Al igual que las dietas mágicas o los intereses de 5% mensual, el ofertón socialista es un muy mal producto, muy bien adornado y extraordinariamente bien promocionado. Si el ofertón socialista del siglo pasado funcionara, no habría países pobres en el mundo.
Publicado el 21.04.2016
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Si alguien le viene a vender una cajita con frascos de colores que contienen un líquido preparado en base a “elementos naturales recolectados de los frutos de la madre tierra” que le permite bajar 10 kilos en un mes, sin dejar de comer todas esas cosas ricas que a le gustan y lo tienen con unos kilitos demás, probablemente Ud. sentirá una irresistible tentación por comprar la dichosa caja.

Sin embargo, antes de tomar dicha decisión Ud. debería hacer la siguiente reflexión: Si lo que ofrece esta cajita fuese cierto; a) todas las otras dietas que se ofrecen en el mercado habrían desaparecido, b) el señor que inventó esta cajita probablemente sería muy famoso y eventualmente hasta se habría ganado el premio Nobel de medicina, c) no habrían ya personas gordas en el mundo. En el momento en que Ud. se da cuenta que ninguna de las condiciones anteriores se cumplen y comience a dudar de realizar su compra, el vendedor le contará que él mismo ha utilizado los frasquitos y le mostrará algo de su esbelta figura. También le mostrará fotos de gente famosa que supuestamente utiliza esta dieta para mantenerse en forma. En ese momento Ud. tendrá que decidir si confía en su sentido común que le dice que la oferta es “demasiado buena para ser cierta” o en la “evidencia irrefutable” que el vendedor le ha mostrado sobre las bondades de esta dieta mágica. Ante la ansiedad que probablemente le producirá toda esta situación, mi recomendación es que utilice el comodín telefónico. Seguramente Ud. tiene algún amigo médico o una nutricionista a la que podrá llamar antes de decidir la compra para pedirle consejo. La respuesta de dicho profesional probablemente sea similar a la de su propio sentido común. ¡No existen dietas mágicas! Para mantener un peso adecuado hay que comer sano, en cantidades moderadas y hacer ejercicio. Aun así, miles, quizás millones, de personas en todo el mundo, compran distintos tipos de recetas y cajitas mágicas para bajar de peso sin transpirar. Haciendo caso omiso a su propio sentido común y al consejo de los especialistas.

Expuesto como se ha hecho en esta columna, quienes compran las dietas mágicas parecerían ser personas irracionales, débiles, ingenuas y otros epítetos que Ud. estará imaginando. Pero la verdad es que un número muy significativo de personas toma decisiones similares a la compra de los frasquitos mágicos en diferentes ámbitos de su vida. Desde ya hemos visto recientemente cómo miles de personas en Chile invierten sus ahorros  en instrumentos financieros que prometen rentabilidades irrealmente altas, lo cual es muy similar a pretender bajar de peso sin dejar de comer. Lo hacen a pesar de la opinión en contrario de los expertos, que es el equivalente de los doctores en el ejemplo de las dietas mágicas. Por su parte, millones de personas votan en el mundo por candidatos que prometen prosperidad, igualdad y gratuidad en cuatro años y sin mediar más sacrificio que subir los impuestos y aprobar un par de leyes en el Congreso. Cualquier similitud con la realidad es mera coincidencia. Todo esto solo para comprobar que, al igual que las dietas mágicas o los intereses de 5% mensual, el ofertón socialista es un muy mal producto, muy bien adornado y extraordinariamente bien promocionado. Si el ofertón socialista del siglo pasado funcionara, no habría países pobres en el mundo. Lo que se observa, especialmente en la realidad latinoamericana, es que los países que han abrazado el socialismo con más entusiasmo, son también los que menos han reducido la pobreza. Parecido al fenómeno de que quienes están permanentemente probando dietas mágicas nunca bajan de peso.

Aparentemente los seres humanos tenemos una atracción irresistible y hasta irracional por las cosas gratis. Todo lo que sea obtener beneficios inmediatos y sin esfuerzos genera un salto importante en nuestros niveles de endorfina (sustancia que produce el cerebro humano y que al secretarse genera placer ). Esa sensación de placer inmediato es probablemente la que nos empuja a cometer actos irracionales. Como comprar dietas mágica, invertir al 5% mensual “garantizado” o votar por un candidato que promete prosperidad subiendo impuestos. Para mayor abundamiento, ¿conoce Ud. algún peor negocio que una aventura extramatrimonial? Aun así los casos se cuentan por millones.

Al final, el programa populista de la Nueva Mayoría, las prodigiosas rentabilidades de AC Inversions y las dietas milagrosas, son tres versiones de un mismo fenómeno, la natural inclinación del ser humano por tener resultados rápidos, generosos y sin esfuerzo. Afortunadamente, como dijo Abraham Lincoln, se puede engañar una vez a muchos, algunas veces a unos pocos, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo. La mayoría de gente eventualmente aprende de sus errores, aprende a controlar sus pasiones y termina tomando buenas decisiones y votando correctamente.

 

José Ramón Valente, Foro Líbero.

 

 

 

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