Resulta oportuno dejar establecido que el próximo 11 de abril se elegirá a constituyentes -no a una nuevo organismo político permanente-, que integrarán exclusivamente el órgano encargado de redactar la nueva Constitución, quienes tendrán un plazo inicial de 9 meses para esa labor.

Cuando falta menos de un mes, hay que propiciar un debate de altura, profundidad e identidad, con los temas propiamente constitucionales. Aclarar en la ciudadanía la verdadera dimensión de los comicios del próximo 10 y 11 de abril, y no generar una mezcla entre elecciones alcaldicias, de gobernadores regionales, y una carrera presidencial ya en curso

El primer desafío que enfrenta la elección de constituyentes es que el votante comprenda a cabalidad los alcances de la decisión. Al tratarse, sin embargo, de un ejercicio inédito, no existe un conocimiento generalizado respecto de la naturaleza de la Convención Constitucional, sus funciones, su plazo de existencia, mecanismos de votación y reglas de su operativa.

Pareciera que un número importante de candidatos -en sus campañas- promueven planteamientos con grandes aspiraciones ciudadanas, pero que se encuentran ajenos a la redacción de una Carta Fundamental.

Tal como se ha planteado, hay que partir dejando en claro que en la próxima elección de constituyentes no se está eligiendo a los miembros de un organismo colectivo ejecutivo o parlamentarios permanentes, que buscará resolver problemas de los chilenos. Situación que solo genera infundadas expectativas, frente a las verdaderas temáticas y materias que definirán la convención constitucional.

Por lo anterior, aparece como necesario que candidatos establezcan un claro principio en sus temáticas de campaña, centrados en sus reales funciones, como son discutir y redactar, el texto de una ley suprema, una Carta Fundamental, y proponerla al país. ¡Ese es el llamado!

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