Es increíble que el Gobierno de la Presidenta Bachelet, que prometió en su campaña mejores condiciones para los municipios de Chile y mayores recursos para llevar adelante una mejor gestión, nos quite ahora la administración de los colegios, instituciones que debemos financiar en un porcentaje importante con dineros municipales, pues con los que envía el Estado no alcanza para mantener su operatividad.
Publicado el 11.03.2017
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Con profunda preocupación vemos cómo avanza el proyecto de traspaso de más de cinco mil colegios municipales a los brazos de las Agencias Públicas de Educación Local, lo que a nuestro juicio no es más que un ajuste en la manera de administrar los planteles, distando mucho de ser una reforma real en pro de la calidad de la educación.

Es increíble que el Gobierno de la Presidenta Bachelet, que prometió en su campaña mejores condiciones para los municipios de Chile y mayores recursos para llevar adelante una mejor gestión, nos quite ahora la administración de los colegios, instituciones que debemos financiar en un porcentaje importante con dineros municipales, pues con los que envía el Estado no alcanza para mantener su operatividad. Ni decir que al tener colegios radicados en nuestros municipios, estos logran identificar realidades sólo locales, cuestión que no creo ocurra desde el centralismo de una agencia poco contingente.

Aquí claramente no hay voluntad ni decisión de fortalecer la gestión municipal. Es bueno señalar que los municipios aspiramos a ser más que meros recolectores de basura, u otorgadores de licencias de conducir o patentes, queremos ser parte de la mejora en la calidad de vida cotidiana de nuestros vecinos y para eso necesitamos incidir en serio.

En su reciente visita a La Araucanía, para la inauguración del año escolar en la comuna de Teodoro Schmidt, la Presidenta Bachelet dijo ser “fanática de la descentralización”. El problema es que, en los hechos, ella es más bien la eficaz guardaespaldas de quienes detentan el poder centralizador, y sus reformas han ido en el sentido de robustecer al Estado en términos burocráticos, y no a las personas.

¿Por qué se nos habla constantemente de descentralización? ¿Por qué se propone un proyecto de ley para la elección de intendentes (que a todo esto es cojo si no tienen las competencias necesarias), si por otro lado, en algo vital como la educación de nuestros niños, se centraliza todo? Aquí claramente hay alguien que no quiere perder poder.

Para defender nuestra educación es que, junto con los alcaldes integrantes de la Asociación de Municipios de Chile (AMUCH), apostamos por aprobar un proyecto de ley que busque realmente el solucionar los problemas y no seguir agravándolos. ¿Se les ha preguntado a los apoderados si quieren volver a tener colegios centralizados? ¿Qué pasa con las comunas donde la calidad de la educación está muy por sobre la media nacional, como Ñuñoa, Providencia, Las Condes o Santiago? ¿O sea, a quien hace bien la pega se le despide?

No dejo de temer que un Gobierno cuyo tono ha sido profundamente ideológico busque influir directamente con su mirada en la educación de nuestros niños y jóvenes. Eso le restaría diversidad a la enseñanza, cosa que también está asegurada al ser nuestros municipios administrados por alcaldes políticamente heterogéneos.

La municipalización no es en sí misma el problema de nuestra educación pública. Países como Finlandia, Canadá, Holanda o Suecia, que tanto les gusta citar a nuestros eruditos en sistemas educacionales, cuentan precisamente con una administración educacional descentralizada. Lo que hemos podido ver a través de la literatura y las experiencias exitosas es que el foco de atención está puesto en la formación y capacitación de los docentes. Esto no quita que existen municipalidades que no estén haciendo una buena gestión, y por supuesto que esos casos deben revisarse.

Tenemos una oportunidad única y maravillosa de entregar un vehículo de movilidad social y acción. La educación es un motor diario y dinámico que debemos cuidar, para que además no sea sólo de unos cuantos ni de una elite, sino una herramienta a disposición de todos nuestros niños.

Rogamos no sólo para podamos evitar una mala reforma educacional, sino mucho más importante aun, para evitar un daño a quienes necesitan una mejor educación para ser personas más integrales, más felices y que prosperen en la vida, generando una ganancia incalculable de capital humano para nuestro país.

 

Cristián Balmaceda, alcalde de Pirque

 

 

FOTO: PABLO OVALLE ISASMENDI/ AGENCIAUNO