El gobierno continúa ignorando un problema que crece y en cuya prevención es evidente que está fallando.
Publicado el 03.06.2016
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Mientras la Presidenta de la República entregaba su tercera cuenta pública frente al Congreso pleno, en las afueras del recinto un grupo de delincuentes forzaba, saqueaba e incendiaba un edificio patrimonial, hecho que terminó con la muerte del guardia del recinto y sin responsable formalizado.

El discurso del 21 de mayo fue empañado por la violencia. Todos los años se reúnen grupos de antisociales a hacer desmanes y provocar conflictos, pero esta vez, con la muerte del nochero, medios, analistas, parlamentarios, autoridades y ciudadanía se abocaron a condenar los hechos y a exigir que se juzgue a los responsables con todo el peso de la ley. Las imágenes en televisión eran reveladoras y devastadoras: tras periodistas y miembros del Congreso se mostraban imágenes del desorden y violencia, encapuchados rompiendo propiedad pública y atacando a Carabineros en un caos total.

El general director de Carabineros, Bruno Villalobos, tras escuchar críticas al actuar de la institución que lidera, sacó fuertemente la voz para decir que quien había fallado no habían sido ellos, sino que “el que falla es el país”. Sin embargo, en una democracia representativa, es el Estado, materializado en el gobierno, quien debe asegurar que sus ciudadanos puedan convivir en paz.

Pocos minutos antes, la Presidenta de la República abría su discurso comentando que “estamos orgullosos de Chile”, que “¡hemos avanzado mucho en tan sólo 26 meses!”. Sin embargo, dejaba para la página 20 (de 30) el tema que más preocupa a la población y le dedica menos de una plana (es decir, menos de tres minutos), a un asunto que hoy afecta a todos los chilenos en su calidad de vida y en su diario vivir.

En ese pequeñísimo espacio, donde ciertamente hubo lugar para slogans, sólo se repitió la creación del Banco Unificado de Datos (el cual comenzó su diseño en el gobierno anterior), se mencionó un aumento de carabineros y detectives, de comisarías, una ley que fortalece al Ministerio Público y Ley de Controles de Armas y Explosivos. Importante fue la mención –en tres frases– del mal llamado Programa 24 horas, pero ni un atisbo de alguna política pública, programa o proyecto que se enfoque decididamente al decrecimiento de la victimización y del temor de la ciudadanía.

Los números no mienten. Menos de una semana después de este escuálido anuncio o recuento en materia de seguridad pública, el gobierno da a conocer –con dos meses de retraso– los resultados de la Encuesta Nacional Urbana de Seguridad Ciudadana (ENUSC), estadísticas oficiales reconocidas por todos los sectores y actores como las más representativas de la realidad del país. Estos mostraron, sin dudas ni ideología, que la victimización aumentó de manera significativa. Con un crecimiento de 23,5% a 26,4% (y aumentando en todas las regiones a excepción de Aysén), más de un cuarto de los chilenos fue víctima de un delito de mayor connotación social durante el año 2015. Adicionalmente, un 86,8% de las personas percibió que la delincuencia en el país aumentó, creciendo casi siete puntos desde el año anterior.

Así las cosas, es indispensable que se repiensen las políticas que se están implementando en el gobierno en materia de seguridad pública. Si bien se requiere de una acción conjunta de las autoridades con el gobierno local, policías, fiscales y comunidad, es el gobierno el responsable último del diseño, implementación y evaluación de políticas efectivas, basadas en evidencia, que tengan por objetivo central la disminución de la victimización y, con ello, mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.

Hoy existe evidencia suficiente y contundente para sostener que la prevención secundaria (dirigida a niños, niñas y adolescentes que presentan factores de riesgo que los hace más propensos a entrar en una senda delictual) es la mejor fórmula para disminuir la victimización en el largo plazo. Es la prevención, en todos sus niveles, la que se requiere presente en todas las políticas que pretendan contribuir a aumentar la seguridad de las personas. Sin embargo, no fue mencionada en el discurso ni como logro ni como proyecto, mientras delincuentes se tomaban las calles de Valparaíso cometiendo un sinfín de delitos que terminaron con la vida de un inocente y la paciencia del país.

El que falla es el gobierno.

 

Pía Greene M., experta en seguridad y ex asesora del Ministerio del Interior y Seguridad Pública.

 

 

FOTO: PABLO VERA LISPERGUER/AGENCIAUNO.