En política no existen las coincidencias. Las acusaciones contra Sebastián Piñera surgieron pocas semanas después de la derrota oficialista en las municipales 2016. El ex Presidente era entonces y es hoy, la principal amenaza para una Nueva Mayoría agónica, cuyo primer gobierno dejará un legado difícil de olvidar para millones de chilenos: retroceso en prácticamente todo, menos en deuda pública y mochilas sociales.
Publicado el 06.01.2017
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El 15 de noviembre, diez días antes de iniciarse el trabajo de campo de la encuesta CEP, un medio electrónico publicaba una nota sobre las inversiones del ex Presidente Sebastián Piñera en Exalmar. En cosa de horas, la Nueva Mayoría aprobaba una comisión investigadora en la Cámara de Diputados y se desplegaba una de las peores guerras sucias que hemos presenciado los chilenos desde el retorno a la democracia.

Una tras otra, Piñera enfrentó todas las acusaciones. Se le acusó de ocultar información en el fideicomiso ciego, al que se sometió voluntariamente cuando aún no existía como figura jurídica y que hoy, ya obligatorio, tiene alcance solo para inversiones en Chile. Se puso en duda su conducción presidencial frente a la defensa de los intereses de Chile ante el Tribunal de La Haya en el litigio con Perú, tras lo cual fue respaldado por todos los ex cancilleres (con excepción de José Miguel Insulza, ya constituido en precandidato presidencial). Se hostilizó a sus hijos, en una táctica que muchos creemos tenía por propósito ejercer presión sobre su familia. Y, en un asomo del verdadero fondo de la cuestión, se levantó una crítica solapada a su situación económica (Ricardo Lagos dijo en un programa de televisión, muy orgulloso, que él nunca había comprado acciones en la Bolsa de Comercio … ¡como si hacerlo fuera un delito!).

El miércoles, un día antes de publicarse la CEP, el director del Servicio de Impuestos Internos declaraba en la mentada comisión investigadora que la inversión en Exalmar “cumplió con la normativa”, que además fue notificada oportunamente ante ese organismo y descartaba irregularidades tributarias.

Imagino la decepción para quienes estuvieron detrás de esa guerra (y para unos pocos que, desde la derecha, se fueron sumando) cuando ayer se leyeron los resultados de la CEP. Sebastián Piñera no solo sigue liderando las preferencias y la percepción de que será el próximo Presidente de Chile, sino que mejora ambas posiciones respecto de la misma encuesta en julio pasado (además, encabeza otros dos sondeos publicados esta semana). Y un punto interesante: mantiene una distancia mayor a la esperada con Alejandro Guillier, la mejor carta de la izquierda y continuador del gobierno de Michelle Bachelet.

Solo para tenerlos como referencia -no vaya alguien a creer que me las doy de pitonisa-, déjeme insistir en dos datos que arroja la encuesta. El primero: al menos en las últimas cuatro elecciones presidenciales, siempre quien encabezó la CEP realizada un año antes (Lagos en diciembre de 1998, Bachelet en diciembre de 2004, Piñera a fines de 2008 y Bachelet en diciembre de 2012), resultó electo Presidente de la República.

El segundo dato, tal vez más importante que el anterior y respecto del cual la Presidenta Bachelet y la Nueva Mayoría han hecho caso omiso: en la misma CEP, el promedio de la percepción de progreso de Chile en los sondeos de esta serie desde 2014 hasta la publicada ayer es la mitad (22%) del promedio que se registraba en las mediciones realizadas durante los cuatro años del Gobierno de Piñera (40%). Tal vez en ese dato, inofensivo aparentemente, esté la respuesta de por qué los chilenos tienen hoy los ojos puestos en una persona más que en otra.

En política no existen las coincidencias. Las acusaciones contra Sebastián Piñera surgieron pocas semanas después de la derrota oficialista en las municipales 2016. El ex Presidente era entonces y es hoy, la principal amenaza para una Nueva Mayoría agónica, cuyo primer gobierno dejará un legado difícil de olvidar para millones de chilenos: retroceso en prácticamente todo, menos en deuda pública y mochilas sociales.

 

Isabel Plá, Fundación Avanza Chile

@isabelpla

 

 

FOTO: RODRIGO SAENZL/AGENCIAUNO

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