Este segundo tiempo en el que se supone que se pondría al crecimiento económico en el centro de las prioridades del gobierno no sería más que una pantalla. El verdadero objetivo es recuperar apoyo, especialmente en los sectores de más bajos ingresos.
Publicado el 23.07.2015
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Comienza el segundo tiempo, hay un par de cambios importantes en la formación del equipo porque hay que remontar un marcador adverso, pero en los primeros diez minutos de juego los espectadores no alcanzamos a percibir cuáles son las instrucciones que este equipo recibió del Director Técnico en esa siempre misteriosa y mítica charla del entretiempo en el camarín.

Si quisiéramos extremar el punto podría decirse que el equipo ni siquiera tiene claro cuál es el arco en que han de marcarse los goles. Así de perdidos están los jugadores de la Nueva Mayoría en este segundo tiempo. Y es preocupante pero empiezan, a medida que transcurren los minutos, las recriminaciones entre jugadores del mismo equipo. Pareciera que cada uno juega su propio partido y, lo que es peor, que algunos tienen objetivos distintos. Decididamente falta un líder al interior de la cancha.

La arenga de realismo sin renuncia que lanzó el técnico a la salida del camarín no se entendió cabalmente. Algunos piensan que significa que hay que seguir haciendo las cosas como en el primer tiempo pero metiéndole un poco más. Otros, por el contrario, creen que hay que cambiar totalmente la forma de jugar, bajar el ritmo, tratar mejor el balón, hacer una pausa y asociarse más en el juego.

Hasta aquí por ahora la analogía futbolística. Lo cierto es que lo que se espera del gobierno de Michelle Bachelet es que se especifique mejor cuáles reformas van y cuáles no. ¿Hay o no reforma constitucional durante esta administración? ¿La reforma laboral se modera para aceptar los pactos y permitir por la vía de los servicios mínimos que la empresa pueda seguir operando mínimamente para no afectar su patrimonio, o se sigue radicalizando? ¿Hay o no revisión de la reforma tributaria? Recordemos que en definitiva, si lo que se quiere es terminar con la incertidumbre y poner el acento en el crecimiento económico y mejorar las expectativas de empresarios y consumidores, hay que clarificar todas esas cosas.

Porque si bien es cierto que el gobierno y especialmente los ministros de Interior y Hacienda han moderado el discurso, en la práctica esto no se nota. En el Congreso los proyectos de la reforma educacional siguen siendo “tironeados” por la bancada estudiantil hacia versiones más radicales que las que originalmente tenía el Ejecutivo. En la reforma laboral pasa exactamente lo mismo y los activistas aquí están también en el Partido Comunista y la CUT, a los que se agregan parlamentarios del Partido Socialista y la Democracia Cristiana. En materia Constitucional, la bancada AC, por asamblea Constituyente, sigue siendo mayoría en la Cámara de Diputados.

Quizás lo que sucede es que el equipo de la Nueva Mayoría está engañando al rival y a los espectadores, y su “segundo tiempo” no va por el lado de reactivar la economía, lo que sería un volador de luces, sino por una vuelta a la Michelle Bachelet del primer gobierno, que privilegie los beneficios sociales por sobre cualquier otra cosa.

Algunos indicios ya hay. Un proyecto de ley que suprime la cotización de 5% a los jubilados que aún la mantienen después de la ley de Sebastián Piñera que eliminó el 7% a los jubilados de menos recursos. Cuesta 500 millones de dólares al año. Otro proyecto establece indemnizaciones reparatorias para víctimas de violaciones a los derechos humanos y sus familias. También cuesta cerca de 500 millones de dólares al año.

Si estamos en lo cierto, pronto aparecerá un bono invierno. Y quizás cuántas cosas más. No demasiado caras, pero directo a la vena.

Así, este segundo tiempo en el que se supone que se pondría al crecimiento económico en el centro de las prioridades del gobierno no sería más que una pantalla. El verdadero objetivo es recuperar apoyo, especialmente en los sectores de más bajos ingresos. Total, la mayoría de los economistas serios empiezan a coincidir en que, para esta administración, los resultados económicos ya están jugados. Seguiremos creciendo al 2% durante todo el período. Las reformas, los bonos y demases impactarán en la economía en el mediano plazo.

¿Qué dirá de esto el ministro de Hacienda?

 

Luis Larraín, Foro Líbero.

 

 

FOTO:CRISTOBAL ESCOBAR/AGENCIAUNO

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