Los parlamentarios de la elite política de la Nueva Mayoría han dicho que se atrincherarán en el Congreso para “defender las reivindicaciones sociales” logradas en el segundo mandato de la Presidenta Bachelet, lo que parece ser un ninguneo a lo que la sociedad chilena les dijo en las urnas.
Publicado el 01.02.2018
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Si, ya estamos en el mes de vacaciones por excelencia, febrero. Pero cada cuatro años este mes es  diferente, con mucha actividad política. Al anuncio en enero de los ministros se sumará próximamente el de los subsecretarios.

En esta oportunidad hemos visto que los ministros del actual gobierno (o en su gran mayoría) han tenido gestos muy republicanos de reunirse con el Presidente electo Sebastián Piñera para informarle sobre el estado de sus carteras. Incluso vimos que el ex ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, se reunió con Piñera —sin ninguna obligación de hacerlo— para probablemente darle alguna información de su gestión en la cartera.

Estas acciones son una buena señal, en cuanto a que los mercados ven un reconocimiento explícito del triunfo electoral de Chile Vamos; pero también confirman que hay un reclamo social en cuanto al tipo de reformas y su aplicación durante el gobierno saliente. Aun así, los parlamentarios de la elite política de la Nueva Mayoría han dicho que se atrincherarán en el Congreso para “defender las reivindicaciones sociales” logradas en el segundo mandato de la Presidenta Bachelet, lo que parece ser un ninguneo a lo que la sociedad chilena les dijo en las urnas.

Siendo argumentalmente generosos, pareciera que en la Nueva Mayoría —o Fuerza de Mayoría o como sea que se llamarán de ahora en adelante la Concertación más el Partido comunista— no se dieron cuenta de que la mayor cantidad de votos que obtuvo el actual Presidente electo, no sólo superando a Alejandro Guiller sino incluso a la Presidenta Bachelet en 2014, fue un llamado fuerte y claro a que las reformas tributaria, educacional, política y laboral fueron malas.

Podemos discutir si era necesaria la gratuidad universitaria pagada con impuestos de todos los chilenos (y proporcionalmente de los más pobres), o que la forma de pagar impuestos hoy es infinitamente más complicada que antes (además de desincentivar la actividad económica y la inversión), o si era bueno someter a una ruleta la educación de un niño con la reforma educacional, o si se necesitaban más parlamentarios. Pero no cabe duda de que esos cambios no gustaron, y por eso mayoritariamente la ciudadanía le pide al Presidente Piñera que arregle el entuerto social que estamos viviendo.

La defensa de las llamadas “reivindicaciones sociales” no puede ser a costa de no modificar lo que está mal hecho y cambiarlo por ajustes razonables, para así dar a esas reformas la legitimidad que perdieron por su mala implementación. En mi opinión, esto último es lo que terminó por agotar a las personas que le dieron el mandato gubernamental al Presidente Piñera, para que con su mirada de Chile en el futuro pueda retomar la senda del crecimiento económico y bienestar para todos los chilenos.

En definitiva, tenemos por delante desafíos importantes para el nuevo gobierno. De no mediar el apoyo razonable del Congreso que asume en marzo, veremos que los opositores deberán hacerse cargo del reclamo social por negarle la sal y el agua a la nueva administración que encabezará el Presidente Piñera.

 

William Díaz, economista

 

 

FOTO: PEDRO CERDA/AGENCIAUNO