Conocemos los resultados de la primera votación y sabemos que ésta representa un desafío importante, pero en democracia nada está decidido hasta que se cuenten los votos.
Publicado el 02.11.2015
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La discusión sobre lo que pasará en Educación Superior en nuestro país ha estado particularmente activa durante estos últimos meses. Los esfuerzos del gobierno por promover la agenda de la disminución de la autonomía universitaria y también sobre el financiamiento a las instituciones en general, han sido un tema importante en el debate público.

En relación a lo anterior resulta importante lo que ocurra en las elecciones de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica, FEUC, que se definen este 3 y 4 de noviembre, donde se enfrentan en segunda vuelta, la lista del “Movimiento Gremial” y la lista “Crecer”. La relevancia de esta elección tiene relación con el rol protagónico que han tomado los dirigentes de la UC en este tema y la postura de la institución misma con respecto al proyecto del gobierno.

Este año la FEUC sin duda ha tenido un rol importante: por primera vez en 6 años el Movimiento Gremial recuperó la Federación de manos de la Nueva Acción Universitaria, en gran medida por el desgaste de ese movimiento por la llegada de la izquierda al gobierno, en donde no supieron complementar el ser oposición social con ser oficialistas en lo político; también Ricardo Sande fue excluido de la vocería de la CONFECH por expresar una postura distinta a la de la izquierda, donde se censuró a la Federación más representativa del país simplemente por pensar diferente; por último, institucionalmente el Rector de la Universidad Católica Ignacio Sánchez ha sido un actor importante en la discusión sobre el financiamiento en la educación superior, denunciando el ataque a la autonomía, a la calidad, a la justicia y a la libertad de la política gubernamental.

En relación a lo anterior la postura de la izquierda estudiantil ha sido ambigua, han criticado la forma de cómo tomó la decisión el rector pero han omitido el fondo. Lo que a la izquierda le molesta no es la forma de manifestar la postura, como se demuestra en la discusión interna de todas las universidades que se acogerán al proyecto del Gobierno, donde la decisión se tomó de la misma manera. Lo que les molesta es la decisión misma, les perturba la autonomía de las universidades, les molesta el financiamiento justo en la educación superior y por supuesto no están de acuerdo con la libertad de enseñanza y la diversidad de proyectos educativos. Esa postura es la que Crecer no ha dicho y que los estudiantes de la UC tenemos derecho a saberla.

Tampoco han sido honestos con su postura en relación a la democracia. A raíz del video donde miembros de tal lista se sentían “hijos de Guevara, de Chávez y de Fidel”, muchos mencionaron que se trata de una “campaña del terror”. Cómo va a ser una campaña del terror difundir el canto que ellos mismos inventaron. Reconozcan que tienen esa postura, que piensan que según su concepto de democracia cabe apoyar a una dictadura que tiene a las mismas personas en el poder hace 56 años, donde muchos tienen que alejarse de sus familias arrancando del país para tener una vida mejor, donde no existen derechos políticos, no existe libertad de asociación y jamás un disidente ha ganado una elección. Nunca, en 56 años. Solo queda pedir un favor, no se amparen en asambleas donde nunca nadie decidió nada para llamarle democracia, la democracia consiste en decidir, en ser dueños del futuro, no en un proceso dirigido por una gerontocracia que se hace cada vez más rica a costa de la libertad de un pueblo entero.

Sin embargo, el problema de fondo no es la dictadura cubana o la democracia chilena, sino el mejor régimen para garantizar justicia, libertad y oportunidades en Educación Superior. En esta materia debemos reconocer que la directiva de FEUC del 2015 tuvo posturas positivas y claras. En el caso de la izquierda fueron consecuentes en sus votaciones: se negaron a que los votos de los alumnos de la UC valieran lo mismo, prefirieron mantener un sistema de representación que es injusto para mantener sus privilegios, donde en el Consejo Ejecutivo el voto de un alumno de Ingeniería vale 8 veces menos que uno de Antropología. Pero eso ya no lo dicen, en campaña lo han callado y eso es inaceptable.

Muchos han preguntado si habrán más paros y movilizaciones en la UC en caso de ganar la izquierda. Lo que sabemos es que en cada federación en la que personas de su postura ganan las elecciones, promueven el conflicto a través de paralizaciones que duran meses, donde la continuidad la deciden las minorías interesadas y con quórums acomodaticios a las necesidades de su ideología.

En este escenario la lista “1A” no está representando solo al gremialismo. Está representando a todos quienes creemos en una sociedad distinta, que rechazamos los totalitarismos vengan de donde vengan, que creemos en la justicia en el financiamiento de la educación superior, que no nos compramos la visión que nos dice que un burócrata elige mejor la educación que las familias. Una postura en que la libertad, la calidad, las oportunidades, no son un privilegio estatal sino una forma de ser de la propia sociedad.

Conocemos los resultados de la primera votación y sabemos que ésta representa un desafío importante, pero en democracia nada está decidido hasta que se cuenten los votos. Debemos demostrar en las urnas que somos más los que nos indignamos que frente a las 30 mil familias que viven en campamentos el gobierno prefiera pagarle la educación superior a los más ricos, demostrar que somos más quienes entendemos la democracia como la participación de todos no solo en elecciones (aunque son esenciales), sino que se configura en la participación que tenemos día a día en la toma de decisiones a través de nuestras agrupaciones, en eso precisamente consiste la “Sociedad creadora”.

El 2016 la voz de la UC se puede subsumir como una más de las voces de la izquierda estudiantil, o bien puede representar una alternativa fecunda de posiciones justas y libres. Es lo que se juega este 3 y 4 de noviembre.

 

José Francisco Lagos, Estudiante Derecho UC