No pasa desapercibido el hecho de que haya querido visitar una región marcada históricamente, y hasta hoy, por un conflicto político-social de importante envergadura. Al respecto, las autoridades eclesiásticas confirmaron que la razón por la que el Papa visitará la zona es precisamente porque está al tanto de este conflicto.
Publicado el 15.01.2018
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La semana pasada, tras oír sobre el ataque con artefactos explosivos a tres iglesias de la capital, a sólo días de la visita del Papa Francisco a Chile que comienza hoy, cabe preguntarse: ¿Cómo se exige tolerancia si no se tiene?

La visita del Sumo Pontífice a nuestro país es de una relevancia que trasciende diversos ámbitos de la sociedad. Sin perjuicio de eso, y como es propio de una democracia, es legítimo discrepar de ella: la clave es incluir el respeto y la tolerancia en el discurso.

Lo anterior resulta necesario, ya que es lógico que durante los días de la visita papal a Chile la atención pública esté puesta no sólo en la figura de Francisco, sino que también en su itinerario y en quién es el pueblo que visita. ¿Con qué país se encontrará esta vez el Papa? La intención es mirar el rostro de este “nuevo Chile”, por lo que fue él mismo quien escogió los lugares que visitará.

Siendo así, no pasa desapercibido el hecho de que haya querido visitar la región de La Araucanía, marcada históricamente y hasta el presente por un conflicto político-social de importante envergadura. Al respecto, las autoridades eclesiásticas confirmaron que la razón por la que el Papa visitará la zona es precisamente porque está al tanto de este conflicto. “Es la zona de mayor tensión en Chile, y el Papa ha querido manifestarse y estar cerca de todas las personas que constituyen La Araucanía. Quiere conocer más de cerca y dar una palabra de luz, de apoyo y de cercanía con aquellas personas”, declaró el obispo auxiliar de Santiago y secretario general de la Conferencia Episcopal, Fernando Ramos. En esta instancia, se espera que lleguen más de 400 mil personas a La Araucanía. Ante esta gran afluencia y ante la visita misma, se exhiben posiciones divididas entre quienes apoyan esta actividad y entre quienes dicen que solo agudizará el denominado conflicto mapuche.

Ante esto, es necesario saber que la trayectoria de Jorge Mario Bergoglio como Papa se ha caracterizado por su orientación hacia los más pobres y desatendidos, tanto de los Estados como de la misma Iglesia; que si bien no puede tomar partido de los conflictos internos de los países que visita, el Papa sí pretende hacer entrega de un mensaje de reconciliación que, siendo esperanzador, puede cambiar el destino de un país y su historia. De ello fue testigo nuestra propia nación el 22 de diciembre de 1978, cuando estuvo a horas de entrar en un conflicto armado con Argentina por el Canal Beagle de no haber sido por la mediación del entonces Papa Juan Pablo II: “Es motivo de profundo dolor y de íntima preocupación el enfrentamiento entre la Argentina y Chile que se ha ido agudizando en este último período, a pesar de las vibrantes invocaciones a la paz formuladas por los Episcopados de los dos países”, manifestó en esa ocasión, al iniciar un exitoso proceso de negociación que duró varios días y que nos ahorró un conflicto armado que habría tenido las horrendas consecuencias que ello conlleva para una sociedad. En consecuencia, si entonces se pudo, existen buenos augurios para hoy.

Pese a las discrepancias que tenemos como sociedad democrática, debemos reconocer la importante envergadura política que tiene la visita del Papa, tanto a la zona del conflicto mapuche, como a Santiago e Iquique. Partiendo de ahí, más que centrarnos en blindar las ciudades o temer por la seguridad colectiva, a propósito de actos intolerantes de un puñado de gente, más que criticar los aspectos financieros de la visita, más que profesarnos desconfianza y odiosidades por tener una opinión u otra, podríamos unirnos como país. Así podemos ver las cualidades del Papa Francisco y el bien que su persona y su visita puede proporcionarnos, sobre todo en La Araucanía, en donde, producto del mal llamado “terrorismo mapuche”, se ha generalizado, invisibilizado y puesto etiqueta a todo un pueblo. A ellos y a todos nosotros Francisco nos dice: “No están solos. El Papa está con ustedes”.

 

Natalia Farías, investigadora Centro de Estudios Bicentenario

 

 

FOTO: RODRIGO SAENZ/AGENCIAUNO