El 2014 marcó el fin del monopolio de las ideas de izquierda en Chile. La creciente revitalización de las ideas liberales en Chile está siendo alimentada por jóvenes que, preocupados por el avance de las medidas estatistas del Gobierno, sienten ahora curiosidad por la política y la cultura política.
Publicado el 03.01.2015
Comparte:

Este 2014 cerró un ciclo y tal vez abre otro en la batalla de las ideas en Chile. Por lo pronto, terminó generando un nuevo escenario en este ámbito: por primera vez en decenios comienzan a surgir y circular de modo articulado y fundamentado, a través de centros de estudio y formación política juvenil, ideas de libertad, dignidad, emprendimiento, sensibilidad social, realización personal y anhelos de un Chile mejor en sectores liberales, centristas y conservadores. Así como los más activos en esto son los liberales con sus diversas corrientes, los demócratas cristianos quedaron a la zaga. Sin embargo, una cosa es evidente: el 2014 marcó el fin del monopolio de las ideas de izquierda en Chile.

Digo fin del monopolio, no fin de la gran hegemonía nacional de la que goza la izquierda en el ámbito de las ideas. Pero las turbulencias económicas y políticas que enfrenta Chile, la incertidumbre que se apoderó de la población y la pérdida de popularidad del Gobierno están mellando ideas símbolo de la izquierda. Para comprobarlo basta con ver encuestas y el rechazo de los chilenos a la reforma tributaria y educacional. Al parecer, con la reforma laboral ocurrirá otro tanto. Pericia muestra el oficialismo para cometer errores no forzados y quemar los puentes de diálogo tanto internos como con la oposición y organizaciones sociales cruciales.

Un segundo factor que explica la gradual revitalización en Chile de las ideas opuestas a la izquierda está en el remezón que causó la derrota electoral de 2013 y la desmejorada situación en que quedó la oposición parlamentaria: huérfana de votos y de ideas que trasciendan la esclavizadora coyuntura diaria. Centros de estudios tradicionales y nuevos captaron que los parlamentarios carecen de recursos para desarrollar ideas, y que ignorar eso implica confundir funciones y responsabilidades. Hasta ahora se creía que sólo los partidos debían generar las ideas, lo que corresponde a la etapa ya fenecida de los partidos doctrinarios. El pragmatismo de la política hoy exige un nuevo rumbo, algo que la izquierda intuyó hace mucho.

El tercer factor es el de la batalla de las ideas de los años 2013 y 2014. En la del año 2013, que conmemoró el cuadragésimo aniversario del golpe de estado que derrocó a Salvador Allende, el gran triunfador fue la izquierda, y el relato de esa etapa lo aportó ella. Hasta la Democracia Cristiana intentó disimular que fue decidida opositora al gobierno de la UP y que lo condenó unida a la derecha en el Congreso. Los liberales y la derecha, por su parte, quedaron sin habla. Así la izquierda obtuvo un triunfo arrollador el 2013 en la batalla de las ideas.

El 2014, sin embargo, las cosas cambiaron drásticamente. Estuvieron marcadas en gran medida por la conmemoración del 25º aniversario de la caída del Muro de Berlín y, al final, por el acercamiento entre Cuba y Estados Unidos, que en la isla conducirá a la corta a una economía con capital privado y, a mediano plazo, a la democratización, al tránsito de la dictadura de economía estatal a la democracia de economía de mercado. Ningún partido de izquierda de Chile se manifestó frente a la celebración mundial por el fin del totalitarismo comunista. La Presidenta de Chile sólo expresó en Berlín su gratitud ante un régimen ya extinto, que encarceló a su población para obligarla a construir el socialismo, mientras dirigentes de izquierda felicitaron el 2014 a los hermanos Castro que gobiernan desde 1959 la isla.

El 2014 nos enseñó una cosa en este ámbito: la izquierda no muestra la misma sensibilidad frente a la violación de derechos humanos por parte de regímenes de izquierda que de derecha. Fue una oportunidad desaprovechada por la izquierda, un silencio que la hizo perder definitivamente la superioridad moral ante la derecha en materia de dictaduras. Pero eso no es todo. Hoy queda de manifiesto lo siguiente: a diferencia del centro y la derecha, la izquierda es el único sector político en Chile que respalda hoy regímenes dictatoriales o autoritarios existentes, como Cuba, Corea del Norte o Venezuela. Se trata de una atracción fatal por dictaduras. Es hora que los izquierdistas renovados saquen la voz y modifiquen esa postura en los hechos y los textos. Estimo urgente que todos los partidos políticos incluyan una cláusula anti dictaduras en sus declaraciones de principios, más ahora que recaudarán más recursos que financiamos todos los chilenos.

Por último, la creciente revitalización de las ideas liberales en Chile está siendo alimentada por jóvenes que, preocupados por el avance de las medidas estatistas del Gobierno, medidas que han fracasado en todas partes o van en retirada, sienten ahora curiosidad por la política y la cultura política, y desean conocer a los intelectuales que conforman una tradición que va de Locke a Popper, de Hayek a Isaiah Berlin, de Mario Vargas Llosa a Jesse Norman, por mencionar sólo algunos.

Es probable que el 2015 marque el inicio de un nuevo ciclo en Chile, pero no necesariamente el que anunció la Nueva Mayoría el 2014.

 

Roberto Ampuero, Foro Líbero.

 

 

FOTO: HELEN COOK / FLICKR

Ingresa tu correo para recibir la columna de Roberto Ampuero