Hay ciertos políticos de oposición, que si sus acciones políticas transaran en bolsa, valdrían poco, pues sus dichos no sólo reflejan ignorancia económica y financiera, sino que también desnudan su retórica vacía de contenido, característica de personas mediocres.
Publicado el 08.07.2018
Comparte:

El Índice de Precios Selectivos de Acciones (IPSA), que reúne a las empresas más importantes en Chile, tuvo un primer semestre horrible. Cayó 4.7%, situación que no se veía desde el año 2013. Lo llamativo es que esto sucede a pesar de que en el transcurso del primer semestre el crecimiento económico se duplicó respecto del promedio de los años anteriores, de que los indicadores de expectativas empresariales y de consumidores, luego de años en terreno contractivo, regresaron al expansivo, y que las utilidades de las empresas que componen el índice exhiben un aumento importante en el último tiempo. Lo curioso es que muchos políticos de oposición, que al conocer las pérdidas bursátiles del primer semestre, salieron a elaborar, concertadamente por supuesto, todo tipo de teorías económicas y financieras para explicar por qué ello había sucedido. Dejando de lado la irracionalidad y la ridiculez de los argumentos, quedaba poco o nada que rescatar.

¿Qué ha sucedido como para explicar tan mala rentabilidad en lo que va del 2018? Las expectativas, porque la bolsa es un resumidero de ellas, se han deteriorado. Nuestros dos principales socios comerciales, China y Estados Unidos (USA), decidieron enfrascarse en una, hasta ahora, escaramuza comercial, que podría traer serias consecuencias para el comercio mundial de devenir en guerra, lo que para un país dependiente de las exportaciones, como Chile, son malas noticias. Esto que a fines del 2017 era impensable, está sucediendo, y su efecto en la bolsa es lo que Lord Keynes denominaba como el espíritu animal, que fue lo que entre otras cosas hizo subir los precios de las acciones cuando se vislumbraba que la derecha retornaría al poder político.

Los riesgos geopolíticos globales, que amenazan con trasmitirse hacia la economía, causaron entre otras cosas, que en la primera mitad de este año el precio del cobre (principal exportación chilena) cayera 10%, mientras el precio del petróleo (principal importación chilena) aumentara 24%. Es decir Chile no sólo se empobreció porque el precio del cobre bajó, sino que además lo hizo porque el petróleo subió. Este efecto, que en macroeconomía se conoce como términos de intercambio, deterioró las expectativas de los inversionistas que, anticipándose a cualquier impacto real en los resultados de las empresas, decidieron vender los títulos, pues de esa manera aseguraban una nada despreciable rentabilidad acumulada que entre el 2016 y 2017 alcanzó un 37%.

Con el inesperado retroceso de los términos de intercambio del primer semestre, más la estampida generalizada de los inversionistas de los mercados emergentes, por las alzas de las tasa de interés en USA, era difícil, por no decir imposible, que la bolsa se mantuviera inmune. Es más, para los países latinos exportadores de petróleo, ampliamente beneficiados por su alza, las cosas en la Bolsa no anduvieron mal, que es el caso de Colombia y Perú. Sin embargo México, gran exportador de petróleo, experimentó un retroceso significativo en la bolsa, y ello lo explicaría de alguna manera el triunfo de AMLO en las elecciones presidenciales, que por su proximidad a las corrientes chavistas no es precisamente amigable con el mercado y los inversionistas.

Lo cierto es que los políticos no querían hacer análisis bursátiles, ni querían explicar por qué había sucedido; su interés era sacar un slogan vendedor para captar el favor político de algunos. Su error no sería hablar sin saber, o tratar de conquistar votos con artimañas baratas, su error es creer que la gente es tonta y tomará decisiones políticas dependiendo del resultado de la bolsa. La gente juzga por los resultados, y en este proceso la rentabilidad del IPSA no será importante, como sí lo serán cuánto más creció la economía, los salarios y el empleo. Y en ese terreno, como está quedando demostrado a la luz de las cifras macroeconómicas, las diferencias son muy significativas. Hay ciertos políticos de oposición, que si sus acciones políticas transaran en bolsa, valdrían poco, pues sus dichos no sólo reflejan ignorancia económica y financiera, sino que también desnudan su retórica vacía de contenido, característica de personas mediocres.

Manuel Bengolea, estadístico PUC y MBA de Columbia

 

FOTO: SEBASTIAN BELTRAN GAETE/AGENCIAUNO