Hoy Chile necesita que actuemos con más solidaridad, que hablemos en torno a lo que nos convoca, más que a lo que nos divide.
Publicado el 11.04.2016
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Hace algunas semanas uno de los principales bancos que operan en nuestro país desarrolló un seminario en el cual el concepto que convocaba era la solidaridad.

Para muchos, el atractivo fundamental del evento era la figura del fundador y líder del movimiento del mismo nombre (Lech Walesa), para otros ver a un ex Presidente (Sebastián Piñera) debatiendo y para algunos escuchar a un aguzado columnista y rector (Carlos Peña). Sin embargo, considero que más que los actores, acá lo importante es la historia y el título que los unía, la solidaridad. Una palabra de la cual nos jactamos mucho -como chilenos- pero que no implementamos en su real y total dimensión. Menos hoy cuando asistimos a lo que muchos llaman un país dividido y quizás algo trizado.

Ya hemos hablado mucho de las causas del descontento generalizado, del ciudadano “empoderado”, de la crisis de confianza, la falta de compliance, los gobiernos corporativos, la transparencia, la ética y la estética, de los riesgos reputacionales, etcétera y etcétera. Todos antecedentes y, de una u otra manera, causas o acciones que han redundado en la situación actual. No obstante, considero que hoy es necesario hacer foco en los pasos que tenemos que dar para llegar a una solución y/o al menos de pensar como construir un camino juntos.

Así, hoy Chile necesita que actuemos con más solidaridad, que hablemos en torno a lo que nos convoca, más que a lo que nos divide. Que busquemos nuevas bases, en torno a derechos, deberes y también a la dignidad. Que el del lado no se sienta pasado a llevar. Donde no sea suficiente que algo cumpla con lo legal. Y donde el “parecerlo” sea tan relevante como el “serlo”.

Esto sin lugar a dudas requiere de una nueva mirada y en donde asumamos que el llegar a acuerdos sea nuestro “desde”. Para esto debemos hacer un “cambio de switch” y entender que la búsqueda de estos acuerdos no implique la renuncia o el renegar de lo que somos, ni mucho menos de nuestros principios y/o ideas.

Así, hoy tenemos que pensar en el largo plazo, en querer ser parte de algo más grande. En donde el querer ser parte de algo mayor sea el hilo conductor de una construcción, de un Chile entre todos, con todos y para todos.

No debemos buscar muy lejos ni pensar en complejas estrategias, debemos ir a lo más sencillo. Como dijo uno de los oradores del seminario -que mencionaba al principio de esta columna- debemos poner la solidaridad en el centro de nuestras vidas y recorrer juntos ese camino.

De esta forma estaremos dando pasos firmes, decididos y especialmente consensuados para ir a las bases para reconstruir a nuestro país.

 

Claudio Ramírez, socio y gerente general de Llorente & Cuenca.

 

FOTO: PABLO VERA LISPERGUER/AGENCIAUNO