, entre muchos otros principios que definen a nuestro sector. Las ideas de la libertad, aquellas que han traído progreso y desarrollo a nuestro país, debemos defenderlas con fuerza y compromiso.

Este próximo 11 de abril no solo se eligen autoridades, sino que definiremos el rumbo de nuestro país y de nuestros gobiernos locales. Una decisión que marcará el destino del país para las próximas décadas.

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1 comentario

  1. Hoy la moda en Chile es ser de centro derecha. O sea es como ser de izquierda. Porque desgraciadamente es estar mas cerca de un pensamiento idelogico contrario al nuestro. Ser de derecha, patriota y conservador es ser retrogrado, extremo y hasta mal mirado. Pero no. Ser de derecha, patriota y conservador es sentirse orgulloso de quienes forjaron Chile en el Siglo XIX y de la Historia que forjo a grandes personajes entre hombres y mujeres que dejaron un sello indeleble en nuestra nacion. Hoy debemos confrontar a la izquierda globalista, retrograda y llena de inconsistencia sin miedo, sin temor y con mucho coraje.

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Los comicios del próximo 11 de abril será un hito importante para el país, porque ese día se realizarán cuatro procesos electorales, donde se definirá a las autoridades para la convención constituyente, gobernadores, alcaldes y concejales, en un contexto de alta polarización política y hechos de violencia que se siguen reiterando, especialmente en la macrozona sur y todos los viernes en la Región Metropolitana.

Si bien no será fácil elegir entre los casi 18 mil postulantes que se presentan a las cuatro elecciones, teniendo en cuenta lo que se juega Chile en esta oportunidad, no da lo mismo por quién votar. Y esta premisa corre también para los comicios municipales, aun cuando son considerados los menos políticos de los procesos electorales.

Al ser elecciones de carácter local, se afirma que los ciudadanos se inclinan más por la persona y sus propuestas, que por sus posturas o afinidades políticas. En cierta medida es así, pero en los cuatro años que fui concejal de Vitacura, reafirmé mi convicción de que lo que piensa un alcalde o concejal en términos de principios y valores también es fundamental.

Esto lo planteo, porque especialmente en la derecha se ha vuelto frecuente que muchos de sus dirigentes han optado por ocultar sus ideas, disfrazarlas, omitirlas o vestirlas con ropajes de izquierda. Los motivos para esto son variados, desde razones electorales, temor a ser atacados por la izquierda radical, y falta de convicción en sus propias ideas.

Esto es especialmente riesgoso en el contexto actual, donde sectores minoritarios de la sociedad aspiran a derribar el sistema institucional y democrático del país. El dejar de defender nuestros principios y valores, provoca que esos sectores minoritarios se sientan con la creciente capacidad para imponerse por la fuerza.

Cuesta comprender que muchos en la derecha no promuevan ni defiendan las ideas que llevaron a Chile a distinguirse en la región, logrando gran prestigio internacional por el progreso social y económico, especialmente en reducción de la pobreza. A pesar que el modelo propuesto por la izquierda ha comprobado reiteradamente que sólo genera miseria y subdesarrollo en los países. En el continente americano hay ejemplos de sobra.

Como candidato a un cargo de representación me siento orgulloso de ser de derecha y defender con fuerza las ideas de nuestro sector, sin eufemismos ni dobleces. Por eso voté por el Rechazo en el plebiscito constitucional, y me declaro un férreo defensor de la vida, la democracia, la familia, el orden público, la libertad expresión, de educación y emprendimiento, entre muchos otros principios que definen a nuestro sector. Las ideas de la libertad, aquellas que han traído progreso y desarrollo a nuestro país, debemos defenderlas con fuerza y compromiso.

Este próximo 11 de abril no solo se eligen autoridades, sino que definiremos el rumbo de nuestro país y de nuestros gobiernos locales. Una decisión que marcará el destino del país para las próximas décadas.

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