Urge una Presidenta que haga que hoy sea un mejor día para los chilenos no sólo por un golpeteo en la espalda y un ocioso “rico buena onda”.
Publicado el 11.10.2016
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Todo indica que octubre comenzó con una nueva estrategia comunicacional de parte del Ejecutivo, una que podríamos bautizar como la “táctica Eli de Caso”. En los 90, la entonces presentadora televisiva recibía en vivo los llamados más dramáticos y desesperanzadores posibles, pero ella iluminaba hasta el peor de los escenarios con la que sería luego su muletilla: “rico buena onda”.

Los primeros días de este mes, tanto la Presidenta Michelle Bachelet como su ministro del Interior, Mario Fernández, han hecho un vuelco a todas luces intencional en su discurso, apostando por transmitir por medio de las palabras lo que no han podido compartir por medio de los hechos.

En primer lugar, el brazo derecho de la Presidenta insistió en que el 85% de los chilenos que desaprueba la gestión del gobierno “no se ve por ningún lado” y que en los actos públicos no se escuchan reclamos ni pifias. Parece que el ministro olvidó lo ocurrido en la última Parada Militar, el pasado 19 de septiembre, algo diametralmente opuesto a la verdadera fiesta que encabezaría la misma Bachelet con su entonces ministra de Defensa, Vivianne Blanlot, hace exactamente 10 años. Este año hubo pifias difíciles de evadir.

Por su parte, Bachelet aseguró que va al supermercado a hacer las compras y “me encuentro con el puro 15%”, en alusión a que nadie le reclama ni interpela en sus paseos como jefa del hogar. Omite las permanentes contramanifestaciones cuando realiza actividades en terreno como Jefa de Estado, esas que se han multiplicado en el último tiempo, que cualquier periodista del sector puede confirmar y que ha obligado a poner refuerzo en el equipo de seguridad y de avanzada de la Mandataria.

Fernández y Bachelet olvidan que parte de los chilenos aún respeta a la máxima autoridad del país, sea quien sea y por mal que lo esté haciendo no esperan a encontrarlos en el almacén para increparlos. Otros dirán que es la cobardía propia del chileno en solitario. Puede ser.

En el marco de la semana de la PYME, la Presidenta Bachelet hizo también un llamado a “cambiar el switch” para recuperar el optimismo y mirar nuestro presente y futuro con más confianza. Parece razonable.

El problema es que para cambiar el switch de cualquier artefacto –más si es el de buena parte de una sociedad– es necesario también revisar circuitos, bucles y todos los segmentos que dicho dispositivo conecta. Cambiar el switch está lejos de reemplazar un fusible quemado.

La misma semana en la que celebramos un nuevo aniversario de la recuperación de la democracia, quien encabeza el gobierno peor evaluado desde entonces y quien tiene el respaldo ciudadano más bajo de Sudamérica –incluso por debajo de Nicolás Maduro–, no puede pretender que las nubes se disiparán por sólo desearlo a viva voz en cada discurso público.

La Presidenta Michelle Bachelet no puede abrazar la actitud propia del Dalai Lama, el Papa Francisco o Pablo Coelho. Además de cambiar su discurso, es perentorio que modifique otras cuantas cosas.

Los chilenos pecaríamos de ingenuos si comenzáramos a estar optimistas sólo porque se nos dice que debemos estarlo. A modo de muestra, si el ímpetu refundacional sigue intacto y el desgastado gabinete se mantiene caprichosamente, pedir sólo un “cambio de switch” bordea el sarcasmo, más aún viniendo de quien acuñó el slogan según el cual “cada día puede ser peor”.

El país necesita cambiar de switch, de acuerdo, pero antes necesita, por ejemplo, ver a una jefa de Estado que se vuelque a solucionar de plano aberraciones como las del Sename y el hacinamiento carcelario más que a querer pasar a la historia como la que encabezó un enmarañado proceso reformista que no figura entre las prioridades ciudadanas. Urge una Presidenta que haga que hoy sea un mejor día para los chilenos no sólo por un golpeteo en la espalda y un ocioso “rico buena onda”.

 

Alberto López-Hermida, Doctor en Comunicación Pública y académico UANDES.

 

 

 

FOTO: FRANCISCO FLORES SEGUEL/AGENCIAUNO.