Si, como ha dicho la Presidenta, se pretende emular el modelo de la TV pública británica, podría partirse por eliminar los nombramientos políticos en los altos cargos directivos y gerenciales de TVN.
Publicado el 27.05.2016
Comparte:

Para justificar la inyección de 70 millones de dólares a Televisión Nacional, la Presidenta Michelle Bachelet aseguró que busca seguir “el modelo de la BBC, una de las emisoras públicas de mayor prestigio en el mundo”. Algo parecido señaló el ministro Marcelo Díaz, cuando destacó: “Lo que queremos es que Televisión Nacional siga siendo un canal que le pertenece a todos los chilenos, un canal con un gobierno corporativo autónomo e independiente… Siguiendo la experiencia de países que han sido capaces de construir sólidas televisiones públicas, como el Reino Unido”.

El problema es que cualquier tipo de comparación entre la actual TVN y la BBC, especialmente en lo que se refiere a gobernanza, transparencia e independencia, puede resultar francamente muy injusta por el mal momento que vive nuestra televisión pública. Es verdad que una gestión tan deficiente como la de los dos últimos años no tiene por qué poner en tela de juicio un modelo televisivo que gozó de un prestigio bien ganado en las dos décadas anteriores, especialmente si se le compara con el de otros países de América Latina. Pero de ahí a decir que con esta “dirección técnica” podemos llegar a la Premier League es un poco audaz, por decir lo menos.

En el Reino Unido, la televisión pública es efectivamente independiente, sus directores y ejecutivos son verdaderos pioneros en materia televisiva a escala mundial, y cada año rinden cuenta públicamente ante el Parlamento, la ciudadanía y sus competidores para explicar cómo gastan cada centavo y por qué ese dinero no estaría mejor invertido en hospitales, colegios, autopistas o aeropuertos. Así que si se cita el modelo inglés para justificar la transferencia de 70 millones de dólares a los actuales directores de TVN, esto debería ser a cambio de importantes contraprestaciones, sueldos y bonos sujetos a metas bien concretas, y más transparencia y ecuanimidad a la hora de contratar directivos y profesionales para que “el canal de todos los chilenos” no sea en la realidad —como tantas empresas públicas— la bolsa de trabajo de amigos y camaradas.

El gobierno corporativo de la BBC está encabezado por un directorio de 12 miembros. La actual presidenta de ese directorio no es una ex ministra ni fue puesta en ese cargo por su amistad con el primer ministro David Cameron. Sencillamente estamos hablando de una de las personas con más expertise en la dirección de medios de comunicación en uno de los mercados más competitivos del planeta. En concreto, nos referimos a Rona Fairhead, quien antes de llegar a la BBC fue durante ocho años Chairwoman y CEO del grupo Financial Times, y antes había sido directora financiera de Pearson, la compañía matriz del famoso diario económico de color naranja.

Fairhead tiene un postgrado en Derecho de Cambridge y un MBA de la Escuela de Negocios de Harvard. En su impresionante currículum no se hace ninguna mención a su carrera política, sencillamente porque no ha hecho ninguna. Lo mismo ocurre en el caso del vicepresidente del Trust, Roger Carr, quien también ostenta una larga carrera en puestos financieros de empresas privadas y públicas, y quien llegó a ser ni más ni menos que vicepresidente del Banco de Inglaterra.

No hay ningún político tampoco entre los restantes 10 directores de la BBC. Todos ellos son periodistas o expertos en tecnologías digitales o artistas con extensas y destacadas carreras directivas a cargo de la Royal Opera House o el Museo Británico. Son personalidades que se han destacado en la exigente y competitiva sociedad civil británica, dirigiendo medios, organizaciones no gubernamentales como Amnistía Internacional o empresas de los más diversos rubros.

En la cuenta anual de la BBC se detalla hasta el último penny gastado, y obviamente todo el balance es auditado por expertos independientes, quienes están constantemente proponiendo formas de ahorrar y elevar la productividad. En su último informe anual, por ejemplo, la BBC se comprometió a ahorrar 1.500 millones de libras. No contenta con ello, Fairhead aseguró que seguirá bregando para cuidar el dinero de los contribuyentes: “La eficiencia debería ser un viaje sin retorno y la BBC tiene que hacer más al respecto”. ¿Y cómo pretende Fairhead lograr aquello? Reduciendo el número de gerentes, por ejemplo.

Cada año, el directorio de la BBC revisa las cuentas de la dirección ejecutiva, evalúa públicamente el cumplimiento de todas sus metas y establece nuevos objetivos para el año siguiente. En público y con total transparencia. Si cualquier persona piensa que la BBC no está cumpliendo sus metas, no respeta su línea editorial o tiene cualquier motivo para quejarse, puede presentar su reclamo, el que debe ser contestado por los ejecutivos y directivos de la BBC. Si el reclamante no queda satisfecho, su complaint escala al directorio, el que queda entonces a cargo de resolver el problema.

El actual director ejecutivo de la BBC —quien dirige las operaciones de la institución cada día— es Tony Hall, quien fue presidente ejecutivo de la Royal Opera House durante 13 años, y quien antes había completado una carrera de 28 años dentro de la misma BBC, como productor ejecutivo senior, editor periodístico y director de prensa, cargo que ocupó durante 15 años hasta que se fue a dirigir uno de los teatros de ópera y ballet más prestigiosos del planeta.

El salario anual neto de Hall es de 450 mil libras esterlinas, unos 38 millones de pesos mensuales. No tiene ningún otro tipo de ingresos. Todos sus beneficios están claramente detallados en el portal Web institucional. Allí también se puede descargar su contrato y su declaración de intereses, para conocer sus eventuales conflictos en esta materia, y la verdad es que al leerlos dan ganas de tener algunas de esas “incompatibilidades”, pues si bien Hall no declara mantener compromisos partidistas ni corporativos, sí es integrante del Consejo Consultor de la Orquesta Filarmónica de Londres, y doctor honorario de varias universidades. Ese es ni más ni menos el perfil intelectual y profesional del director ejecutivo de la BBC, una de las personalidades con mayor experiencia en medios de comunicación de toda Europa y que ahora dirige el canal público por antonomasia, el mismo que pretende emular TVN.

 

Ricardo Leiva, Académico Facultad de Comunicación Universidad de los Andes.

 

 

FOTO: AGENCIAUNO.