Estamos viviendo una vuelta de tuerca de la famosa frase de McLuhan “El medio es el mensaje”. Sin duda una situación peligrosa, silenciosa, que va avanzando por los recovecos; adaptándose a los medios de hoy, para luego dar el golpe… el socialismo sabe muy bien que quien domina a los medios de comunicación; domina a las masas.
Publicado el 18.04.2016
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Marshall McLuhan (1911-1980) fue un filósofo y profesor de inmenso talento que continua vivo y vigente a través de sus postulados. Dentro de éstos es ampliamente conocido por el que explica de los efectos de los medios de comunicación en los procesos sociales, el arte y la literatura. “El medio es el mensaje” es una de sus frases para el bronce, que en fácil, busca explicar que la forma de un medio se incrusta en el mensaje, creando una relación simbiótica en la que las características propias del formato influyen en cómo el mensaje se percibe. Lo digo más simple aún. Una misma noticia será percibida en forma distinta si la transmito por TV, la escribo en un periódico, la locuteo en radio, la subo a un medio online; y hoy sumemos, si la viralizo en una red social.

Toda esta explicación va a que entendamos el surgimiento de peligrosos síntomas que se están dando en el gobierno socialista de Michelle Bachelet, y que no parecen ser mera coincidencia, sino que respuesta a una planificación con fines claros.

Es que si usted no se ha dado cuenta, sutilmente, poco a poco, se han tomado medidas que han buscado moldear –solapadamente- a los medios y lo que éstos transmiten. ¿Algunos ejemplos? Vamos. El más reciente: obligar a los medios de comunicación masiva a publicitar –gratuitamente- los spot del proceso constituyente, donde por su puesto, el mensaje será envasado por el gobierno, y no reporteado ni ajustado a la editorial de cada medio. Serán transmitidos entre los días 17 y 23 de abril y en horario prime.

La llamada ley Mordaza, en la que senadores buscaban pena de cárcel a las personas que filtren información de un proceso judicial de carácter reservado. Ergo, si un periodista, lograba “golpear” con una noticia relevante iba a tener que celebrar, incluso, en la cárcel. Al menos en ésta, las agrupaciones de prensa, reclamaron y gritaron, logrando que, al parecer, no se vaya a aplicar lo anterior a los periodistas. Ahora la indicación está siendo analizada por la Cámara de Diputados. Veremos qué sale. Pero si se logra excluir a los periodistas, igual se ponen fuertes obstáculos para reportear e informar.

Y qué decir de la ocurrencia de La Moneda –en enero de este año- de decidir qué medios acreditados, y cuáles no, podrían acompañar a la Presidenta en sus viajes oficiales a regiones y fuera del país. ¿La razón oficial? Abaratar costos y logística. ¿Lectura entre líneas?, favorecer a los que publican noticias positivas de Palacio y amedrentar a los periodistas “chúcaros”, es decir, censura pura. Nuevamente, el reclamo de los medios y líderes de opinión, lograron que se retrocediera y se diera marcha atrás. Pero costó.

De estos tres ejemplos, el Ejecutivo ha logrado éxito (en sólo unos meses) en el 50% de los casos (1,5 de tres). Nada mal.

¿Usted cree que tras todas estas situaciones hubo casualidad?, ¿ignorancia por parte del Poder Ejecutivo y Legislativo? Somos todos adultos. Aquí no se da puntada sin hilo. Lo que sí pareciera haber detrás de estos casos y los que vendrán, es el constante interés del socialismo por influir y concientizar, para –finalmente- doblegar a los medios de comunicación. Hoy es de manera sutil, adaptándose al formato de ellos, dictaminando medidas que parecieran aisladas, por si resultan. Es una vuelta de tuerca muy efectiva a la famosa frase de McLuhan “El medio es el mensaje”, modelando y presionado a los formatos. Sin duda una realidad peligrosa, silenciosa, que va avanzando por los recovecos; adaptándose a lo que hay, para luego dar el golpe… el que domina a los medios de comunicación; domina a las masas.

Pero hay esperanzas. Que ANATEL, la ARCHI, la ANP, colegio de Periodistas y líderes de opinión alcen la voz en forma firme, constante y seria; y segundo, las redes sociales, que los poderes del Olimpo no laven el cerebro de los twitteros, miembros de Facebook, etc…; no vaya a ser que el gobierno también busque adaptarse a estos medios para imponer sus mensajes. Ya hay atisbos, los veo, los leo; por ello, el llamado es a estar atentos, gritar, defenderse, ser todos fiscalizadores y no dejar que se coarte ningún milímetro la libertad de expresión. Conquistarla ha costado mucho.

 

Rosario Moreno C., Periodista y Licenciada en Historia UC.

 

 

FOTO:PEDRO CERDA/AGENCIAUNO