Los chilenos podríamos acusar al gobierno de Michelle Bachelet por haber dilapidado en tan solo tres años el total de los fondos soberanos y un poco más también.
Publicado el 11.02.2016
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Imagine una pareja que se lleva muy bien. Tienen un buen acuerdo de división de funciones, comparten responsabilidades y un negocio juntos. Esta pareja ha logrado juntar unos buenos ahorros por si el negocio en algún minuto flaquea y todo marcha miel sobre hojuelas. Lamentablemente, los buenos tiempos no duran para siempre. José, se entusiasma con la idea de vivir mejor y trabajar menos. Por su parte, María cree que el negocio es vulnerable, que la competencia es muy intensa y que ambos deben seguir dedicando todo su esfuerzo a su emprendimiento familiar. Pero José la convence de que ella siga con el negocio y que él se dedicará a otras actividades menos lucrativas, pero igualmente importantes para la familia.

Al corto andar, María descubre que su pareja ha comenzado a gastar mucho dinero. De hecho, los gastos de este hombre crecen tres veces más rápido que las utilidades del negocio. La mujer le enrostra este comportamiento imprudente a su pareja. Pero José no está dispuesto a echar pie atrás. Como consecuencia de todo lo anterior, la relación de pareja se deteriora. Se produce una mutua desconfianza y el negocio familiar se resiente severamente.

Las finanzas familiares comienzan a deteriorarse rápidamente. María le explica a su pareja que la plata del negocio ya no alcanza para financiar sus gastos. Pero José, en vez de reducir sus gastos, comienza a endeudarse. En algún momento el hombre se pregunta si no será mejor echar mano a los ahorros que tienen acumulados para los años de vacas flacas, pero concluye que eso pondría muy nerviosa a su pareja, así que decide seguir pidiéndole plata al banco.

Esta situación se extiende por tres años. Las deudas acumuladas por la familia producto de los excesos de gasto del hombre ya superan el total de los ahorros que tenían acumulados para los tiempos de vacas flacas. José decide reducir el ritmo de incremento de sus gastos, pero los flujos del negocio se han deteriorado tan abruptamente que la pequeña muestra de austeridad de José resulta totalmente insuficiente para enrielar las finanzas familiares.

De pronto, María cae en cuenta de que José ha estado endeudando a la familia y que las deudas superan a los ahorros familiares. María le enrostra a José el haber dilapidado los ahorros familiares. José responde que los ahorros están intactos, ante lo cual María, aún más enojada, le pide que no la tome por tonta. Y replica: “si le debes al banco una cantidad mayor que la que tienes depositada en el banco, no tienes nada”. María finalmente le dice a José: “¡te “fumaste” los ahorros familiares!” José responde: “no me los fumé, se esfumaron”.

De acuerdo a cálculos realizados por Libertad y Desarrollo, el déficit fiscal acumulado en los tres primeros años del gobierno de Michelle Bachelet ascenderían a US$ 18 mil millones. El gobierno chileno, al igual que José, ha decidido endeudarse para financiar dicho déficit. Por otro lado, el informe de la Dirección de presupuestos de diciembre del 2015, señala que el fondo soberano chileno (Fees), cuyo fin es hacer frente a los periodos de vacas flacas, tiene recursos por un total cercano a US$ 14 mil millones de dólares. De manera que, al igual que María le enrostra a José las consecuencias de su indisciplina financiera, los chilenos podríamos acusar al gobierno de Michelle Bachelet por haber dilapidado en tan solo tres años el total de los fondos soberanos y un poco más también. En otras palabras, se es-fumaron los fondos soberanos.

 

José Ramón Valente, Foro Líbero.