Es nuestro deber y responsabilidad ciudadana ir a votar. Abstenerse de hacerlo es darle la oportunidad a que otros decidan por nosotros.
Publicado el 22.10.2016
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Mañana nosotros, el pueblo soberano, tenemos un deber especialmente importante que cumplir: ¡Ir a votar!

Es nuestra primera gran oportunidad de expresar nuestro malestar frente a la forma en que el actual Gobierno está conduciendo los destinos del país. Por ende, es nuestro deber concurrir a las urnas y cumplir con la mínima responsabilidad de depositar nuestro voto por aquellos de quienes creamos podrán hacer una diferencia en nuestra comuna, en nuestro barrio, y junto a todos los que podamos elegir, en el país.

Ir a votar en las elecciones municipales es de máxima importancia para que los candidatos elegidos sean la base de apoyo en las dos grandes batallas que enfrentaremos el próximo año: las elecciones parlamentarias y la elección del futuro Presidente de Chile. Son los alcaldes justamente en quienes se sustentan las candidaturas al Congreso y posteriormente a La Moneda. Entender la importancia de esta elección es fundamental, porque si resulta el gobierno el vencedor, dirán que las encuestas que indican el amplio rechazo que generan sus políticas no representaban a la mayoría y que las reformas han quedado avaladas por la sociedad como un todo.

Y si estas elecciones son importantes, las del próximo año son aún más relevantes. En el caso de las parlamentarias, los distritos se dibujaron de manera tal que favorecen las opciones del oficialismo. Por lo tanto, cada voto cuenta y nadie debe restarse por circunstancia alguna. Abstenerse es facilitar que el país siga por la misma senda actual.

Mayor aún es la importancia del voto de cada uno en las presidenciales. Piensen que votarán los chilenos en el extranjero por primera vez. Afuera hay cerca de 900.000 chilenos residentes en muchos países. Se calcula que votarán alrededor de 400.000, con lo cual en una elección estrecha como la de Lavín-Lagos o la de Piñera-Frei, podrán ser ellos los que decidan por nosotros quién dirigirá los destinos de Chile. La gran mayoría no paga impuestos localmente, pero pueden terminar por imponernos el Presidente. Si calculamos el porcentaje de incidencia de los potenciales votantes que viven fuera de Chile, en relación a los que votamos en segunda vuelta, resulta ser un 7%, suficiente para marcar la diferencia y dar vuelta un resultado en elecciones estrechas. Entre Piñera y Frei la diferencia fue un 3,22%. Entre Lavín y Lagos 2,62%, ya en segunda vuelta.

Y atención a esto. En la última elección presidencial, se montó un sitio virtual por internet para votar sin que fuera obviamente vinculante. Votaron en 105 países 12.192 chilenos. De éstos, 10.703 lo hicieron por los candidatos de centroizquierda y sólo 1.489 por la centroderecha.

Es nuestro deber y responsabilidad ciudadana ir a votar. Abstenerse de hacerlo es darle la oportunidad a que otros decidan por nosotros. No desperdiciemos la gran oportunidad que tenemos mañana. Todos a votar.

 

Jaime Jankelevich, consultor de empresas.

 

 

 

FOTO: RAFA MARTINEZ /AGENCIAUNO.