Que la subvención se entregara según la matrícula sería un avance, y si aquello se lleva a cabo a través de la modalidad de subsidios portables a la demanda -sistema conocido como bono o cheque escolar-, nos encontraríamos frente a una herramienta que entrega estabilidad económica a las escuelas y que contribuye a disminuir el ausentismo escolar.
Publicado el 23.04.2017
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A comienzo de mes nos enteramos de que la Superintendencia de Educación, en los dos últimos años, ha sancionado a 91 colegios por problemas al declarar la asistencia, irregularidades que van desde graves adulteraciones a los registros hasta errores menores al momento de informarla. Lamentablemente, esta situación no es aislada, en 2016 se cerraron 14 colegios por adulterar la asistencia y no rendir la subvención escolar; en 2012 fueron 38 las escuelas a las que se les revocó el reconocimiento oficial debido al incumplimiento de la ley, siendo uno de los elementos la adulteración de la asistencia.

En el mundo de las escuelas municipales y de las particulares subvencionadas, el tema de la asistencia es de gran importancia, debido a que en atención a ella se calcula la subvención que reciben, representando aquella un gran porcentaje de los recursos con que cuentan, lo que les causa muchos problemas. Esto ha provocado que en los últimos años el mundo académico y político haya discutido si se mantiene el actual sistema de financiamiento escolar, se modifica o se cambia por completo.

Dentro de las opciones que se barajan, la más simple de concretar es la instauración de una subvención en atención a la matrícula del establecimiento educacional. De aquella manera, las escuelas tendrían mayor estabilidad en sus ingresos, los cuales ya no serían variables –según la asistencia promedio- y podrían cumplir mejor sus compromisos financieros.

Bajo este escenario, que la subvención se entregue según la matrícula sería un avance, y si aquello se lleva a cabo a través de la modalidad de subsidios portables a la demanda -sistema conocido como bono o cheque escolar-, nos encontraríamos frente a una herramienta que entrega estabilidad económica a las escuelas y que contribuye a disminuir el ausentismo escolar.

Con un sistema de financiamiento estructurado así, se lograría que las familias conociesen el costo de la educación, lo cual incentivaría un compromiso entre ellas y las escuelas, involucrándolas más en los procesos educativos y valorizando la importancia de la asistencia. A fin de cuentas, a nadie le gusta tirar a la basura su dinero. Las familias, además, consientes del costo, exigirían calidad, y las escuelas se verían incentivadas a entregar ofertas educativas atractivas para sus educandos, estimulando de aquella manera una disminución en los niveles de ausentismo. Los alumnos asistirían a escuelas que se interesan en sus preferencias.

Y hay más ventajas: el Estado libera recursos, pues ya no debe fiscalizar la asistencia; los docentes y sostenedores estarían más enfocados en los procesos de aprendizaje; y no existiría incentivo a defraudar la fe pública.

Si aún hay temores de que el ausentismo crezca con un sistema de cheques escolares, se deben considerar otras políticas, algunas ya operativas y otras fáciles de hacer realidad. Entre las primeras se encuentran el “Bono por Asistencia Escolar” y “Bono al Logro Escolar”, ambos otorgados por el Ministerio de Desarrollo Social a los sectores más vulnerables de la población. Estas herramientas claramente tienden a incentivar la asistencia escolar y además traspasan la responsabilidad a quienes les corresponde: las familias.

También se pueden considerar campañas públicas de sensibilización sobre la importancia de la asistencia escolar. El Estado podría recordar que la escolaridad es obligatoria en nuestro país, colaborando con las familias a cumplir ese deber, por ejemplo, profundizando herramientas como la subvención escolar preferencial, fondos de transporte rural o apoyando directamente a las escuelas en las zonas climáticamente adversas, además de desplegar su rol subsidiario.

El aumento del gasto no es garantía de mejores resultados, como demuestra la conocida Ley de Rendimientos Decrecientes. Lo que se requiere para que hoy podamos lograr mejores resultados es modificar los factores, y partir instaurando un financiamiento vía cheques escolares.

 

Iván M. Garay Pagliai, director ejecutivo de Cheque Escolar

 

 

FOTO: PABLO OVALLE ISASMENDI /AGENCIAUNO