Publicado el 19 de diciembre, 2019

Abogado canonista sobre fin del secreto pontificio: «El Papa nos va a sorprender. Este proceso todavía no termina»

Autor:

Magdalena Olea

El especialista en Derecho Canónico y representante de la organización Voces Católicas, Alejandro Álvarez, afirma que el anuncio podría abrir la puerta a más medidas y decisiones de este tipo. Explica que «es erróneo pretender que se entregue el informe de Scicluna, lo que no impide que aquella información del informe que se haya derivado a causas canónicas y en que estén involucrados menores de edad, sí se podría solicitar».

 

 

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Magdalena Olea

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El Vaticano anunció la decisión del Papa Francisco de derogar el llamado secreto pontificio, en casos de abusos sexuales a menores cometidos por  miembros del clero, que busca agilizar la tramitación de las denuncias alrededor del mundo, y que fue valorada y calificada como una «decisión histórica», ya que elimina los obstáculos e impedimentos de los procesos judiciales.

Durante el programa La Mirada Líbero en Agricultura«, el abogado especializado en Derecho Canónico y representante de la organización Voces Católicas, Alejandro Álvarez, explicó qué significa y qué consecuencias tiene esta noticia.

-¿Qué significa este anuncio histórico para la Iglesia Católica?

-Es realmente impactante, muchas veces nos preguntamos, cuando se cuestionaba el secreto pontificio, si alguna vez se iba a levantar o no. La verdad mi opinión era que parecía prácticamente imposible. Y el Papa nos sorprende con esto, levantando el secreto pontificio en las causas canónicas en que estén involucrados menores de edad, y eso es muy relevante, porque transparenta la investigación canónica, para colaborar efectivamente con la justicia de cada país. Eso es muy positivo.

Es desconcertante porque (el Papa) no hace lo que uno esperaría, pero en este caso va claramente en una línea muy correcta».

-¿Fue sorpresivo este anuncio?

-Sí y no, porque el Papa hace tiempo que andaba sondeando esto. Tiene un sistema de trabajo muy interesante y desconcertante, porque le pregunta a expertos, le pregunta a la gente que tiene cerca y a todo el mundo. Estoy seguro que si se sube a un taxi, le pregunta al taxista qué piensa sobre esto… Va recogiendo todas las impresiones, y después de que tiene las opiniones, toma una decisión. Creo que con esto hizo algo parecido. Es una dinámica de liderazgo muy interesante, y es desconcertante, porque no hace lo que uno esperaría. Me parece que en este caso va claramente en una línea muy correcta, de lograr poner en el centro a las personas para que recobren su dignidad, especialmente las víctimas. No hay que olvidar que toda esta crisis de la Iglesia se destapó gracias al esfuerzo y la lucha constante y permanente de las víctimas. A las víctimas no les creímos originalmente, y con tristeza nos hemos ido cuenta que siempre tuvieron la razón en todas sus afirmaciones, y el Papa está tratando, de alguna manera, de recomponer esto que está roto en la Iglesia, y poner a las víctimas en el centro.

-Ahora, se levantó el secreto pontificio, que es diferente al secreto de confesión. ¿Cuál es la diferencia entre ambos?

-En primer lugar, el secreto de confesión está exclusivamente remitido al acto de la celebración del sacramento de la confesión, es decir, cuando va un penitente donde un sacerdote y se confiesa. Todo lo que diga en ese contexto queda bajo el secreto de confesión, que es lo que se conoce como el sigilo sacramental. El sacerdote nunca jamás puede ocupar ninguna información que le fue confiada en la confesión de ninguna manera. Si lo hace tiene excomunión. El principio rector es que protege al penitente, para que tenga la seguridad que lo que dice en la confesión nunca nadie jamás lo va saber. El secreto pontificio, en cambio, es un secreto que se aplica para las causa canónicas, es decir, que en una causa canónica, un proceso judicial canónico, todo lo que se aporta, los testimonios, peritajes, en fin, toda la información que está en la causa queda bajo ese secreto pontificio que lo que busca es guardar la dignidad de las personas, su derecho a la hora, intimidad y todo lo que ese significa.

En algunos casos el secreto pontificio servía de excusa para no colaborar con la justicia».

-¿Cual era el problema que producía el secreto pontificio, y las razones por las cuales ahora esto se modifica?

-Precisamente lo que el Papa vio es que en algunos casos el secreto pontificio servía de excusa para no colaborar con la justicia, y por eso, una de las razones por las que toma esta decisión es que levanta el secreto pontificio en cada proceso canónico en que están involucrados menores de edad por abuso de autoridad, de consciencia y sexual, para que la justicia pueda tener acceso a esa información y no haya ninguna excusa, y pueda esclarecerse la verdad y condenar los delitos graves.

-En términos concretos, ¿qué es lo que cambia después de esta decisión?
-Por ejemplo, el Ministerio Público en Chile investiga un caso de abuso sexual de un sacerdote o de un laico, y sabe que que hubo un proceso canónico previo. Antes de esto, tenía que solicitar a Roma, a la Congregación para la Doctrina de la fe, que le entregara la información, y ahí Roma instruía al país original donde estaba el expediente a ver qué información podía compartir y qué no. La verdad es que era un trámite bastante largo, y al final, la información que se entregaba era muy poco relevante. Hoy el Ministerio Público en Chile recurre directamente a la diócesis, por ejemplo si la causa está en Santiago, va al tribunal eclesiástico de Santiago y pide la información de la causa. Y el tribunal eclesiástico no se puede excusar de que hay secreto pontificio. Ahora, hay que decir que el Ministerio Público también tiene un deber y obligación de cuidar y resguardar la dignidad de las personas, por lo tanto, esa información es para la justicia no para que esté publicada en medios de comunicación ni sea divulgado en redes sociales.
-¿Le facilita a las víctimas entonces el poder acceder a los documentos del juicio?
-Claro, por ejemplo si soy víctima y estoy llevando una querella en el Ministerio Público, yo como víctima, mi abogado o la fiscalía puede pedir los antecedentes y no hay excusa alguna para que esta no sea entregada. De alguna manera, rompe ciertas formas de encubrimiento y el secretismo. Si hay menores, que se sepa todo, y que se condene a los culpables.
Es erróneo pretender que se entregue el informe de Scicluna, lo que no impide que aquella información del informe  que se haya derivado a causas canónicas y en que estén involucrados menores de edad sí se podría solicitar».
-¿Esto podría sacar a la luz, por ejemplo, el informe de Charles Scicluna, que recopiló casos que involucran a sacerdotes chilenos? 
-Eso es bien interesante… El ministerio Público comete un error ahí cuando pide que va a reingresar la solicitud a la Santa Sede para que le entregue el informe de Charles Scicluna. Eso, en términos de esta noticia, no va a ocurrir. El informe de Monseñor Scicluna no es una causa canónica, es un informe que él elaboró con testimonios de personas que expresamente pidieron que sus identidades no fueran reveladas, por lo tanto, aquí no estamos en la circunstancia que permite alzar el secreto pontificio, y de hecho, no tiene secreto pontificio el informe de Charles Scicluna, sino el deber de sigilo al que él se encuentra obligado, en virtud de la confianza que las personas depositaron en él al contarle las cosas que sabían. Pero en aquellos casos en que se iniciaron causas canónicas en virtud de la información que Monseñor Scicluna aportó, esa información sí podría ser accesada por la justicia, porque está en un proceso canónico. Es erróneo pretender que se entregue el informe de Scicluna, lo que no impide que aquella información del informe de Scicluna que se haya derivado a causas canónicas, por delitos y todo lo que esto significa, y en que estén involucrados menores de edad, eso efectivamente sí se podría solicitar, pero respecto de las causas.
Es una medida de un proceso que es mucho más complejo y largo en el tiempo, y seguramente el Papa nos va a seguir sorprendiendo con este tipo de decisiones».
-¿Esta decisión llega en un buen momento y en un contexto adecuado, o es algo tardío?

-Siempre que hay una víctima de abuso va a ser tarde. Aunque hubiese sido ayer la víctima, si llegamos hoy llegamos tarde, porque aquí nuestra tarea es adelantarnos y anticiparnos para que esto no ocurra… Lamentablemente ha sido más lento de lo que todos habríamos pensado, pero me parece que está decisión es sorprendente, muy esperanzadora, instala el tema de la transparencia, incorpora a los laicos en el conocimiento de las causas ante la congregación para la doctrina de la fe. Antes estaba exclusivamente reservado a sacerdotes, doctores en derecho canónico. Ahora un abogado puede participar también, que no es sacerdote, lo que también da transparencia. En Chile, por ejemplo, muchas investigaciones previas, los distintos tribunales eclesiásticos se lo están solicitando a abogados que no son necesariamente sacerdotes, lo que implica transparencia en los procesos. Se está generando una cultura que quiere terminar con el abuso, transparentar los procesos y hacer que la sociedad entera, los católicos y personas de buena voluntad, colaboren efectivamente para proteger a nuestros niños y jóvenes que no pueden estar expuestos a estas circunstancias. Y por eso el Papa pone al centro a la persona. Es, en definitiva, el mensaje del cristianismo.

-¿Esto es parte de un proceso?

-Estamos muy contentos con esto, pero no es todo, es parte de un proceso. Es una medida de un proceso que es mucho más complejo y largo en el tiempo, y seguramente el Papa nos irá a seguir sorprendiendo con este tipo de decisiones.

-Se ha abierto una polémica por el secreto de confesión, es decir, obligar por ley a un sacerdote a revelar los secretos que escucha en confesión… ¿Cree que eso podría ser el siguiente paso que tome la Iglesia en este sentido?, ¿Abrir el secreto de confesión?

-No lo creo, por una razón práctica. El secreto de confesión no protege al sacerdote, protege al penitente. Es el penitente el que tiene derecho a que no se sepa nada de lo que él cuenta. Si el penitente es un niño y en la confesión le cuenta al sacerdote que alguien lo está abusando, lo que debería hacer el sacerdote, de acuerdo a las instrucciones que le da la Iglesia, es persuadir al niño para que lo autorice a contarle lo que él le contó en confesión a sus padres. De esa manera no se vulnera, pero sí se cumple con el deber de que eso tan grave que le ha pasado a ese niño sea conocido por sus padres para que se denuncie a la justicia. Si se legisla contra el secreto de confesión, se vulnera la libertad religiosa. 

-¿Y cuáles otras «sorpresas» cree que podría dar el Papa ahora? ¿Qué es lo que viene a futuro? ¿Este paso podría abrir la puerta a más medidas como esta?

-Seguramente, no sabría decir cuáles, porque el Papa no sigue una línea doctrinaria o teórica de un lado o de otro. El Papa no es de izquierda ni de derecha, no es de arriba ni de abajo… El Papa, en definitiva, está tratando de seguir fielmente a Jesucristo, y algunos lo deben encontrar súper progresista, otros súper tradicional, porque en definitiva, no está casado con esas categorías, va más allá. Y desde ahí claramente nos va a sorprender. Y hay que tener claro que este es un proceso que todavía no termina, es un proceso que está en desarrollo. Y aquí lo importante son las personas, que las personas se puedan encontrar con Jesucristo, y no una institución pomposa, sino una institución donde el amor, la caridad, la fraternidad sean los valores que primen. Y lo linkeo con Chile hoy, que es un país en crisis que tiene el alma enferma, y que de alguna manera la Iglesia refleja el alma de lo que es nuestro país y el mundo, y que también está dañada.

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