Si Valdés se queda en el diagnóstico y la buena onda con los otros ministros, pero no es capaz de reformar las reforma laboral y tributaria, aprobar un presupuesto austero para el 2016 y proponer medidas para mejorar la confianza de consumidores y empresarios, más temprano que tarde la hinchada y la prensa van a comenzar a hablar de la sequía goleadora del ministro.
Publicado el 10.09.2015
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La semana pasada se informaba en los medios que los clubes de fútbol de la liga inglesa habían pagado cerca de mil millones de dólares en las contrataciones de la presente temporada. Como de costumbre, los goleadores se llevaron la mayor parte de esa torta. Al parecer, hacer goles es mucho mas valioso que atajarlos. En efecto, los clubes pagan sumas sustancialmente superiores por los delanteros goleadores que por un buen defensa o un extraordinario arquero. Por ejemplo, el arquero chileno Claudio Bravo, probablemente el mejor de la liga española, vale aproximadamente un décimo que su compañero y goleador del Barcelona, Lionel Messi.

Esta semana se realizó el Chile Day en Londres. El ministro de Hacienda jugó un buen partido. Rodrigo Valdés dejó una muy buena impresión en una audiencia de más de 300 participantes chilenos y extranjeros que se congregaron en “La City”. El ministro habló claramente de la necesidad de reestudiar las reformas que afectan negativamente el crecimiento, de cuidar las instituciones que han permitido un avance significativo de Chile en los últimos 25 años y de las restricciones financieras que enfrenta nuestro país ante el deprimido escenario de precios del cobre. Un discurso diametralmente distinto del de su antecesor, que el año pasado en el mismo escenario habló de la necesidad de avanzar con las reformas y de expandir el gasto público para reactivar la economía.

El ministro recalcó que llevaba solo cuatro meses en el cargo. Probablemente lo hizo para pedirle paciencia a una hinchada que lo ve jugando bien, pero sin hacer goles todavía. Se dice que un buen delantero debe marcar al menos 20 goles en la temporada para justificar su contratación. El juego bonito y las habilitaciones a los compañeros son bien recibidas. Pero goles son amores y no buenas razones. Si Valdés se queda en el diagnóstico y la buena onda con los otros ministros, pero no es capaz de reformar las reforma laboral y tributaria, de aprobar un presupuesto austero para el 2016 y proponer medidas para mejorar la confianza de consumidores y empresarios, más temprano que tarde la hinchada y la prensa van ha comenzar a hablar de la sequía goleadora del ministro.

 

José Ramón Valente, Foro Líbero.

 

 

FOTO: MINISTERIO DE HACIENDA.

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