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Publicado el 07 de diciembre, 2014

Se terminó el efectivo, mi teniente

"Llame a la central de comunicaciones y dígales que se nos acabó la plata, para que manden a traer más de la bóveda que instaló el banco en la prefectura."
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– ¿Cómo? ¿Qué está diciendo cabo?

– Sí mi teniente, en el cajero automático. Se acabó la plata y la gente está reclamando.

– Bueno, que vaya González en el radiopatrulla a buscar más, ya debería tocar el turno de recargar los cajeros de la comisaría.

– Es que mi sargento salió en el radiopatrulla a vender los bonos de Fonasa.

– ¿Y todavía no vuelve?

– Es que si no terminamos de vender los bonos hoy día, mañana no va a haber personal para pagar las pensiones y usted sabe mi teniente que en esta comisaría tenemos dos cajas pagadoras no más. Nada que ver con la 38, allá tienen un centro de pagos completo. El capitán que está a cargo dice que mi coronel está pensando ofrecerle un espacio que queda libre en la guardia a una joyería de esas del barrio alto para que ponga un local de venta, parece que allá hay unos polis que saben harto de joyas y lo podrían atender. La idea es que si empezamos a instalar joyerías y casas de cambio en las comisarías van a disminuir los asaltos en los mall.

– No sea pelotudo cabo, cómo se le ocurre que van a haber carabineros vendiendo joyas en una comisaría.

– En serio mi teniente, no se enoje. Si lo que pasa es que justo en la 38 hay tres polis que trabajaron en el OS7 y se especializaron en investigar robos de joyería. Pero eso era antes, cuando teníamos más tiempo para investigar delitos y esas cosas, ahora con los convenios la cosa es distinta.

– Ya, ya, ya. Llame a la central de comunicaciones y dígales que se nos acabó la plata, para que manden a traer más de la bóveda que instaló el banco en la prefectura. Y déjeme tranquilo, que estoy estudiando para el examen de procedimientos policiales inclusivos.

– Me está hueveando mi teniente…

– Qué dijo, insolente.

– Perdón, mi teniente, se me salió. ¿Qué es eso de un examen de procedimientos policiales inclusivos? En serio, no es por faltarle el respeto, es que no lo había escuchado nunca.

– Sí, pues. ¿No supo lo que le pasó al teniente Martínez?

– ¿Ese teniente al que echaron por una cuestión de discriminación? Era re buena persona, yo lo conocí en Cerrillos.

– Sí pues, el teniente Martínez. Estaba de servicio en un hospital, resulta que un doctor lo llamó y le dijo que un señor quería entrar con un niño a un sector en que sólo podían entrar las mamás; el teniente Martínez preguntó qué pasaba, el niño le contestó que se llamaba Nicolás y que… Bueno, da lo mismo, echaron al pobre flaco Martínez y ahora todos tenemos que hacer un examen de procedimientos policiales inclusivos.

– Aaaah. Oiga, de verdad que no lo quiero fregar mi teniente, pero hay una señora afuera que está súper enojada y que insiste hablar con el oficial de guardia.

– ¿Qué problema tiene?

– No sé algo de que le venden drogas a su hijo, no le pude escuchar muy bien, porque justo se apagó uno de los tres cajeros y la gente que venía a sacar plata me estaba reclamando al mismo tiempo.

– Ya hazla pasar, ojalá que sea rápido, porque mi examen es mañana.

– Buenos días señor oficial, perdone que lo moleste, pero tengo un problema muy grave y nadie me ayuda.

– ¿Cuénteme señora que le pasó?

– Es que tengo un hijo de 14 años en el colegio que está aquí en la Plaza Gabriela Mistral, resulta que en el colegio hay un grupo de marihuaneros que le vende drogas a los niños y al que no compra lo siguen afuera del colegio y le pegan.

– ¿Habló en el colegio señora?

– Eso fue lo primero que hice, pero el rector me dijo que no podía hacer nada, que el colegio es particular subvencionado, que tiene a la superintendencia encima, que no puede discriminar, ni menos expulsar a los alumnos y que los papás de esos alumnos también lo tienen amenazado a él.

– ¿Y no ha pensado en cambiarlo de colegio?

– Pero señor oficial, si ese es el mejor colegio de la comuna, tiene los mejores resultados en el Simce y ahí están los amigos de mi hijo. Además, ¿a dónde me lo voy a llevar? El liceo municipal pasa tomado, los profesores van cuando quieren y al que pone malas notas lo echan.

– Ya señora, pero ¿qué es lo quiere? ¿Quiere hacer una denuncia? Yo se la tomo y la mando a la Fiscalía.

– Pero señor oficial, qué gano con que mande una denuncia a la Fiscalía, van a citar a los marihuaneros, les van a contar, no va a pasar nada y ahí sí que voy a tener que sacar a mi hijo del colegio y capaz que hasta que me tenga que ir a vivir a otra parte. Yo lo único que quiero es que ustedes hagan algo, para eso son la policía, están para protegernos a nosotros. ¿O no?

– Señora, ojalá pudiera, para eso me hice carabinero. Pero, como le digo yo, lo único que puedo hacer es tomarle la denuncia.

– Gracias señor, tenía razón mi marido en lo que me dijo.

– ¿Y qué le dijo su marido?

– Que no perdiera el tiempo viniendo para acá, que lo único que podía hacer era armar un grupo de papás y arreglar ellos el problema.

– Mire señora, voy a hacer como que no escuché eso, pero le advierto que voy a anotar sus datos y a la primera vamos a ir a buscar preso a su marido. Dígale que no sea tonto y no se meta en líos, la ley es muy dura.

– Mi teniente, mi teniente…

– ¿Qué quiere ahora cabo?

– Mire en la tele, hay un diputado diciendo que con la instalación de los cajeros y los otros servicios que ahora estamos dando en las comisarías de Carabineros volvió a ser la institución social que siempre debió ser. A todo esto y qué hacemos con el cajero mi teniente, se acabó el efectivo.

– Me importa un carajo el maldito cajero, y no deje entrar ni una vieja más a reclamar que le venden drogas a los hijos, que los asaltan o que en la micro le quitaron la cartera. Déjeme estudiar para el examen de discriminación o voy a terminar de guardia en un mall como el flaco Martínez.

 

Gonzalo Cordero, Foro Líbero.

 

 

FOTO: AGENCIAUNO

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