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Publicado el 12 de octubre, 2018

Cabo de 25 años, egresado de liceo municipal y ex bombero: la historia del carabinero agredido en el INBA

Autor:

Bastián Garcés

El martes 2 de octubre, el oficial de Fuerzas Especiales, Raúl Quintanilla, fue golpeado y pateado en el piso por estudiantes del Internado Nacional Barros Arana. Oriundo de Peumo, VI Región, es uno de los miembros más jóvenes de su unidad y hoy se recupera de sus lesiones, junto a su hija de 4 meses.
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Bastián Garcés

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Un carabinero detiene a un encapuchado, mientras un segundo efectivo mira la escena, protegiéndolo. Pero, por la espalda, un estudiante se abalanza contra él y lo patea, alejándolo de su compañero. Luego de esto, llegan más jóvenes con sillas y palos, que se los arrojan para terminar de sacarlo del lugar. De esta forma logran su propósito: separar a los efectivos. Ahora el objetivo es uno: el carabinero forcejea con el alumno vestido con un overol blanco. La maniobra se repite, un adolescente se tira contra el uniformado, pero algo cambia. Éste se desestabiliza y cae al suelo junto al encapuchado, momento que aprovechan, al menos 15 estudiantes, para pegarle al miembro de Fuerzas Especiales, logrando rescatar al encapuchado y dejando al efectivo en el suelo.

La escena ocurrió el martes 2 de octubre, en el patio del Internado Nacional Barros Arana (INBA). Minutos antes, encapuchados realizaban disturbios a la hora del almuerzo -algo que según cuentan desde el interior del colegio se ha convertido en algo cotidiano-, lo que motivó que Fuerzas Especiales ingresara al liceo para terminar con los incidentes. Un momento después, al menos 5 estudiantes, a rostro descubierto, lo golpean en el suelo, tan fuerte que rompen la correa de su casco, dejando su cabeza desprotegida y convirtiéndola en blanco de al menos dos patadas que impactan de lleno en su cara y nuca. El uniformado queda inconsciente.

El hecho quedó registrado en, al menos, dos videos que este martes llegaron a la Dirección de Educación Municipal de Santiago y fueron puestos a disposición del alcalde de la comuna, Felipe Alessandri. Un día después los subió a su cuenta de Twitter. “¡Esto supera todos los límites y no puede quedar sin sanción!”, escribió la máxima autoridad municipal interpelando directamente a los legisladores que durante los últimos días han discutido el proyecto. Por su parte, el ministro de Interior, Andrés Chadwick, calificó las imágenes de “indignantes”, llamó a aprobar la iniciativa propuesta por La Moneda y anunció que el Ejecutivo enviará al Congreso modificaciones a la ley que sanciona atentados a Carabineros para endurecer las penas por este tipo de agresiones.

Grabaciones que no solamente sorprendieron al municipio y al gobierno, sino que también al protagonista de la agresión: el cabo 2° Raúl Quintanilla, quien hasta este miércoles desconocía la existencia de estos videos, y que al verlos en su casa por televisión sintió tristeza por cómo era atacado por jóvenes que iban a estudiar al liceo emblemático más importantes de Quinta Normal.

“Traté ponerme de pie pero la furia de los que me atacaban me lo impidió. Fue en ese entonces que me arrebatan el casco y las patadas en el cráneo, en mi cara y pierdo la consciencia”, de esta forma recordó sobre los hechos que vivió la semana pasada, en un video grabado desde su casa -lugar en el que se recupera de un politraumatismo y una herida contusa occipital causadas por los golpes propinados por los estudiantes-, y que la institución dio a conocer este miércoles.

El cabo Quintanilla, con 25 años de edad, es uno de los integrantes más jóvenes de la 40ª Comisaria de Fuerzas Especiales de Lo Espejo, unidad especialidad en el control de muchedumbres y que el uniformado integra desde 2015.

Tres años antes, y a casi 150 kilómetros de Santiago -en Peumo, VI Región-, el oficial cumplía el sueño de toda su vida: ingresar a Carabineros, transformándose en el primer miembro de su familia en formar parte de la institución.

Desde joven, Quintanilla emprendía camino desde su comuna hasta el Liceo Ignacio Carrera Pinto, de la Municipalidad de San Vicente de Tagua Tagua, a 10 kilómetros de distancia de Peumo.

El establecimiento donde estudió el carabinero se ubicó el año pasado en el lugar 1.335 del ranking PSU, con un promedio de 498,1 puntos, 800 puestos más abajo que el INBA, que ponderó 565,1. Aunque esa no es la única diferencia entre ambos establecimientos, ya que el lugar donde estudió el cabo 2° se ubica en una comuna que es casi tres veces más pobre que la zona donde se encuentra el emblemático colegio. Según la Encuesta Casen de 2015, última en realizar una subdivisión por municipios, el 15,4% de los sanvicentinos se ubicaba bajo la línea de la pobreza por ingresos, mientras que solo el 5,9% de los quintanormalinos se encontraba en la misma situación.

Fue en la comuna de la VI Región donde el futuro integrante de FF.EE. demostraría su interés por pertenecer a las fuerzas de seguridad, ya que durante su época de estudiante perteneció a las brigadas escolares de San Vicente de Tagua Tagua, organismo integrado por alumnos, coordinados por un profesor y que tiene por objetivo difundir los principios de la seguridad, la prevención y el autocuidado. Participación que luego lo motivaría a ser voluntario de la 2ª Compañía de Bomberos de Peumo entre 2009 y 2012, año en el que ingresó a la Escuela de Formación de Carabineros.

Cuatro meses antes de la agresión, el cabo Quintanilla fue padre por primera vez, niña que en estos días en lo que ha estado con licencia médica lo acompaña durante su recuperación. Y de la cual señaló su deseo de “verla crecer, dejarla a la escuela y que ella me invite a los actos del día del Carabinero”, algo que de no ser por un profesor del Internado Nacional Barros Arana, pudo no haberse cumplido.

La comunicación por redes sociales de los estudiantes del INBA tras la agresión al cabo Quintanilla

Los videos que fueron entregados a la DEM este martes no solamente dan cuenta de la violencia que sufrió el miembro de FF.EE. por parte de los estudiantes del INBA, sino que también de la respuesta de un profesor del establecimiento que se interpuso entre los jóvenes y el cabo Quintanilla, lo que evitó que los golpes y patadas se extendieran por más tiempo, algo que podría haber significado peores secuelas para la salud del efectivo.

Desde el interior del establecimiento, señalan que el profesor ha preferido no revelar su identidad por miedo a las represalias de los alumnos, aunque no es el único, ya que un asistente del liceo que prestó primeros auxilios al carabinero se encontraría con licencia para evitar este tipo de situaciones.

Si bien el municipio recién se enteró de la agresión durante esta semana, por redes sociales la información comenzó a circular el mismo día que se produjeron los hechos. Según cuentan desde el INBA, habrían sido los mismos jóvenes, quienes a través de cuentas de Instagram, dieron a conocer lo que se produjo durante el mediodía del 2 octubre.

“El Líbero” accedió al registro de los hechos que diversos alumnos subieron en forma de historias a la red social durante ese martes. En ellos piden no dar a conocer las grabaciones de la agresión contra el cabo Quintanilla.

En una de estas publicaciones la cuenta Inba.ph señala que  “los cabros que cayeron, se lo llevaron a la 48ª Comisaría de Santiago. Puro aguante“, mientras que una historia del Colectivo Indomable escribe: “Se pide que no suban fotos del cortacalle sucedido hoy, solo suban videos de como se llevan a los compas“.

Además, aluden a la existencia de “sapos” y  cuestionaba “el regalo” que significaba facilitar este material. “Lo que más se pidió es que no difundieran“, reprochaba la publicación.

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