Publicado el 20 de enero, 2020

Constitucionalista Avilés: «Es muy grave que desde el Congreso se esté diciendo que la Convención Mixta no funciona»

Autor:

Sebastián Edwards

El académico de la Universidad de Chile, Víctor Manuel Avilés, advierte sobre la falta de claridad en los mecanismos para redactar una Constitución y qué puede suceder si se insiste en que los partidos políticos deben quedar fuera del proceso. «Detrás de este ataque hacia los políticos se puede estar fraguando, sin querer, una oportunidad para que determinados grupos organizados adquieran un tremendo poder, sin transparentar quién los financia, sin transparentar quién los manda, sin transparentar todas sus ideas», apunta.

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«Vamos a tener un organismo electo recientemente, en octubre de 2020, que tiene todas las medallas democráticas -paridad, pueblos originarios- para la tarea constituyente y paralelamente un organismo que va a tener que seguir trabajando las leyes que son muy necesarias, que se llama Congreso nacional, que no va a tener ninguna de estas características. Por lo tanto, va a estar muy desmedrado el Congreso durante ese proceso».

Esas son las palabras del abogado constitucionalista de la Universidad de Chile, Víctor Manuel Avilés, quien desmenuza los eventuales problemas técnicos que conllevaría establecer paridad de género ante un eventual triunfo de la Convención Mixta en el plebiscito de abril por una nueva Constitución. Además, señala que podría haber consecuencias en cuanto al rol del Congreso y advierte sobre la irrupción de distintos grupos de interés de cara a la franja electoral. El próximo 29 de enero participará en Enade, instancia en la que se referirá a los distintos ejes del debate constitucional junto a Gonzalo Smith, director de Icare; y los abogados Claudia Sarmiento y Tomás Jordan.

-Usted formó Cabilderos en el proceso constitucional del gobierno anterior, que tenía un sentido formativo. ¿Ha visto este ánimo formativo igualmente reflejado en el proceso actual?

-Formé Cabilderos en el gobierno de Bachelet para participar en los cabildos. Nuestro objetivo era meternos en el proceso para asegurarnos que la gente que tenía un pensamiento cercano a la centroderecha pudiese participar y esas ideas quedaran dentro del proceso. Además, queríamos fiscalizar que el proceso fuera llevado lo mejor posible para lo cual había que estar encima de cada una de las etapas. Eso fue el año 2016. Cuando surge lo que pasó a partir del 18 de octubre, el día 21 nos reactivamos. Nuestro primer objetivo fue montarnos arriba de la protesta social, teníamos la convicción de que mucha de la gente que podía manifestarse no era necesariamente gente de centroizquierda y había que canalizar a un grupo dentro de la protesta legítima, en la parte que es legítima. Un grupo que no fuera monopolizado por la izquierda. Y ahí tuvimos algunas banderas nuestras como «Chile mejora», «Construir sin destruir» y «Más sociedad menos Estado». A continuación, se nos planteó la posibilidad de participar en el proceso de cabildos que abrió el gobierno. Hay muy poca educación e información sobre esto. De hecho, probablemente ni siquiera la gente sepa que hay un proceso de cabildos que está en curso. Y nosotros decidimos ayudar a la gente a conversar de temas constitucionales. Estamos trabajando en los cabildos y ofrecemos capacitaciones, charlas, a lo largo de todo Chile.

-¿Las charlas son abordadas desde un enfoque político?

-Hemos podido corroborar que hay un altísimo interés de la gente en conversar, entender muchas cosas, que hay muchas dudas, y esto se va repitiendo en los distintos sectores sociales, políticos y regionales en los que hemos estado. Las preguntas son las mismas, las dudas son las mismas. Hay mucha necesidad.

-Hace unos días usted hizo ver la falta de claridad que había en el funcionamiento de la Convención Mixta, en términos de paridad de género. ¿A qué se refiere en concreto?

-El acuerdo en sus términos originales no contemplaba ni la paridad, ni los pueblos originarios, ni siquiera mayor facilidad para que participaran los independientes. Con el tiempo y muy rápido apareció un elemento distinto que era esto de los pueblos originarios y la paridad, que transforman la naturaleza de estos organismos, porque ya no son organismos donde exista participación de personas individuales, sino que habría al menos tres estamentos en estos organismos. Un estamento serían los hombres, otro las mujeres y un tercer estamento serían los pueblos originarios. Ya no es un lugar donde van los ciudadanos representados uno a uno sino que van a representarse tres grupos. Es un cambio a la naturaleza de cómo se configura este régimen. Por eso hemos sido bastante críticos de algunos de los argumentos que se han ido dando para sustentar esta necesidad de que existan estas representaciones estamentarias. El argumento que se está dando es señalar que no va a haber un organismo realmente democrático y representativo que pueda asumir esta tarea, en este colectivo deliberador, que es la Convención Mixta si no existe paridad de género y representación de los pueblos originarios.

Hemos sido bastante críticos de algunos de los argumentos que se han ido dando para sustentar esta necesidad de que existan estas representaciones estamentarias».

-¿Se haría incompatible las tareas de los parlamentarios en el Congreso? Ya que algunos participarían en la Convención y en sus labores legisltivas…

-Creemos que la democracia tiene que seguir existiendo en Chile, es fundamental. Una democracia sustentable requiere un Congreso nacional con prestigio y que pueda hacer su trabajo. No existe un sistema democrático si no hay un Congreso fuerte. Esto es especialmente cierto en sistemas de regímenes de gobierno como el nuestro que son presidencialistas, donde se necesita un contrapeso al fuerte poder del Presidente en el Congreso nacional. Y estamos viendo que por muchas razones el Congreso nacional no está gozando de gran prestigio. Y en este proceso se está etendiendo que solo es democrático si tiene paridad, si es un organismo colectivo y deliberador como la Convención Constituyente y si hay pueblos originarios representados. Como el Congreso hoy día no tiene ese estándar, la pregunta siguiente es cómo va a poder resolver, qué autoridad va a tener el Congreso cuando existan estos dos organismos. Vamos a tener un organismo electo recientemente, es decir en octubre 2020, que tiene todas las medallas democráticas -paridad, pueblos originarios- para la tarea constituyente y paralelamente un organismo que va a tener que seguir trabajando las leyes que son muy necesarias, que se llama Congreso nacional, que no va a tener ninguna de estas características. Por lo tanto, va a estar muy desmedrado el Congreso durante ese proceso.

Una democracia sustentable requiere un Congreso nacional con prestigio y que pueda hacer su trabajo. No existe un sistema democrático si no hay un Congreso fuerte».

-¿Qué consecuencias o problemas técnicos podría haber debido a esto?

-¿Qué cosas pueden pasar, donde se haga valer este ninguneo al Congreso? ¿Qué pasará cuando se esté discutiendo alguna ley en la que puede incidir algún cambio constitucional que se esté discutiendo paralelamente? Se va a decir «esto tiene que resolverse constitucionalmente, párese del Congreso», que además -se dirá- no es una cuestión democrática porque no tiene paridad ni pueblos originarios. ¿Qué pasa si la Constituyente no logra cumplir su encargo entre los nuevos 12 meses? Según la Constitución se acaba. Pero claro ¿quién va a declarar eso? ¿El Congreso nacional que, a su vez, no tiene paridad ni tiene pueblos originarios y fue electo hace mucho más tiempo? Todas estas preguntas nos llevan a decir que no es conveniente que exista una conformación distinta y no es conveniente que desaparezca completamente del proceso, el Congreso nacional. Y por lo mismo, hemos sido desde el comienzo partidarios también de la Convención Mixta. ¿Porqué? Porque todavía le reserva algún rol a los parlamentarios en este proceso.

-Y ahí aparecen otras dudas…

-Si a la Convención Mixta le metes una cosa que no estaba en el acuerdo original, como es la paridad, se produce un problema práctico de que aparentemente no habría suficientes mujeres para lograr una paridad y el Congreso nacional se quedaría sin mujeres. O sea, desde ese punto de vista, acá hay dos caminos posibles. Un camino sería decir que la Convención Mixta no existe ni puede existir, porque vamos a tener paridad y no hay mujeres suficientes actualmente en el Congreso, caso en el cual el acuerdo se cae. Porque el acuerdo incluye esa opción. O alternativa dos, decir que efectivamente no va a ser posible establecer la paridad ahora y busquemos mecanismos para mejorar la participación de las mujeres en el proceso constituyente. Me parece algo mucho más razonable, de manera tal de no afectar el derecho de opción que tienen los ciudadanos por la Convención Mixta. Me parece muy grave que desde el Congreso mismo se esté diciendo que la Convención Mixta no funciona. Yo entiendo que puede ser un problema grave para los parlamentarios, por ejemplo, tener que dedicar su tiempo a este trabajo, que va a ser intenso y demandante. Están liberados de asistencia al Congreso, sí. El punto es que esos parlamentarios se van a desligar de su trabajo y van a tener que meterse a un trabajo distinto y eso parece que genera incomodidad, pero a mí eso me parece inaceptable.

Me parece inaceptable que los parlamentarios estén con esta confusión de creer que la función de integrar la Convención Mixta es un derecho al que ellos pueden decir ‘yo no voy allá’. Entiendo que no es un derecho, entiendo que es parte de una función».

-Se ha dicho que habría muchos parlamentarios que no están dispuestos a integrar esta Convención Mixta. De ser así, ¿el acuerdo constitucional se cae?

-Hay una confusión que tiene que ver un poco con la confusión de la sociedad. No todo es derecho. Existen los derechos, pero las autoridades no tienen derechos, las autoridades tienen potestades. Las potestades son poderes y deberes, no es que sea un poder y un deber, es una misma cosa. A modo de ejemplo, los parlamentarios hoy día si quieren renunciar no pueden hacerlo, porque ellos han sido electos, la gente fue a votar por ellos y cuando votaron por ellos no votaron por otro. No es llegar y renunciar. Los parlamentarios tienen que dar una explicación y tiene que aceptar su renuncia un organismo distinto al Congreso. No es un derecho como yo renunciaría a mi trabajo que tengo derecho a hacerlo, porque ellos tienen una función y tienen un poder. Entonces, me parece inaceptable que los parlamentarios estén con esta confusión de creer que esta función de integrar la Convención Mixta es un derecho al que ellos pueden decir «yo no voy allá». Entiendo que no es un derecho, entiendo que es parte de una función y si los ciudadanos que los han electo, a su vez eligen la opción de la Convención Mixta como mayoritaria, también es parte de los deberes constitucionales de ellos. En consecuencia, no podrían restarse voluntariamente. Creo que ahí hay un escaso entendimiento de lo que están haciendo.

-Respecto a los constituyentes electos o ciudadanos elegidos. ¿Puede haber grupos de interés que tomen fuerza en el proceso?

-Una de las cosas que hemos visto con fuerza en el último tiempo en la sociedad, por razones que tienen que ver con el sistema de gobierno y el sistema electoral parlamentario, tiene que ver con una crítica de los ciudadanos a los políticos y a los partidos políticos, pero la verdad es que los partidos políticos son fundamentales para una democracia. Primero, porque los partidos políticos toman las necesidades y las ecualizan y generan un programa político. Entonces los partidos políticos se hacen cargo de todos los problemas, no de problemas específicos.. Los partidos, además, conocen a los ciudadanos, los reciben, los forman, y cuando se llega al gobierno es posible llenar todos los cargos del Estado que son millones en base a personas que son conocidas más o menos por sus ideas. Lo tercero, y que es lo más fundamental, es que los partidos políticos permiten que cuando una persona vota, al menos sepa qué piensa o pensaría esa persona en temas fundamentales. Cuando uno vota por un partido político, uno presume más o menos qué es lo que piensa. Lo que está pasando en este contexto de mucha crítica a los partidos políticos -entiendo que por el lado de la izquierda hay mucha intencionalidad y por la derecha hay mucho desconocimiento- es que se está diciendo que los partidos políticos deben quedar prácticamente fuera del proceso y que esto es un tema que lo van a solucionar los ciudadanos.

-¿Qué pasaría si esto ocurre?

Vamos a tener en la Convención Mixta una competencia de muchas asociaciones de la sociedad civil que se van creando en base a problemáticas específicas. Por ejemplo No + TAG, No + AFP, un grupo de militares retirados para crear «No más presos políticos» y la pregunta es bueno, efectivamente, la gente va a votar por el mensaje que le parezca más penetrante, pero específico. Y esa gente que vote por esas personas no va a tener idea nunca, no va a haber oportunidad para entrar a conocer qué piensa esa persona, por ejemplo del No + TAG, en materia de familia, en materia de separación de los poderes del Estado, autonomía del Banco Central, Tribunal Constitucional, Contraloría General de la República, el Ministerio Público, sistema electoral, derechos y libertades, etc. Se va a estar votando a la persona que va a redactar la Constitución, en teoría por uno, sin tener idea cuál es el pensamiento de esa persona en todos estos temas. Creo que detrás de este gran ataque que hay hoy día a los partidos políticos que, entiendo la molestia, lo que se puede estar fraguando, sin querer, es una tremenda oportunidad para que determinados grupos organizados adquieran un tremendo poder, sin transparentar quién los financia, sin transparentar quién los manda, sin transparentar todas sus ideas.

-¿Cómo debería ser la franja en este escenario?

-Hay que tener cuidado con atacar a los partidos políticos. Creo que se debe establecer al menos un programa de cada candidato que se defina en base a los temas que sabemos que son parte de la Constitución: organización del poder, derechos y libertades, supremacía constitucional y cambio constitucional. Tiene que haber una obligación de pronunciarse sobre esos temas, de manera que los ciudadanos puedan conocer. Si eso no existe y vamos en la línea en la que vamos hoy día donde simplemente se va a participar con estos carteles fuertes, lo más probable es que nos llevemos una tremenda sorpresa. Por ejemplo, alguna cara del No + AFP… yo lo apoyo porque mi tema puntual es las pensiones, por ejemplo. Yo probablemente lo voy a votar porque mi problema puntual, pero al final le estoy dando poder a las personas para que redacten la Constitución por mí, sin tener idea cómo piensan. Y el problema que tienen estas organizaciones de la sociedad civil es que muchas veces no se sabe ni quién las manda, ni cómo están estructuradas, ni quién las financia.

-¿De qué forma seguirá participando en este nuevo proceso?

Lo que estamos haciendo básicamente en mi calidad de profesor de derecho constitucional de la Universidad de Chile, hace más de 20 años, y lo que he asumido, es la meta de conversar con casi 18 millones de personas. Directamente es conversar y formar a 18 millones de personas. Y esto lo estamos haciendo por la vía de formarnos unos a otros, dar charlas a personas y después pedirles a esas personas que a su vez organicen con charlas y trabajen con otros. Hemos aprovechado los medios tecnológicos, hemos trabajado personalmente en más de 40 charlas masivas. Muchas de ellas han sido filmadas y están hoy día en la red. Estamos creando un equipo colaborativo, de formación y de discusión en temas constitucionales.

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