Es necesaria una modificación a la Constitución que entregue reconocimiento a los pueblos indígenas, pues creemos que contribuiría al mejoramiento de las relaciones entre ellos y el Estado. Nuestros estudios avalan esta afirmación, en cuanto señalan que el 76% de la población general de La Araucanía está de acuerdo o muy de acuerdo con que el Estado reconozca constitucionalmente a los pueblos indígenas.
Publicado el 01.01.2017
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“Es necesario el reconocimiento constitucional de los pueblos indígenas”, fue la frase que la Presidenta Michelle Bachelet pronunció una vez concluida la reunión de trabajo con la Comisión Asesora Presidencial para La Araucanía, a inicios de esta semana. Así reflotó una vez más una promesa incumplida por todos los gobiernos desde el retorno de la democracia a nuestro país.

Dentro de los puntos establecidos por el Acuerdo de Nueva Imperial (1989) entre representantes de los Pueblos Indígenas y el entonces candidato a la Presidencia Patricio Aylwin, se establecía la necesidad de que el Estado de Chile reconociera a dichos pueblos en su Carta Magna. Casi 30 años han transcurrido desde aquella promesa y aún ella no se concreta.

Como Fundación consideramos que es necesaria una modificación a la Constitución en tal sentido, pues creemos que ella contribuiría al mejoramiento de las relaciones del Estado con los pueblos indígenas. Nuestros estudios avalan esta afirmación, en cuanto señalan que el 76% de la población general de La Araucanía está de acuerdo o muy de acuerdo con que el Estado reconozca constitucionalmente a los pueblos indígenas.

Aun así, es importante considerar otras cifras que han arrojado estudios realizados por nuestra fundación sobre la población mapuche de La Araucanía, donde se indica como prioridades de la política pública hacia ellos la educación (13,9%), la entrega de tierras (13,9%), la protección de la cultura (13%), la salud (12,7%), el empleo y los salarios (12,6%), entre otros.

Si miramos el contexto internacional, la mayoría de los países han establecido mecanismos para reconocer a los pueblos indígenas dentro de su Constitución. Algunos de manera simbólica y otros otorgando derechos a sus miembros. Más aún, en algunos países la experiencia da cuenta de que el solo hecho del reconocimiento ha generado un cambio importante, particularmente en los propios indígenas, que fruto del mismo se han sentido más respetados y considerados. Mediante el diálogo, debemos encontrar la formula adecuada y consensuada de establecer el texto con que Chile los reconocerá.

Finalmente, este reconocimiento constitucional debe ser parte de una serie de medidas políticas, culturales y económicas que enmarquen una nueva etapa en la relación del Estado con los pueblos indígenas, que permita tener un diálogo genuino y permanente en aras del desarrollo espiritual, social y económico, tanto de ellos como de todo el país.

 

Lorenzo Dubois, presidente de la Fundación Aitue

 

 

FOTO: CRISTOBAL ESCOBAR/AGENCIAUNO