No es fácil ser empresario. Son muchas las responsabilidades e incertidumbres que se enfrentan y de nada sirve que se agravie a quienes deciden emprender, generar trabajo, y crear riqueza para que a todos nos vaya mejor.
Publicado el 06.09.2015
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Hola, cómo están. Les pido que me den unos minutos de su tiempo para que pueda contarles un secreto. Solo a ustedes, porque si lo que les voy a comentar lo expongo  públicamente, tengo una alta posibilidad en estos días de ser insultado.

Bueno, les confidencio que soy empresario. Pequeño o mediano, como se nos quiera tildar, pero empresario al fin. Y me atrevo a comentárselos porque sé que no me  podrán decir ninguna de las cosas con las que acostumbran llamarnos. Sí, esas mismas. Chupasangres nos dijeron por ahí, los poderosos de siempre, abusadores, adictos al lucro, opuestos a la gratuidad en la educación según los estudiantes que se tomaron la CPC y la imagen pública que tenemos mejor no les digo.

Me dio por contarles que soy empresario para hacer una catarsis personal, porque particularmente en estos días en los que se discute la famosa reforma laboral, cansa ser tan mal tratados. Cansa ver y leer las verdaderas caricaturas sobre el empresariado. Cansa escuchar que nos llevamos la gran torta y el resto de nuestros colaboradores se llevan las migas, que los derechos de los trabajadores no son respetados, y un gran etcétera.

Fíjense que en estos últimos 18 meses, además de la preocupación diaria de generar los recursos que nos permitan cumplir con todas nuestras obligaciones y especialmente con la responsabilidad que sentimos y asumimos por las familias de nuestra gente, nos tuvimos que hacer cargo de la nueva realidad nacional, lo que nos ha significado un montón de problemas que muchas veces nos dejan sin dormir.

Imagínense lo que es no tener claro cómo serán las nuevas leyes laborales. ¿Cómo se va a negociar? ¿Qué pasará con los que no estén en los sindicatos? Imaginen además lo que implica no lograr entender con claridad cómo se aplicará el régimen impositivo al cual estaremos sometidos. Ni mencionar mejor lo que una nueva constitución podría cambiar en las reglas del juego. Pero no solo eso. Piensen por ejemplo en los camioneros que los asaltan y les roban todo, o aquellos a quienes les incendian sus camiones y por supuesto paga Moya; en los exportadores que han tenido que soportar millonarias pérdidas por las huelgas ilegales en puertos y aeropuertos; en los agricultores que les incendian sus fundos y los atacan violentamente en La Araucanía; en los mini empresarios que les han destruido todo en las marchas. Y el dólar y las crisis.

Pero hay más. Piensen que un Ministro de la Corte Suprema declaró que en los juicios laborales, él le da siempre la razón al más débil. Imagino que les queda claro a quién se refería. O sea, la justicia laboral no brinda justicia, sino que practica activismo judicial.

Y para qué hablar de la delincuencia. Sí; a nosotros también nos visitaron en la oficina y, como les gustaron algunos de nuestros computadores, decidieron llevárselos para la casa, total a nosotros nos sobraban. Por supuesto que a pesar de ver las imágenes en las cámaras del edificio, no ha pasado nada. Pero bueno, total uno es empresario.

Que más les puedo contar. Que cuando uno es chico, tenemos que hacernos cargo de vender, de cobrar, de financiarnos, de solucionar todos los problemas, de reunirnos con los contadores, de recurrir a los abogados para entender las nuevas reglas del juego, de pensar en cómo crecer y sobrevivir, de pagar las imposiciones el 10, el IVA y el PPM el 12, los impuestos en abril, de firmar los cheques, de visitar los clientes, de liderar, de proyectar, de entrenar y de generar trabajo y, por cierto, pagar los sueldos a fin de mes.

No es fácil ser empresario queridos lectores. Son muchas las responsabilidades e incertidumbres que se enfrentan y de nada sirve que se agravie a quienes deciden emprender, generar trabajo, y crear riqueza para que a todos nos vaya mejor. Cuidemos a los empresarios. Chile los necesita.

 

Jaime Jankelevich, consultor de empresas.

 

 

Foto: FELIPE FREDES F/AGENCIAUNO