A pesar de la percepción negativa de los chilenos respecto a encontrar trabajo, la tasa de desempleo se encuentra en 6,2%, un nivel muy por bajo el promedio histórico. Esta cifra claramente no parece tener relación alguna con la destrucción de empleos efectiva.
Publicado el 05.03.2017
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En Chile está ocurriendo la paradoja de que se están destruyendo empleos asalariados, pero el desempleo (casi) no sube, lo cual ha generado cada vez más desconfianza sobre este último indicador. Existe una solución a esta anomalía, pero antes hay que detenerse en las causas de este problema.

Como todo fin de mes, esta semana se publicó la encuesta de empleo del INE. Pero la noticia que acaparó las portadas no fue el leve aumento del desempleo, un medidor que cada vez genera menos confianza en las personas (no por su calidez de medición, sino que por el mal reflejo de la situación del mercado laboral). Esta vez los titulares se centraron en la destrucción de 68 mil empleos asalariados en los últimos doce meses, la mayor caída en este indicador desde diciembre de 2009. Y esto ya comienza a tornarse en tendencia, pues en cuatro de los últimos cinco meses se han destruido empleos asalariados.

A pesar de la percepción negativa de los chilenos respecto a encontrar trabajo, la tasa de desempleo se encuentra en 6,2%, un nivel muy por bajo el promedio histórico. Esta cifra claramente no parece tener relación alguna con la ya referida destrucción de empleos.

Existen dos elementos que provocan que esta destrucción de empleo asalariado no se vea reflejada en las cifras de desempleo. Por un lado, los doscientos treinta mil nuevos trabajos por cuenta propia creados en los últimos dos años, que gracias a tecnologías como Uber, Cornershop y similares, ayudan a la gente a buscar un método alternativo de trabajo. Recordemos que según la encuesta del INE, todo aquel que trabaje una hora a la semana deja de ser desempleado, por lo que unas pocas horas en estos trabajos impiden un aumento en el índice de desempleo.

Por otro lado, en Chile ha existido un sostenido aumento de las personas que trabajan involuntariamente a tiempo parcial. Las principales razones entregadas por estos individuos es que “no hay clientes o es temporada baja”, junto a “porque la empresa no dispone de más horas de trabajo”. Estas personas también son calificadas como empleadas, lo cual nuevamente incide en que la tasa de desempleo no suba.

Por lo tanto, mientras la gente siga sustituyendo su anterior trabajo asalariado a tiempo completo por trabajos a cuenta propia, o por puestos asalariados a tiempo parcial, el indicador de desempleo no reflejará la destrucción de actividad asalariada que ha habido en los últimos cinco meses.

Para solucionar este problema, el INE podría replicar la metodología de Estados Unidos. La tasa de desempleo fue tema allá por los dichos del Presidente Trump, para quien el desempleo de ese país era bastante más alto que lo entregado en las cifras oficiales. Sin embargo, se suele olvidar que en EEUU se entregan seis tasas de desempleo diferentes, conocidas formalmente como medidas alternativas de subutilización de mano de obra, las que difieren principalmente en la definición de persona desempleada.

Por ejemplo, la tasa de desempleo U6 define como sin trabajo a la suma de los considerados tradicionalmente como desempleados, los que trabajan a tiempo parcial por razones económicas y los que no buscan trabajo por desaliento. Tal es la diferencia entre este medidor y el desempleo tradicional, que en EEUU esta última es de 4,8%, mientras que el U6 alcanza el doble de esa cifra.

En Chile, los indicadores del INE evolucionan contantemente de acuerdo a las necesidades de información más precisa. Más aún, esta semana el instituto aumentó su universo de medición de la actividad económica con la publicación de nuevas series de las actividades de servicio y comercio mayorista. Entonces, si el INE ya mejoró su medición de la actividad económica, ahora es el turno de mejorar el análisis del mercado laboral con nuevas metodologías para calcular la tasa de desempleo.

 

Andrés Osorio, economista E-Consult

 

 

FOTO: PABLO VERA LISPERGUER/AGENCIAUNO