La aspiración boliviana tiene un componente reivindicacionista que se encuentra en la médula del pueblo boliviano. Es transversal, tanto en el proceso interno de inclusión y participación político-social de quienes han sido tradicionalmente excluidos, como en la recuperación de los recursos naturales y el territorio perdido.
Publicado el 08.02.2015
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Las relaciones bilaterales entre Chile y Bolivia se pueden sintetizar en tres letras: M-A-R. y no hay más. Nos encantaría que esto fuese un reduccionismo exagerado, pero la historia respalda esta aseveración y la postura política del gobierno paceño actual la refuerza.

La demanda marítima por una salida útil, libre y soberana al Pacífico es atemporal. Desde la Guerra del Pacífico condiciona las relaciones bilaterales con Chile. Primero buscando la manera de establecer una cuña entre Chile y Perú, luego cuestionando el Tratado de 1904, últimamente reformulando su aspiración en torno al argumento de los derechos expectaticios. Como respuesta, Chile y Perú sellan la voluntad de mantener una frontera contigua con el Tratado de 1929.

Marjorie GallardoSin embargo, Bolivia ha cuestionado sistemáticamente el Tratado de 1904, acuerdo de libre cesión de territorios a cambio de compensaciones económicas. La primera expresión se remonta al memorándum de 1910: “Bolivia no puede vivir aislada del mar: ahora y siempre, en la medida de sus fuerzas, hará cuanto le sea posible por llegar á poseer por lo menos un puerto cómodo sobre el Pacífico”(sic). Actualmente, la aspiración boliviana busca alterar el acuerdo de fronteras establecido. Chile ha reaccionado por medio de una diplomacia que se podría categorizar como ambigua. Primero, reacciona en forma cíclica de acuerdo con la capacidad de Bolivia de ejercer presiones. Luego, dialoga de manera equívoca hasta que chocan las posiciones relativas al mejoramiento de condiciones para el acceso a puertos chilenos, versus el acceso soberano que pretende Bolivia.

Cristián FaundesLa aspiración boliviana tiene un componente reivindicacionista que se encuentra en la médula del pueblo boliviano. Es transversal, tanto en el proceso interno de inclusión y participación político-social de quienes han sido tradicionalmente excluidos, como en la recuperación de los recursos naturales y el territorio perdido. El gobierno actual, más que ningún otro en la historia de Bolivia, ha acuñado la reivindicación como concepto aglutinante.

Por lo tanto, la reunión en Costa Rica tiene una sola lectura para Evo Morales: Mar. El tratamiento de temas referidos a las condiciones de acceso al Pacífico o de relaciones con Chile en general, son irrelevantes para la agenda política de Evo Morales, más aun existiendo un mandato constitucional por la reivindicación marítima.

 

Cristián Faundes y Marjorie Gallardo, Centro de Estudios Estratégicos Academia de Guerra del Ejército.

 

 

Foto: AFKA/AGENCIAUNO