Imagine que la elección del 17 de diciembre es como un avión en peligro, y usted debe seleccionar al capitán de la nave, ojalá un piloto con experiencia que tome decisiones rápidas y bajo una extrema presión. ¿A quién va a poner en la cabina? ¿A Guillier o a Piñera?
Publicado el 10.12.2017
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En la elección del 17 de diciembre nos estamos jugando el futuro del país, el porvenir de nuestros hijos y la buena salud de nuestra democracia. Todo lo anterior ahora parece en riesgo, dada la belicosa campaña del candidato oficialista, Alejandro Guillier, quien ahora propone, entre arengas copiadas al Che Guevara, meterles la mano en el bolsillo a los que más tienen, para que hagan Patria de una vez. En ese grupo podemos estar todos nosotros. Así que ya nos podemos dar por advertidos.

¿Qué significa meterle la mano en el bolsillo a un grupo específico de chilenos? Que Guillier lo aclare. ¿Están a salvo los ahorros de la AFP? Pues no. ¿Es posible que un cambio constitucional imponga la reelección presidencial inmediata e indefinida, al estilo de Evo Morales y Nicolás Maduro? No se puede descartar. ¿Corre peligro el sistema privado de educación y salud que atiende a millones de chilenos? Pues sí.

“Chile nunca será como Venezuela”, dicen los seguidores de Guillier. ¿Y quién puede asegurarnos que no será así? Las embestidas radicales adquieren fuerza propia y se descontrolan, y los países, como los grandes buques, pueden hundirse lentamente, gota a gota, hasta que se parten por la mitad y se sumergen de golpe. Hace 15 años nadie imaginó que los venezolanos estarían muriéndose de hambre, pero eso es lo que está pasando, y eso es lo que apoyaron decididamente comunistas como Camila Vallejo o dirigentes del Frente Amplio. Allí están en Internet sus declaraciones a favor de la revolución bolivariana para quien quiera buscarlas. Hasta ahora no han sido desmentidas. Tampoco es necesario recurrir a Venezuela para asustarse. Basta con ver lo que ha hecho “Podemos” en España, radicalizando la política y uniéndose a los independentistas de Cataluña, fracturando el país. O cuál es el legado de los Kirchner en Argentina. Ese es el tipo de cosas que nos jugamos cuando elegimos Presidente.

Así que vamos a subir las apuestas y vamos a reconocer, como han hecho algunos destacados analistas de la vida nacional, que esta es una elección crucial, una decisión que puede marcar el rumbo de Chile por décadas. Por eso le pido, lector, que compare la votación del 17 de diciembre con un avión secuestrado y seleccione al capitán de la nave. Para salvarse, supongo que escogerá a un piloto con experiencia y templanza, alguien que sepa tomar decisiones rápidas y bajo extrema presión. Me imagino que querrá un aviador con miles de millas de vuelo, pues no le entregará su seguridad ni el bienestar de sus hijos a un personaje que no sabe, incapacitado de resolver problemas complejos. ¿A quién va a poner entonces en la cabina de mando a cargo de los controles? ¿A Guillier o a Piñera?  ¿A quién le confiará el futuro de esta gran nave que se llama Chile?

No podemos dejar que este bello avión en el viajamos juntos se caiga desde los 10 mil metros de altura porque lo maneja una persona sin expertise ni capacidad técnica. Estos comicios pueden marcar a una generación completa de chilenos. No estamos seleccionado el casting para un reality show. Y entre los pilotos que se disputan el puesto de comandante de vuelo sólo hay uno que está realmente capacitado para mantenernos a salvo. No podemos equivocarnos.

 

Ricardo Leiva, doctor en Comunicación

 

 

FOTO: MARIO DÁVILA HERNÁNDEZ/AGENCIAUNO