Ha sido un año de aprendizajes en que hemos constatado la necesidad de un proyecto político de largo plazo y la urgencia de recuperar la confianza ciudadana. Sobre todo, hemos comprobado que no hay contradicción entre ser un movimiento con ideas claras y realizar un trabajo en terreno de cara a los vecinos.
Publicado el 02.11.2016
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A fines de octubre de 2015 presentamos el movimiento Republicanos, convencidos de que se requería una coalición de centroderecha amplia, diversa y que fuera una real alternativa de gobierno. Por nuestra parte, esperábamos contribuir con rostros nuevos, sentido generacional, ideas claras y una profunda vocación de mayoría.

Para nadie es una sorpresa que desde hace un tiempo el péndulo político de nuestro país ha comenzado a oscilar hacia posiciones más cercanas a las de nuestra coalición política. Las multitudinarias manifestaciones de padres y apoderados durante la discusión de la reforma educacional, los alegatos de las pymes y los emprendedores durante la tramitación de la reforma tributaria o laboral, y por supuesto el resultado de la última elección municipal, son algunas pruebas de ello.

Hoy muchos reconocen que el diagnóstico político que llevó a La Moneda a la Presidenta Bachelet estaba errado y que el sacrosanto “programa de gobierno” que pretendieron implementar no calza con las expectativas y deseos de los chilenos, más aún cuando algunos de sus propios senadores han reconocido que ni siquiera lo leyeron. A esta altura, es evidente que el gobierno socialista ha fracasado y que sus políticas han traído más mal que bien.

El afán de ganar las elecciones llevó a la candidatura de Bachelet y a sus cercanos a comprarse un diagnóstico apresurado con tal de obtener los votos de la extrema izquierda y la bendición de los líderes de un movimiento social que, hasta ese momento, tenía monopolizada “la calle”.

En la vereda de nuestra coalición, en cambio, se comenzó hace varios años un interesante esfuerzo intelectual que ha puesto sobre la mesa la importancia de las ideas en la discusión pública. Desde Republicanos hemos querido contribuir a un diagnóstico realista de nuestro país, que reconozca tanto el innegable progreso social y económico de nuestro país, como el hecho indesmentible de que nuestros compatriotas están más interesados en cómo vivirán los próximos veinte años que en atender al recuerdo de los éxitos y fracasos del pasado. En una cuestión que paradójicamente es fruto del propio progreso, similar a la famosa expresión de Lincoln: “Yo no sé quién fue mi abuelo; me importa mucho más saber qué será su nieto”.

Creemos que cada partido y movimiento tiene un aporte específico que realizar a nuestra coalición. En el caso de Republicanos, es un movimiento que tiene una visión del hombre y de la sociedad centrada en los principios de justicia y libertad; que reconoce el valor de cada vida humana; que con la misma convicción con la que quiere premiar el mérito y el esfuerzo, pretende apoyar a todos aquellos que se han quedado fuera del progreso; y que sabe que el motor del desarrollo de los países son las personas y sus agrupaciones.

Durante este año hemos tenido la alegría de visitar sistemáticamente la mayoría de las regiones—desde Antofagasta hasta Punta Arenas— convencidos de que Chile tiene que ser un gran país y no solamente una capital. Al mismo tiempo, participamos activamente en las últimas elecciones municipales apoyando a los candidatos a alcaldes y concejales de nuestra coalición. Además, los candidatos republicanos ganaron en dos de tres comunas donde competimos y estamos agradecidos del apoyo ciudadano que permitió que Jorge Acosta lograra la segunda mayoría en concejales en Santiago y que Claudio Salinas obtuviera la primera mayoría de la centroderecha en Buin.

Ha sido un año de aprendizajes en que hemos constatado la necesidad de un proyecto político de largo plazo y la urgencia de recuperar la confianza ciudadana. Sobre todo, hemos comprobado que no hay contradicción entre ser un movimiento con ideas claras y realizar un trabajo en terreno de cara a los vecinos.

Se nos viene un nuevo año de trabajo con el desafío permanente de ser una alternativa generacional a la izquierda estudiantil, especialmente a los proyectos que lideran Giorgio Jackson y Gabriel Boric; necesitamos formar a mucha gente joven en las ideas de la justicia y libertad con el correlato de las políticas públicas que vayan en esa dirección. Además, vamos a enfrentar nuestro primer desafío electoral parlamentario y, por supuesto, seremos un aporte a la campaña presidencial que llevará a nuestra coalición a La Moneda en 2018.

Estamos convencidos de que seremos parte de la alta misión de poner a nuestro país nuevamente en la senda del desarrollo, las oportunidades, la armonía y el progreso social.

 

 

Julio Isamit, coordinador general de Republicanos

 

 

Foto: SEBASTIAN BELTRAN GAETE / AGENCIAUNO

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