China ya está estudiando bajar sus tasas de impuestos para competir en esa cancha con Estados Unidos, que acaba de aprobar un importante recorte. Hay noticias muy importantes que vienen desde el mundo, cual tsunami.
Publicado el 21.12.2017
Comparte:

Chile ya tiene un Presidente electo y el mandato de la ciudadanía, en lo más urgente, aparece claro: volver a crecer. Un punto adicional de crecimiento significa allegar 700 millones de dólares a las arcas fiscales; una mejor expectativa para el precio del cobre y una mantención del precio del petróleo complementan esos ingresos para el futuro a corto plazo.

Ya en su útlimo debate antes de la elección, los dos candidatos presidenciales invirtieron tiempo en explicar cómo enfrentarían las demandas sociales, el respeto a los “derechos ya adquiridos” y en quiénes serán sus nuevos beneficiarios. Quedaron dando vuelta en el aire propuestas para perfeccionar la estructura de nuestro sistema de pensiones, el aumento de las pensiones solidarias con financiamiento público, el aumento de impuestos para destinar algunos puntos del 7% que cotizamos en salud a través de una institución pública, y podríamos seguir.

Para todo eso se requiere volver al crecimiento económico. Pero, ¿de dónde vendrá? No es claro. Al menos no queda tan claro al leer el programa del candidato vencedor.

Nada se oyó en la campaña respecto a los desafíos de la economía internacional. Hay noticias muy importantes,  que desde el mundo se ven venir cual tsunami y que tendrán efectos, según reaccionemos como país, de signo positivo o negativo.

A mi juicio, es extraordinariamente trascendente contestar qué hará Chile frente a la disminución de los impuestos a las empresas al 20% desde el 35%. Es la rebaja que acaba de ser aprobada por el Congreso norteamericano.  Las inversiones del extranjero y las empresas, frente a este nuevo tratamiento impositivo del gran país del norte, decidirán llevarse sus capitales a Estados Unidos desde China, Europa y otros países del mundo, tanto las de origen norteamericano como cualquiera sea su nacionalidad.

Habrá una cruda y gran competencia a nivel global por atraer estas inversiones. En el caso chileno, bien sabemos que el ahorro interno no es suficiente para crecer a tasas del 5%; necesita y debe ser complementado por ahorro extranjero. Chile no es competitivo con sus alzas de impuestos —y estas rebajas impositivas que se nos vienen para atraer esta inversión extranjera—, salvo en el sector de la minería.

¿Eso es todo? Por ningún motivo. China ya está estudiando bajar sus tasas de impuestos para competir en esa cancha con Estados Unidos. En Beijing, sus burócratas están desarrollando un plan de contigencia para dar esta batalla. Comprenden que los efectos de esta inminente baja de tasas es un peligro de enormes consecuencias. Con lo práctico que han mostrado ser los gobernantes de esta China comunista, aprovecharán esta situación como una gran ventana de oportunidad para exigir eficiencia a sus empresas al mismo tiempo que reducen su gasto fiscal y revisan su sistema tributario,m que contiene una cantidad relevante de otros tipos de impuestos (sus impuestos a las pensiones, a los salarios, etc., son de los más altos entre las grandes economías).

A Europa no le gusta tampoco esta competencia en quién tiene los impuestos más bajos. Se han dado cuenta de que este tsunami viene: una nueva era de bajar  impuestos que, sin pausa, ya comenzó. Los gobiernos europeos han puesto el grito en el cielo, no la quieren. Para ellos esto es una especie de Estado subsidiando empresas. Se sienten dueños de los recursos provenientes de las recaudaciones fiscales, concepto muy popular en nuestros políticos y nuestra población.

Se ve en el horizonte una nueva era “reaganiana”, “thatcheriana”, “chilena”, de nuevo cuño. Menores impuestos devuelven dineros a las empresas y las personas. Traerán como efecto una tasa más alta de crecimiento y con ello se crearán más puestos de trabajo con mejores salarios. En la era del Presidente Reagan, muy respaldado por Inglaterra y su primera ministra Margaret Thatcher, 25 años de crecimiento mundial fueron el resultado gracias a esta competencia por bajar impuestos, igual que ahora, empujada por las decisiones de Estados Unidos.

¿Qué oímos en nuestra campaña presidencial frente a esta realidad? Nada. No hay ninguna conciencia de lo que se nos viene. Convendría ponernos serios y comenzar por abrir los ojos y así prepararnos para poder realmente iniciar una década de mayor crecimiento estable y permanente.

A ninguno de los dos candidatos se les oyó proponer al país una política económica robusta que toque todos los elementos que, efectivamente, lleven a lograr un salto en la tasa de crecimiento de Chile.

 

Sergio Silva Alcalde

 

 

FOTO: PABLO VERA LISPERGUER/AGENCIAUNO