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Publicado el 06 de abril, 2019

Braulio Jatar: “El embajador de Chile en Venezuela era una especie de doble agente”

Autor:

Mariela Herrera y Emily Avendaño

El abogado y periodista chileno-venezolano lleva más de dos años y medio privado de libertad tras publicar imágenes de una protesta contra Nicolás Maduro en Isla Margarita. En el libro “Diálogos Democráticos: Braulio Jatar”, escrito con el senador Francisco Chahuán (RN), y que lanzarán este 15 de abril, revela episodios de su reclusión y cuestiona el rol que jugó el embajador de Bachelet en Caracas, Pedro Felipe Ramírez.

Autor:

Mariela Herrera y Emily Avendaño

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Un ejemplar del libro “Diálogos Democráticos: Braulio Jatar” le entregó el senador Francisco Chahuán (RN) al Presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó, cuando se reunieron el jueves. El legislador viajó hasta Caracas junto a la diputada Catalina Del Real, y al diplomático Eduardo Rodríguez Guarachi, para sostener encuentros con representantes de la oposición al régimen de Maduro.

Uno de los objetivos del viaje fue reunirse con el “motivo” de su libro: el chileno-venezolano Braulio Jatar, quien lleva más de dos años y medio privado de libertad por el régimen chavista y que hoy cumple arresto domiciliario.

Tras largos diálogos telefónicos y comunicaciones vía WhatsApp, Chahuán escribió junto a Jatar un libro-conversación donde se entregan detalles de su vida privada de libertad y de la situación de Venezuela. Si bien el texto se presentará el 15 de abril en el ex Congreso en Santiago, el senador por la V Región quiso hacer un “lanzamiento simbólico” ayer en Venezuela junto a Jatar a quien visitó en su hogar, en Isla Margarita. Allí, ambos dialogaron por más de una hora y lo transmitieron por Facebook.

En el libro, al que tuvo acceso El Líbero, se puede leer el prólogo del secretario general de la OEA, Luis Almagro; y los comentarios del canciller Roberto Ampuero; del Director de la División de las Américas de Human Rights Watch, José Miguel Vivanco; del ex alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, entre otras personalidades.

Uno de los pasajes que revelan los diálogos es el rol que jugó el embajador del gobierno de Michelle Bachelet en Venezuela, Pedro Felipe Ramírez.

El comunicador cuenta su experiencia desde que lo apresaron el 3 de septiembre de 2016, luego de publicar en su medio Reporte Confidencial, imágenes de una protesta contra Nicolás Maduro en Isla Margarita. Tras pasar por diversas cárceles por casi nueves meses -tiempo en el que fueron vulnerados sus derechos humanos- le concedieron arresto domiciliario, situación en la que sigue hasta hoy. Al repasar los años 2016 y 2017, solo tiene palabras de agradecimiento hacia la ex Presidenta Bachelet y su canciller Heraldo Muñoz. No así para su embajador.

Jatar describe cómo Ramírez no le dio apoyo cuando estuvo a cargo de la sede diplomática. El entonces embajador y ex ministro del gobierno de Salvador Allende, y fundador de la Izquierda Cristiana, siempre se ha reconocido chavista, y recién a su regreso a Chile, en 2018, dijo que se había convencido que el régimen de Maduro era una dictadura.

Pero esta conversión le genera dudas a Jatar.  “Al entonces embajador de Chile Pedro Felipe Ramírez, se le presentó el expediente completo sobre la manipulación del caso, primero por el Sebin y luego desde la Fiscalía. Esa misma información se presentó al Grupo de Trabajo de Detención Arbitraria de la ONU, y en audiencias especiales ante la CIDH. El gobierno de Venezuela hizo el descargo ante todos los organismos y ganamos en todos. Desgraciadamente el gobierno de Chile no nos acompañó ante ninguno”.

Y continúa: “El embajador Ramírez, primero estaba alineado con el gobierno de Maduro y luego se distanció, pero en ambos casos maniobraba más como operador político local, que como el representante del gobierno de la Presidenta Bachelet, esto produjo un corto circuito en todo el manejo de mi causa por parte de Chile, pero la decisión de la ONU y de todas las entidades internacionales son a mi favor de forma inequívocas”, se lee en el libro.

En otro pasaje, donde se muestra agradecido por el apoyo que ha recibido de distintos dirigentes políticos chilenos, vuelve a la figura de Ramírez: “Es un hecho que la Presidenta y el canciller Muñoz dependieron de los reportes de su embajador. Un hombre de la confianza de ella, pero un operador político que trabajaba a favor de su propia agenda. Pedro Felipe Ramírez, ex embajador de Chile en Venezuela, era una pieza del chavismo en Caracas. Era una especie de doble agente”.

Cerca de tres meses, según relata Jatar, se demoró Ramírez en visitarlo en la cárcel, tras ser detenido en 2016. El hecho, ocurrido en diciembre de ese año, resulta a lo menos, particular. “Estaba en las condiciones más precarias imaginables”, relata el periodista chileno. Y cuenta la conversación que sostuvieron, frente a un custodio: “Me preguntó ‘¿No va usted a asumir responsabilidad de lo que hizo?’. No entendí la pregunta a nivel cerebral, pero el corazón se agita cuando anticipa lo injusto. Me volvió a preguntar y le respondí: ‘¿Responsabilidad por decir la verdad?’. Me dejó un libro de escritores de izquierda, patrocinado por el Ministro de la Cultura de Nicolás Maduro. Todavía no sé si fue un acto de cinismo. Si algunos errores cometieron Bachelet y Muñoz fue creer en Ramírez”, sentencia.

“Estamos sobrepasados de comunicados y quisiéramos ver algún tipo de acción, que sea más que palabras”

Un día antes del “lanzamiento” que hizo del libro junto a Chahuán, el chileno-venezolano Braulio Jatar contestó preguntas de El Líbero. 

-¿Qué lo motiva a contar su historia en “Diálogos Democráticos”?

-Esta es una iniciativa del senador Chahuán. Yo he escrito durante mi cautiverio cinco libros. A él se le ocurrió la idea de que hiciéramos un libro en el que intercambiáramos algunas opiniones. Esto me dio la oportunidad de contar sobre mi familia. Por ejemplo, la razón de ser de mi nacimiento en Santiago de Chile, junto con mi hermano Antonio, fue porque mi padre estaba exiliado en Chile por la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, que ocurrió desde 1948, hasta 1958. Yo tengo abuelos de raza árabe, libaneses, y Chahuán tiene de raza palestina. Tengo abuela italiana, abuela cubana y abuelo español y yo nací en Santiago. En el libro quise dejar evidencia de lo que ha sido la lucha permanente de los emigrantes en tierras ajenas y también de una lucha en esas tierras por la democracia de los países.

El chavismo, ni el madurismo nacieron ex nihilo, es decir de la nada. Surgieron como consecuencia de errores de la imperfección de la democracia que teníamos. Y de allí la advertencia de que el sistema democrático por sí solo no tiene mecanismos de autodefensa, sino que los pueblos y los líderes están obligados a protegerla con su buena conducta”.

-En el libro también hay preguntas donde abordan la actualidad…

-Vienen las preguntas más puntuales sobre: ‘qué originó el chavismo’, ‘cómo llegamos a esto’, ‘cómo alcanzamos el madurismo’. El chavismo, ni el madurismo nacieron ex nihilo, es decir, de la nada, surgieron como consecuencia de errores de la imperfección de la democracia que teníamos, y de allí la advertencia de que el sistema democrático por sí solo no tiene mecanismos de autodefensa, sino que los pueblos y los líderes están obligados a protegerla con su buena conducta, con su condición ética-moral, de generar el bien común a todos.

-El libro está prologado por personalidades como el secretario general de la OEA, Luis Almagro; dirigentes venezolanos como María Corina Machado, Antonio Ledezma; el mismo Presidente encargado Juan Guaidó. ¿Cómo consiguieron que estas personas participaran y se unieran a su proyecto?

-El Presidente Guaidó es amigo personal. Nos conocemos bien y tenemos una muy querida amistad, lo mismo con María Corina Machado. En el caso de Almagro, es el más importante luchador de los organismos multilaterales a favor de la causa democrática de Venezuela y desde el primer momento que se enteró de mi caso, siempre ha estado pendiente. También está José Miguel Vivanco que representa muy dignamente una de las organizaciones más importantes de protección a los derechos humanos como es Human Rights Watch. Es amigo de mi hermana Ana Julia y de la causa mía desde siempre.

-El canciller Ampuero también prologa el libro. Chile ha tenido una postura muy firme con la administración del Presidente Piñera para condenar el régimen de Maduro. ¿Qué valoración hace del rol que ha tenido el país en todo este proceso?

-Tengo que decir, en razón de la justicia, que la Presidenta Bachelet y su canciller Heraldo Muñoz, fueron particularmente muy activos en la protección mía y en salvaguardar que se cuidaran las formas en mi caso, que es una farsa judicial. Con respecto al canciller Ampuero y al Presidente Piñera, al explotar la crisis, ya se ha despersonalizado mi caso y ciertamente le están dando a esto el nivel que tiene: que no es un caso particular de Braulio Jatar sino un caso nacional que debe ser entendido como tal, en procura del rescate de la democracia para Venezuela y estoy totalmente de acuerdo en ese acercamiento.

-¿Cuál es su opinión de la actual situación de Venezuela considerando que han pasado más de dos meses desde que Juan Guaidó se juramentó y no se ha logrado todavía el cese de la usurpación?

-Creo que se pudo haber hecho un análisis equivocado o con falta de precisión sobre la posición que iban a adoptar los jefes militares en Venezuela. En Chile, cuando fue el Plebiscito, todos sabemos que la posición del comandante  en jefe de la Fuerza Aérea fue determinante al decir a la prensa que había ganado el NO. Ese escenario que se vivió en Chile aquí no se ha producido. Y como no se ha producido un ajuste, un desenlace de ese tipo, se han retrasado las cosas. ¿La transición se va dar? No tengo la menor duda. ¿Cómo se va a dar? Hay muchas formas, aspiro a que todas sean pacíficas,

-Y más allá de su caso, ¿cómo ve el actuar de la comunidad internacional?

-La comunidad internacional va a tener que evaluar si esto de hacer más y más comunicados y más pronunciamientos, tiene eficacia o hay que hurgar en otras herramientas que permitan realmente lograr una resolución al asunto. El sentir mayoritario de los venezolanos es que estamos ya bastante sobrepasados de comunicados y quisiéramos ver algún tipo de acción que sea más que palabras. Respuestas más precisas a cómo ayudar a que se desarrolle la transición en Venezuela. Por ejemplo, Chile ha tenido una posición muy firme de palabra, pero no sé si se ha sancionado a algún funcionario venezolano allá. ¿Se ha negado alguna visa a algún funcionario a Chile? No lo sé. ¿Se ha creado algún fondo de protección para los venezolanos en Chile? No tengo conocimiento. ¿Se ha pensado en generar algún tipo de investigación especial sobre dineros o fondos ocultos de funcionarios del régimen en Chile?. Cuando me dices que ha habido una posición muy firme, yo diría: dejemos de ver los labios y empecemos a ver las manos.

 

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