La instalación del nuevo gobierno de ese país permite iniciar una etapa de mayor acercamiento con Chile. Pocas naciones han logrado una integración tan profunda como la que actualmente existe entre Chile y Perú.
Publicado el 03.08.2016
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En entrevistas y artículos he expresado mi especial satisfacción, como ex embajador de Chile en Lima, por el resultado de las elecciones presidenciales en Perú. Ha sido un acontecimiento político de gran significación que  ratifica la voluntad republicana y democrática de un país vecino y de primordial importancia para Chile. Perú ha optado por un camino de libertad, dejando de lado las propuestas radicales.  Esto se vio claramente ya en los resultados de la primera vuelta electoral, pues los dos candidatos que obtuvieron las más alta votación tenían un programa que mantenía el modelo que ha permitido un desarrollo sostenido de la economía y del avance social.

El Presidente Pedro Pablo Kuczynski es una personalidad de un gran nivel intelectual y de comprobada capacidad política. Su trayectoria está marcada por la defensa de una economía abierta y social de mercado .Asimismo, por una acción pública de notable corrección y contraria a todo  abuso de poder. Es decir, un defensor de los valores democráticos y de respeto al Estado de Derecho. Sin lugar a dudas, su elección es una  excelente noticia para América Latina que cada día se aleja más de los esquemas populistas  que han tenido su expresión más clara en Venezuela y Bolivia.  Los cambios producidos en Argentina y Perú  son una señal clarísima del deseo de las mayorías por un proceso alejado de estas políticas. El Gobierno de Chile debe tomar nota de este trascendental cambio y de la nueva realidad. Nuestros principales vecinos son hoy una referencia de la transformación y la modernidad.

El nuevo gobierno de Perú permite iniciar una etapa de mayor acercamiento con Chile. En reiteradas ocasiones hemos señalado que pocos países han logrado una integración tan profunda como la que actualmente existe entre Chile y Perú. La inmigración, las inversiones, el comercio, el turismo, las relaciones culturales y académicas y, por último, las desconocidas pero significativas vinculaciones castrenses, son un ejemplo para toda América Latina. Esto es mérito especialmente de la sociedad civil, que, superando diferencias políticas, fue creando espacios de entendimiento valiosos. Sin embargo, ha llegado la hora de dar un salto cualitativo en esta integración. Hoy, por dar un solo ejemplo,  podemos hablar de cooperación energética, pues, como señaló el ex ministro Fernando Rospigliosi, el Presidente Kuczynski se atrevió a decir algo que nunca se había expresado antes en Perú: vender energía a Chile. Este tema, por razones de un mal entendido nacionalismo, era intocable hasta hace poco en Lima.

Sin dudas, la diplomacia chilena tiene una gran tarea, pero para que sea efectiva debe imperiosamente cambiar el centro de gravedad de su política exterior en la región. Debe alejarse de las posiciones con empatías hacia los regímenes bolivarianos, que representaron en su momento las políticas argentinas y  brasileñas. El futuro está en retornar a la moderación y el pragmatismo que caracterizaron a Chile y que nos dieron un prestigio de seriedad a nivel mundial. Para esto, es fundamental aprovechar la vía que nos da la Alianza del Pacífico,  la cual fue, en un inicio, mirada con desconfianza por el actual Gobierno.

El salto cualitativo en la relación, sin embargo, también necesitará demostrar una real voluntad de solucionar situaciones que aún están presentes. Perú debe urgentemente aprobar la legislación que adecua  lo establecido en el fallo a la Convención del Mar. No es entendible esta demora. Asimismo, los dos países deben encontrar una fórmula que solucione el tema del mal llamado triángulo terrestre. La diplomacia debe trabajar intensamente en este delicado asunto. Evidentemente, la solución propuesta por el ex ministro de RR.EE. del Perú, Francisco Tudela, de llevar la diferencia a la Corte de La Haya,  es inaceptable. Por último, Perú debe abstenerse de involucrarse en los litigios que actualmente tenemos con Bolivia. Este debe seguir siendo un tema absolutamente bilateral.

El nuevo Presidente del Perú merecidamente ha sido acogido con gran simpatía por los chilenos. Es un capital importante que seguramente sabrá usar en beneficio de ambos países.

 

Fabio Vio Ugarte, ex embajador de Chile en Perú.