Lo que me llevo para leer y recomiendo ver estas vacaciones, siempre demasiado cortas para todo lo que uno quisiera hacer.
Publicado el 17.02.2017
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Elegí tres libros para mis vacaciones, siempre cortas para todo lo que quisiera leer y hacer, y acabo de ver dos series en Netflix que quiero recomendar.

En libros partí con Un veterano de tres guerras, que tenía pendiente desde que se lanzó hace un par de años y que he gozado desde la primera página. Su protagonista, José Miguel Varela, es lo que llamaríamos hoy un chileno de corazón y, como alguien me dijo hace poco, uno de los personajes más queribles que he conocido en una crónica histórica. El libro es un esfuerzo extraordinario de Guillermo Parvex, descendiente de Varela, quien descifró sus diarios de vida con un relato franco y muy entretenido de sus experiencias en la Guerra del Pacífico, las Campañas de La Araucanía y la Guerra Civil de 1891. Además de los antecedentes históricos, que siempre se agradecen porque aportan perspectivas a hechos relevantes de nuestra vida como nación, la obra cruza las costumbres del Chile de fines del siglo XIX, la geografía humana y territorial de ciudades y poblados de norte a sur, con la opinión de Varela frente a las preocupaciones de una joven ciudadanía.

Me traje también Liberación, de Sandor Marai, uno de mis autores predilectos y de quien ya he leído Memorias de un Burgués, El último encuentro y La Mujer Justa. Marai envuelve siempre a sus personajes en un halo de misterio, con secretos que va soltando de a poco, mientras va metiéndose en sus almas sin pudor con sus miserias. Como otros autores europeos de la primera mitad del siglo XX, me recuerda a mi padre, que nació y creció en España, porque sus relatos son también los de una época marcada por guerras, dolores y por un cierto estilo de vida, con detalles que me contaron de primera fuente desde niña: los cortejos de la juventud, la flor en el ojal, la misa dominical, las vanidades del pueblo, el paso abrupto de la abundancia a la escasez (que llegó muchas veces a la hambruna) y cierta ingenuidad infantil para enfrentarlo todo, incluso la muerte.

Para cerrar mis vacaciones tengo Sonata del Olvido, de Roberto Ampuero, protagonizado por Mefistófeles, dueño de casa en un espacio situado bajo el Congreso en Valparaíso, y por dos de sus huéspedes: Fidel Castro y Augusto Pinochet. Falta mucho aún para que agotemos la historia reciente de Chile y me gusta cómo la enfrenta Ampuero, sin concesiones sectarias, ni justificaciones convenientes, sino con inteligencia y la dosis justa de humor.

Y en series de televisión, quiero recomendar dos que muestran un mismo momento histórico —la Argentina de los 80—, la primera desde la piel de una aparentemente convencional familia de clase media acomodada, y la segunda desde el cuerpo y el alma de un sacerdote jesuita.

Partamos por La historia de un clan, la versión en serie de la película de Pablo Trapero, que estuvo en cartelera en Chile en 2015. Es la historia de la familia Puccio, que en plenos años 80 y desde un muy agradable San Isidro, al norte de Buenos Aires, secuestró a amigos y conocidos, y después de cobrar rescates millonarios, los asesinó (es una historia real y después de la serie le van a dar ganas de buscar todo lo que se haya escrito y mostrado sobre esa locura). Si en la película están insinuadas las motivaciones de Arquímedes Puccio, el jefe del clan, para secuestrar, engañar y matar, en la serie hay tiempo y espacio para hacerlas explícitas y, además, para mostrar a una familia dividida en dos: una mitad colaborando activamente en el crimen –dos de sus tres hijos varones– y la otra –la mujer y las dos hijas– mirando al techo y con distintas razones para callar.

La otra serie que recomiendo es Llámame Francisco, una biografía de Jorge Mario Bergoglio desde que se ordena como sacerdote hasta que es elegido sumo pontífice de la Iglesia Católica. Hay muchos detalles que pueden discutirse, algo de excesiva condescendencia con su figura, la frivolidad con la que se exponen las simpatías por la Teología de la Liberación y la inexplicable omisión de la tensa relación que mantuvo con los gobiernos de los Kirchner. Con todo, la serie está bien hecha, es intensa y en cuatro capítulos muestra a un Papa Francisco y a una Argentina de los que, me parece, no sabemos aún lo suficiente.

 

Isabel Plá, Fundación Avanza Chile

@isabelpla

 

 

FOTO: JUAN GONZALEZ/AGENCIAUNO

 

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